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ABC LUNES, 6 DE JUNIO DE 2016 abc. es economia ECONOMÍA 39 EL QUINTO EN DISCORDIA POR JOSÉ RAMÓN ITURRIAGA Accionista y activista La semana pasada conocimos una iniciativa interesante, y poco habitual en estas latitudes, a manos de un accionista importante de la compañía hotelera NH. Tras conocer las informaciones que ponían sobre la mesa posibles conflictos de interés en los que podría incurrir el accionista principal de la compañía, el grupo chino HNA, pidió el cese del presidente y de algunos de los consejeros que fueron nombrados a propuesta de la compañía asiática. Ésta, que ya ha sido apoyada por algunos de los accionistas de referencia, va a ser llevada a la próxima junta y sin duda suscitará polémica. Más allá de entrar a valorar las razones de Oceanwood, el Última Junta de Accionistas del Santander SERRANO ARCE fondo inglés que ha abanderado esta propuesta, considero oportuno enfatizar la importancia que tienen estas actuaciones en defensa de los intereses de los accionistas minoritarios de empresas cotizadas. Son prácticas muy habituales en países anglosajones, donde nos sacan varios cuerpos de ventaja en todo lo relacionado con el gobierno corporativo; lo que aquí llamamos, en una mala traducción, activismo accionarial. En cierta medida, permite imponer límites a ejecutivos que pretendan anteponer sus intereses a los de la compañía o a determinados accionistas con participaciones importantes, pero no mayoritarias en el límite de la interpretación estricta de la ley que pretenden hacer lo mismo a costa del minoritario. En España, hasta hace poco, la situación de vulnerabilidad del accionista minoritario ha sido la norma con múltiples ejemplos algunos bien recientes que así lo demuestran. Por lo tanto, es un motivo de alegría que estas iniciativas proliferen pues resultarán en un beneficio para los accionistas de las compañías cotizadas y mejores prácticas por parte del management y los grupos de control. Todo ello, en definitiva, hará de España un mercado más atractivo para los inversores internacionales que verán sus intereses más y mejor protegidos ¡Que cunda el ejemplo! La zona euro se acelera La economía de la Eurozona, aunque resulta difícil de creer, se está acelerando de forma significativa en el arranque de 2016, creciendo por encima de lo esperado y demostrando que puede hacerlo a tasas cercanas al 2 Además, hay que destacar que esta mejora no procede del sector exterior sino de la mejor evolución del consumo interno. De hecho, el dato de ventas al por menor del primer trimestre de este año es el mejor desde 2006. Este tipo de datos que me encanta comentar desmontan muchas tesis apocalípticas y buena parte de los titulares grandilocuentes que hemos leído en los últimos tiempos, pero así es la realidad. En este punto, lo importante es entender las razones por las que el consumo privado, lejos de estancarse, continúa mejorando en el conjunto de zona euro. El empleo también lo hace, el crédito recupera aunque muy poco a poco el terreno perdido y los sueldos empiezan a repuntar. Si a todo lo anterior, añadimos que tanto la inversión como el sector exterior deberían empezar a contribuir positivamente al conjunto del crecimiento, no resulta ningún disparate concluir que la zona euro puede crecer este año cerca del 2 y el siguiente algo por encima. En el caso de España, estas tendencias se acentúan. El consumo interno crece a mayor ritmo, la inversión directa también y el sector exterior no ha dejado de contribuir como consecuencia de las comentadas ganancias de competitividad. Por lo tanto, se puede esperar que el diferencial de crecimiento de los últimos tiempos se mantenga a futuro. Al parecer, hasta hace bien poco nos encontrábamos a las puertas de una recesión de enorme magnitud y hoy los datos demuestran que Europa crece al mayor ritmo de los últimos diez años. DE NUEVO A VUELTAS CON LOS TIPOS La dificultad hoy reside en ser capaz de discriminar y seleccionar lo realmente significativo para formarse una opinión sin morir en el intento E n el mundo de las inversiones, una de las cualidades más reconocidas de todo buen inversor en Bolsa consiste en saber tomar la distancia suficiente respecto al día a día, y no dejarse llevar por un titular o portada del Financial Times ni por la interpretación de las últimas palabras de un banquero central en una reunión de antiguos alumnos en Dakota del sur. De la misma forma que la volatilidad es el precio a pagar por la inversión en Bolsa, el ruido lo es de la globalización. La semana pasada tuvimos la oportunidad de ver un ejemplo. Un dato de empleo mensual en Estados Unidos algo peor que los anteriores provocó una debacle en los mercados europeos ante la interpretación de que la Reserva Federal (Fed) podría retrasar la subida de tipos a después de verano. Si alejamos el foco y ponemos el dato en perspectiva, la mejora que ha experimentado el empleo en el país a lo largo de los últimos años no solo justificaría la subida antes de verano, sino que también lo hubiera hecho el año pasado. Al minuto de conocerse el dato ya se había publicado la actualización de las probabilidades de subidas de tipos para las próximas reu- niones de la Fed y cuál había sido su variación por un único dato. Parece un síntoma inequívoco de que, a diferencia de otros momentos de la historia, el problema no es la carencia de información, sino el exceso de la misma. La dificultad hoy reside en ser capaz de discriminar y seleccionar lo realmente significativo para formarse una opinión sin morir en el intento. ¿De verdad creen que cambia mucho la situación si la Fed americana sube los tipos de interés en la próxima reunión en vez de hacerlo después del verano? Más aún sabiendo que el paro se mantiene por debajo del 5 los indicadores de salarios aumentan, la economía crece por encima del 2 %i nteranual y los tipos de interés de referencia siguen en mínimos históricos. En mi opinión no lo hace pero, a tenor de lo visto en los mercados, soy de los pocos que no pregunto si todo está bien para romper el silencio.