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ABC DOMINGO, 29 DE MAYO DE 2016 abc. es ENFOQUE 5 El Madrid levanta la Undécima en Milán Los jugadores del Atlético se lamentan después de que Juanfran fallase el cuarto penalti de la tanda rojiblanca AFP El Atlético se abona al fatalismo Un valle de lágrimas JUAN PABLO COLMENAREJO Milán ha soportado durante unas horas el peso de una vieja historia que ha traspasado generaciones sin que apenas cambie nada. Miles de personas procedentes de España asediaron ayer calles y plazas, tomando al asalto el Duomo y la Scala, cruzando cánticos, lemas y banderas. En este norte italiano, rico y próspero, se citaron ayer los bandos de siempre, mezclando en los grupos a familiares y amigos del equipo contrario. En esta crisis del nunca acabar, el fútbol ha vuelto a ser una aliviadero de frustraciones, una especie de muro de las lamentaciones para desahogo de indignados. El Madrid y el Atleti se jugaron ayer una Copa de Europa como si nada. El estadio de San Siro emerge a las afueras de una ciudad que tiene un razonable parecido a Madrid, y que permite al urbanita de la meseta sentirse como en su propia casa. No es la Giuseppe Meazza la cancha más bonita del mundo, pero, a pesar del aspecto de armatoste pasado de moda, huele a fútbol en sus cuatro esquinas. El Madrid empezó mejor en una primera parte muy imprecisa del Atleti. Los de Simeone hicieron cosas impropias de su estilo, entre otras, tener más posesión que el Madrid, que con Zidane tiene el toque italiano de renunciar al dominio y esperar al agujero por el que colar a una de sus estrellas. El gol de Ramos en fuera de juego aumentaba la leyenda del agravio, y el fallo de Griezmann, la del fatalismo. Hubo un poco de todo hasta la prórroga. Un entrañable y soberbio Atleti fue sostenido por Oblak y el azar. Carrasco marcó cuando Simeone lo iba a quitar. Como la vida misma, todo puede cambiar en un segundo. Al final llegó la lotería para terminar un partido tremendo, la lotería de los penaltis, claro, que seguimos desde la grada con el temor a un nuevo revés. Otra vez el corazón había igualado al presupuesto. Fue entonces cuando resurgió la crueldad, acompañada de un fallo del árbitro. DEPORTES