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52 ECONOMÍA DOMINGO, 29 DE MAYO DE 2016 abc. es economia ABC Las nuevas esclusas ABC ABC ABC Centros de control Las nuevas esclusas cuentan con torres de control de 55 metros, equivalente a 10 pisos Zona Atlántica Cada vertiente consta de tres cámaras con 427 metros de largo y 55 metros de ancho Zona del Pacífico Son más amplias y permitirán el paso de barcos con capacidad para 12.600 contenedores Las cuentas pendientes de Sacyr en el Canal de Panamá La factura final de la obra ha superado en más de 2.100 millones lo presupuestado LUIS M. ONTOSO CIUDAD DE PANAMÁ Al otro lado del mostrador, la dependienta de la tienda de souvenirs muestra una colección de camisetas. No hay muchas diferencias entre este tipo de establecimientos en Ciudad de Panamá o, por ejemplo, Benidorm. Coloridos llaveros e imanes para la nevera, vasos de chupito, postales con paisajes crepusculares y escenas de playa... Pero entre la quincalla del todo a 10 dólares y los peluches, algunos productos nacionales, como las guayaberas y los sombreros locales made in China nos sitúan en el país centroamericano; y, sobre todo, una imagen, que preside casi todos los rincones del establecimiento: un gigantesco barco recorre un estrecho hilo de agua que podría representar cualquiera de las esclusas del Canal (Gatún, Pedro Miguel o Miraflores) No es necesario adentrarse en el país, profundizar en su economía o cultura. Basta con visitar un local de estas características para comprobar la relevancia de esta construcción iniciada a comienzos de siglo XX por el Gobierno estadounidense de Theodore Roosevelt y que supone aproximadamente un 6 del PIB panameño. El Canal es un emblema, un motivo de orgullo, una cuestión de Estado, algo que Sacyr ha podido comprobar y padecer durante los cinco años de construcción del tercer juego de esclusas, más de 1.800 días que no han estado exentos de contratiempos como los calificó el propio presidente panameño, Juan Carlos Varela que a punto estuvieron de provocar el naufragio del proyecto a comienzos de 2014. En la imagen, una de las 16 nuevas compuertas que tendrá el Canal El historial conflictivo entre la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) cliente de la obra, y el consorcio liderado por la española (Grupo Unidos por el Canal, GUPC) se ha extendido prácticamente durante toda la obra. La lista de imprevistos con la que se ha topado el grupo de empresas es nutrida: huelgas, calidad deficiente de materiales de construcción (principalmente, basalto) modificaciones en la normativa y condiciones geotécnicas desfavorables de los suelos, entre otros muchos. Tal es así que la factura final se ha elevado, según reconoció esta semana Sacyr, a 5.581 millones de dólares (5.010 millones de euros al cambio actual) frente a los 3.192,7 millones inicialmente presupuestados (2.866 millones de euros) Es decir, casi 2.400 millones de dólares de diferencia que, si el Gobierno panameño no sufraga, se sustraerán de la cuenta de resultados de las empresas constructoras (además de Sacyr, la italiana Impregilo, la belga Jan de Nul y la local CUSA) Cuando el proyecto se adjudicó en ABC 2009 en el sector se extendieron las dudas sobre la capacidad de la compañía entonces presidida por Luis del Rivero para rentabilizar la obra. Sacyr presentó la oferta más baja, con una sustancial diferencia de presupuesto frente a la de sus competidoras, entre las que se encontraban un consorcio de base española liderado por ACS y la norteamericana Bechtel, que presentó un plan por 4.200 millones de dólares y que ya advirtió de que la española trataría de renegociar el contrato al alza pasados unos años porque la oferta vencedora no daba ni para poner el hormigón La estadounidense, sin embargo, pareció obviar que Sacyr logró las mayores calificaciones de la parte técnica, un proceso previo a la apertura de los sobres con las condiciones económicas. De momento, la ACP y el DAB (la junta de resolución de conflictos pactada por ambas partes) han dado la razón a Sacyr en relación con las reclamaciones que ha presentado por valor de 1.090,8 millones de dólares (981,2 millones de euros) aunque parte de ellas son recurribles. Quedan en juego, tanto en el DAB como en el CCI (Tribunal de arbitraje con sede en Miami) más de 2.800 millones de dólares (cerca de 2.560 millones de euros) La empresa se siente satisfecha si recibe al menos el 50 de lo reclamado. Sin embargo, algunos directivos de Sacyr reconocen que será difícil ganar dinero con este proyecto y que la aspiración de la empresa es que los arbitrajes permitan retrotraer pérdidas ya reconocidas como admitió, con una franqueza inusual, Fernando Pardo, el representante de Sacyr en el consorcio GUPC. En total, el grupo de compañías ha provisionado 1.000 millones de euros, de los cuales 500 corresponden a Sacyr. Estas declaraciones se encontraron con una rápida contestación por parte del presidente de la compañía, Manuel Manrique, quien recalcó que no todo está perdido: La ampliación del Canal es una historia de éxito para España y Panamá, y no puede ser que no acabe de forma razonable Diálogo para un acuerdo Sacyr confía en que la duplicación de la capacidad de la infraestructura y, por ello, el aumento de los ingresos a partir del 26 de junio, cuando se inaugura la ampliación, permitirán mayor disposición al diálogo. El objetivo es encontrar una solución mixta y evitar dilatar los litigios más allá de 2020, plazo previsible si se mantiene el pulso en los tribunales de arbitraje. Hemos ganado 11 de 12 reclamaciones recordó Manrique y se nos han concedido el 52 del volumen económico demandado. Si continuamos en esta línea el resultado final de la obra será positivo remachó el empresario. También se encuentran los intangibles que han reportado a Sacyr un renombre que le permitirá pujar por futuros contratos de estas características. Rentabilidad dudosa Sacyr ha reconocido que va a ser difícil ganar dinero con el proyecto, pero confía en el diálogo con Panamá