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94 DEPORTES Así se siguió en todo el país DOMINGO, 29 DE MAYO DE 2016 abc. es deportes ABC España, paralizada durante tres horas Cataluña y País Vasco, se llenaron a rebosar para No solo Madrid quedó paralizado durante la final. Los bares y terrazas de toda España, también los de seguir la gran final. Calles vacías y emoción comunidades poco madridistas o rojiblancas como desbordada por el tenso choque de Milán La final, en una terraza de Barcelona INÉS BAUCELLS BARCELONA Resignación y pánico À. G. BARCELONA ISABEL PERMUY Madrid, completamente desierto Ayer hubiese sido el día ideal para que Amenábar rodase la segunda parte de Abre los ojos Esos míticos planos de las calles de Madrid desiertas. Con buena parte de los madrileños en Milán, los demás se recluyeron en sus domicilios, en los bares y terrazas. Desde que el Barça cayó eliminado y el Real Madrid pasó a la final de Milán, Barcelona, al menos su mayoría culé, se hizo cholista Entre la resignación por no repetir el triplete y el pánico a una victoria blanca, la ciudad vivió el partido fingiendo una aparente indiferencia. No fue el caso de Julio, propietario del bar Martins, en la calle Copérnico de Sant Gervasi, merengue en tierra hostil, y que pese a sus intentos por animar el ambiente se encontró con una parroquia interesada por el partido, sí, pero como gran parte de la ciudad, decididamente rojiblanca. La peña Vikingos de Bilbao, ayer en el Josepo P. P. Aficionados en un bar de Sevilla RAÚL DOBLADO Celebración del 1- 0 en un bar de Alicante ABC BILBAO SEVILLA ALICANTE No todo es Athletic P. PAZOS BILBAO Ambiente concentrado MATEO GONZÁLEZ SEVILLA Final junto a la playa D. MARTÍNEZ ALICANTE Es difícil ser del Madrid admitía Jenny. Su padre, Jose, es dueño del bar Josepo, en el barrio de Santutxu, donde la Peña Vikingos de Bilbao no falló ayer a su cita en un día grande, aunque muchos llegaran con su camiseta de Cristiano o Modric oculta bajo una chaqueta. El orgullo, por todo lo alto. Tengo el pelo blanco y mi jefe se llama Florentino Pérez. ¡Cómo no voy a ser del Madrid! bromeaba Andrés, murciano. Yo me hice por la Quinta del Buitre confesaba Ángel. En otro punto de la periferia siguió el partido la otra peña blanca de Bilbao, La Octava. Los colchoneros se concentraron en un irlandés del centro, convocados por la única peña colchonera, La Txapela de Neptuno. En el resto de la ciudad, el partido se vio en todos los bares, pero con interés moderado: no jugaba el Athletic. El puente del Corpus, la atracción de las playas gaditanas y onubenses y el concierto de Manolo García, con lleno en el Auditorio Rocío Jurado, restaron ambiente a las calles de Sevilla, divididas las 24 horas del día de los 365 que componen el año entre béticos y sevillistas. Poco ambiente de final de Liga de Campeones hubo en la capital hispalense, sin peña madridista y con solo una agrupación de atléticos. El termómetro de la expectación ante un acontecimiento deportivo que se sigue por pantallas lo ponen los pubs del centro y, como reconocía un habitual con pinta en mano, es como un día más Pocas camisetas blancas o rojiblancas y mezcla bien ponderada de guiris y sevillanos viviendo con menos pasión de lo habitual el encuentro hasta que el gol de Sergio Ramos define quién es quién alrededor. Los aficionados al futbol se reunieron para seguir la final en bares y pubs de la ciudad de Alicante, aunque el partido trascendente para la mayoría se había disputado antes: el HérculesTudelano del playoff de ascenso a Segunda. El pub Frontera, junto a la playa de San Juan, fue uno de los elegidos por los aficionados madridistas para no perderse detalle del encuentro desde la pantalla gigante de su terraza. Entre tercios y aperitivos, y con muchos nervios. En cuanto comenzó a rodar el balón, todos enmudecieron. Un silencio que solo se rompió con las jugadas clave como el gol de Ramos, el penalti fallado por Griezmann o el gol de Carrasco. Pese al fuerte viento que se levantó a media tarde, la mayoría de aficionados alicantinos prefiró las terrazas a los locales cerrados o sus domicilios.