Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO, 29 DE MAYO DE 2016 abc. es cultura CULTURA 65 de Estado en Francia (cuando la iglesia católica le negó un funeral religioso a causa de su escandalosa vida) Porque está enterrada en el Père Lachaise. JUAN GÓMEZ BÁRCENA Me reencarnaría en Sigmund Freud. Porque sus teorías y sus ensayos influyeron en el devenir de la literatura, así como nos ayudaron a entender nuestra propia vida desde una mirada narrativa. Por no mencionar que uno de sus campos preferidos de interpretación y estudio fue la forma más antigua de práctica literaria: nuestros sueños. Freud abrió un camino que los escritores apenas hemos comenzado a recorrer. de escritor no tenía mucho misterio. Los críticos le reprochaban ese desprecio por la inspiración y las musas, y esa falta de romanticismo escriturario. Su interés en los pequeños dramas personales me encanta y, sobre todo, me asombra su fluidez y su técnica narrativa. Me interesa mucho ese cierto desdén que Trollope mostraba por el mundillo literario, vanidoso y clasista. ceso arrestado por un delito que desconoce, aplastado por una burocracia inútil, es uno de los grandes personajes de la literatura del siglo XX; y el ambiente de la novela una de las mejores metáforas de un mundo laberíntico y exasperante, del que no parece haber salida más digna que la muerte. no. Dijo Thomas Alva Edison que en América la gente sólo quería a sus familias, pero que si le quedaba algo de amor solían guardarlo para Twain. No estaría nada mal sentir algo así. bre o El extranjero sigo sintiendo la perplejidad de Sísifo. LORENZO SILVA Thomas Edward Lawrence. Es posible que me ahorrase el accidente de moto, o quizá no: quién sabe cuándo y cómo es mejor hacer el mutis. Tampoco tengo claro que renunciase a ese viraje fenomenal de dejar de ser uno mismo y convertirse en un nadie que repara aviones en lejanos países asiáticos: de todas las losas que arrastramos, el yo es la más pesada y a menudo la más inútil. Le envidio haber sido capaz de desmoronar un imperio, de hacer suyo el desierto, de ser el extranjero al que todos siguen. Le envidio ese inglés terso y extremo, que ya apuntaba de adolescente, cuando quedó el primero en la materia en el examen de ingreso en Oxford, y que traduje como buenamente pude en cierta ocasión. Le envidio la clarividencia, que hoy nos sería tan necesaria, para ilustrar a los imbéciles que tan pésimamente administran el legado de esos otros imbéciles que hace un siglo partieron Oriente contra su bien fundado criterio. Le envidio haber sabido estar tan solo, como los más grandes artistas. VÍCTOR DEL ÁRBOL Albert Camus. Pasan los años, las lecturas, las relecturas, los descubrimientos, pero en mi lista de preferencias sigue estando Albert Camus. La huella que dejó en mí La Peste sigue perdurando desde que la leí a los quince años. Detrás llegaron otras novelas suyas, ensayos, teatro y un estudio a fondo de su biografía. Camus encarna para mí lo que le da sentido a la literatura, ese optimismo, pese a todo, esa confianza en el Ser Humano sin negar la evidencia de su absurdidad, de su contradicción. Cuando releo El primer hom- MIQUI OTERO TONI HILL Preferiría reencarnarme en una estrella de rock o de cine, en un James Dean menos atormentado, pero ya que hablamos de escritores voy a elegir a Franz Kafka. Nada me gustaría más que saber que, gracias a mi obra, mi apellido ha dado lugar a un adjetivo que describe la angustia del ser humano enfrentado al absurdo. El Josef K. de El pro ¿Y no podría reencarnarme en algún percusionista de la Fania All Stars? Bien, si eso no es posible, probablemente estaría la mar de feliz enfundado en el traje blanco de Mark Twain. Conociendo cada detalle del río Misisipi y también los secretos de la corte del Rey Arturo. Como piloto de goleta y también como conferenciante por todo el planeta. Y, sobre todo, sabiendo negociar con el desencanto con un humor ácido pero también tier- GABRIELA YBARRA Me encantaría reencarnarme en Barbara Pym, una escritora inglesa que llevaba con orgullo su soltería y pasaba los días cocinando, ayudando en la parroquia y leyendo a poetas victorianos. Me divierte imaginarme bebiendo té y espiando a los vecinos de algún pueblo inglés con su sentido del humor y su ironía. No me gustaría reencarnarme en alguien con adicciones o trastornado; prefiero imaginarme intentando conquistar a un pastor anglicano con una bandeja de sándwiches de pepino. CARLOS PARDO Me gustaría reencarnarme en Jules Laforgue, porque siempre he tenido la manía de medir mi vida con la suya. Aunque sería una existencia breve (de 27 años) desarraigada (nació en Montevideo, se trasladó a Tarbes y trabajó en la corte prusiana) de dandi pobre con dificultades amorosas sublimadas por el humor y un escaso reconocimiento póstumo. No obstante, siento que me debo a él. JOSÉ C. VALES Anthony Trollope. Trollope fue un escritor muy prolífico, ejercía la profesión por dinero (decía) y consideraba que el oficio