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ABC DOMINGO, 29 DE MAYO DE 2016 abc. es espana ESPAÑA 19 Reubicaciones El programa europeo prevé 160.000 en dos años, y a día de hoy se han hecho 1.681, 200 de ellas en España Reasentamientos Prometimos reasentar a 1.449. Estamos esperando 285 de Líbano y 101 sirios, con lo que en junio serán 386 -Hay que distinguir claramente a los refugiados de los terroristas, entre otras cosas porque aquellos están huyendo en no pocas ocasiones de los yihadistas. Dicho esto, seríamos unos ingenuos y unos irresponsables si no fuéramos conscientes de que los terroristas son malos, pero no tontos. Si quieren introducir en nuestros países yihadistas, van a intentar aprovechar esos flujos tan enormes de gente para intentar colar entre ellos a terroristas. Por tanto, hagamos lo que tenemos que hacer, que son los controles de seguridad necesarios para que Daesh y otras organizaciones no nos cuelen entre los refugiados a individuos afines. Se trata de, al tiempo que damos acogida a los refugiados, proteger la seguridad de nuestros compatriotas. En el caso de España, puedo decir que los protocolos de seguridad que se siguen son suficientemente solventes como para decir que, difícilmente, se nos va a colar algún terrorista. ¿España ha tenido que rechazar a algún refugiado? -Sí. Pero no necesariamente por terrorismo, sino por razones de seguridad más amplias, como pueden ser el crimen organizado, el tráfico de armas o el narcotráfico. Esto debe servir de tranquilidad para la sociedad; todos los que vienen a nuestro país son auténticos refugiados. -La críticas políticas al Gobierno en esta materia, ¿responden al desconocimiento o a la campaña electoral? -Hacer política partidista con esta cuestión me parece poco serio. El viernes de la semana pasada, en la reunión del Consejo de Justicia y Asuntos de Interior de la Unión Europea en Bruselas, el ministro griego dijo que, por favor, basta de visitas a los campos de refugiados, que les dejen trabajar. En España, el número de inmigrantes que residen legalmente ha crecido hasta los cinco millones en diez años. ¿Alguien puede dudar de nuestra solidaridad, cuando además este fenómeno se ha producido sin que hayan aparecido problemas serios de xenofobia, de racismo, y con una tasa de paro de más del 20 -La acogida es solo el principio de una labor de años, que implica esfuerzos, también presupuestarios. ¿Estamos preparados? -La demagogia, el populismo y el buenismo están fuera de lugar. En este ámbito solo hay margen para la responsabilidad y la solidaridad. No se trata de ir a campos de refugiados a hacerte fotos o decir que te vas a traer a miles en un barco y tenerlos alojados unos días en un polideportivo... Hay que integrarlos. Y eso requiere personal especializado, recursos, ayuda de todo tipo... Porque dentro de cinco o diez años esas personas van a poder tener la nacionalidad española con los mismos derechos y obligaciones que cualquiera de nosotros. ¿Y ese anuncio que hizo la Generalitat de Cataluña de que iba a traer a refugiados por su cuenta? -Y no solo en Cataluña, otras comunidades autónomas también... Por eso el ministro griego dice que basta ya de visitas a los campos de refugiados. El presidente de la Generalitat escribió una carta al comisario europeo en la que directamente le ofrecía la posibilidad de acoger a mucha gente en Cataluña, y el comisario le contestó diciendo que encantado con el ofrecimiento, pero que esto es un programa europeo entre Estados y le invitó a que se pusiera en contacto conmigo, que soy el interlocutor de la Comisión Europea. No lo ha hecho. Hay personas que han querido aparecer como el primero de la clase y dar lecciones a los demás. Barcelona parecía estos días una ciudad sin ley; su imagen ha quedado afectada El ministro, sobre Colau y Trias: Quien siembra vientos recoge tempestades P. MUÑOZ L. L. CARO MADRID ¿Qué diagnóstico hace de los sucesos de esta semana en el barrio de Gracia de Barcelona tras el desalojo de la antigua sucursal bancaria? -Quien siembra vientos recoge tempestades. La alcaldesa de Barcelona antes lideraba movimientos vinculados con esa gente. Eso de ir a hacer escraches a las viviendas de determinadas personas, okupar pisos deshabitados, forma parte de una determinada cultura que no se agota con Ada Colau... Aún recordamos lo sucedido hace dos años con el edificio emblemático de Can Víes, que el alcalde Trias ordenó desalojar y que a mitad de ese proceso, a raíz de los episodios de enorme violencia ocurridos, paralizó la desocupación. Ahora ese edificio es un emblema para los colectivos okupas. Y encima nos enteramos de que Trias pagaba el alquiler del local. ¿Cómo ve la actuación de Colau? -En lugar de amparar la actuación de las Fuerzas de Seguridad para que hagan cumplir la ley, en este caso los Mossos d Esquadra, lo que ha hecho es dar instruccio- nes a los abogados para que se retire la acusación en algunos casos de okupas. Pero es que además la Generalitat de Cataluña está gobernada gracias al apoyo de un partido antisistema que apoya las actuaciones de los okupas, como es la CUP. Al final estas cosas traen estas consecuencias. Ahora todos son lamentos por parte de algunos, pero se están recogiendo los frutos que antes se sembraron. ¿Cómo afectan estos hechos a la imagen de Barcelona? -Está causando un daño tremendo. Por mi parte sería muy poco responsable decir que no está afectando no solo a la imagen de la ciudad sino a la propia credibilidad de su seguridad jurídica. Ha habido tres días en los que Barcelona parecía una ciudad sin ley, en donde además las autoridades que debían apoyar a las Fuerzas de Seguridad cuestionan o muestran equidistancia respecto a su actuación. Hemos visto concejales del Ayuntamiento manifestarse a favor de los okupas... Estas cosas no son propias de una situación normal. Que un partido antisistema gobierne el sistema, no es normal. Y la CUP es un partido antisistema. La Generalitat, que gestiona 33.000 millones de euros, se apoya en partidos como ese. Y el ayuntamiento lo dirige una persona comprometida con esos movimientos, con la ayuda desde esta semana del PSC.