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84 DEPORTES DOMINGO, 29 DE MAYO DE 2016 abc. es deportes ABC Análisis de la Undécima Zidane es manteado por los jugadores de su equipo tras alzar el trofeo de la Liga de Campeones IGNACIO GIL Comienza la obsesión de La Docena La rivalidad de estos dos antagonistas pasa de lo municipal a lo universal DAVID GISTAU La supuesta deuda del fútbol con el Atlético de Madrid se está acrecentando hasta un volumen tal que pronto no le quedará más remedio que colocar un cobrador del frac a su destino europeo. El deporte de competición es cruel y darwinista. La única deuda posible es la que contraen los perdedores con la revancha. Cualquier otro concepto reside en la literatura sentimental, en la cual el Atleti sí es un campeón sin paliativos. Un equipo que exuda un sentido de pertenencia intenso y febril. Cuando España jugó la final del Mundial, sobre aquel partido también gravitó la ocurrencia de que el fútbol estaba en deuda con Holanda. Si existía, acabó con la patada de De Jong. La violencia antinatural con la que se empleó la Oranje desbarató toda esa cursilería que jamás debe atenazar a un equipo predador, ni aun- que traten de aplacarlo con chantajes emocionales. El Real Madrid es verdaderamente un equipo predador que, ante la visión de la presa, se detiene a inspeccionar sus propios sentimientos el mismo tiempo que dedicaría un tiburón a preguntarse si está enamorado cuando se lanza a por una foca. Por eso, después de la insufrible tabarra a lo Superbowl que no pertenece al fútbol, entró en la final con una facilidad patrimonial. Y se dispuso a reñir el medio campo con los toques exquisitos de Modric y la solidez de esa grato hallazgo que es Casemiro, un tipo que sostiene la mirada al cholismo y mientras se rasca un huevo. Otra cuestión más audaz es la sensación de que Marcelo llegó a la vida para divertirse, incluso bajo la formidable presión de un partido así. En el juego de las supersticiones y los pálpitos que gobernó las horas previas del partido, un amigo llegó a decirme que la final estaba perdida porque Richard Gere se subió al avión. Mientras la gente del Atleti, venía a decir, se insuflaba rabia y determinación en un santuario de guerreros que se pintan la cara con carboncillos recién sacados de la hoguera, el Real Madrid se dedicaba a cultivar una frívola dimensión lúdica conectada con las alfombras rojas de Sunset Boulevard. Parecía un augurio de la inmensa se- entraba mansa junto al palo izquiergunda parte que hizo el Atleti. Una ca- do. La crueldad es infinita con este balgada a contraestilo, en la que se de- Atleti que encontró en la tanda de pesató un equipo táctico, rígido y defen- naltis una versión aún más sádica del sivo que tuvo incluso que reponerse 74 contra el Bayern y Lisboa contra el del penalti fallado por Griezmann, el Madrid. Pese a la construción heroica mejor en la primera parte. de Simeone de un equipo Lo sustituyó un Carrasco hecho para taponar las Otra vez exuberante en el desborde, Termópilas, el destino se El Atlético que estiró el equipo y lideensaña una y otra vez con ró el asedio mientras el deberá colocar a una escuadra que roza la Real Madrid se deshacía li- un cobrador del gloria con la yema de los teralmente hasta no exis- frac a su destino dedos y luego ve como tir. para cobrar su todo le es arrebatado. Es El minuto 93 de Lisboa supuesta deuda una verdadera maldición. encontró su respuesta en La del destino, que lo quiecon el fútbol el 78 de Milán. El partido re apegado al sídrome fase abocó a una prórroga talista que le había curatremenda en la que los judo un gran conductor de Desenlace gadores iban sucumbienhombres, Simeone. Lo diEl partido se do según se quebraban. El cho. la deuda crece. abocó a una Atleti seguía inmenso de Richard Gere igual hasprórroga personalidad mientras que ta se nos murió en la gratremenda; los da. Y la rivalidad de estos el Real Madrid encontraba jugadores iban dos antagonistas, que pasó un segundo aire que lo sucumbiendo de lo municipal a lo unisacaba de su guarida y le permitía crear oportunidaversal, es ya cosa para que según se des. la canten los bardos como quebraban Todo, mientras los jugasi fueran gestas galantes. dores iban cayendo como El Madrí, campeón de Eutocados por un rayo. Bale, en un esta- ropa. Gloria al Atleti en su caída de Sído de UVI, encontró un ápice de oxí- sifo. geno para tirar su penalti y quebrarse Queda inaugurada la obsesión de al mismo tiempo mientras la pelota La Docena.