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46 CULTURA SÁBADO, 28 DE MAYO DE 2016 abc. es cultura ABC La Superstar que brilla en Madrid El pintor se corona como rey del Prado en una exposición única con la mayor concentración de sus obras maestras NATIVIDAD PULIDO MADRID Tríptico de las tentaciones de san Antonio Abad del Bosco. Museo Nacional de Arte Antiga, Lisboa ma Juan Alberto García de Cubas. Se ha tenido que salvar el reto de la circulación del público para admirar los trípticos por ambas caras en las mejores condiciones de visibilidad. En algunos casos, como El Jardín de las Delicias por primera vez. Más que un cuadro, una pieza de conversación, como advierte Reindert Falkenburg. Esta obra atrae a gente a la que no le gusta la pintura. Es extraordinaria su capacidad empática con el público señala Miguel Falomir, director adjunto del Prado. Pilar Silva, comisaria de la exposición, dice que cada uno ve en El Bosco lo que quiere ver Hay incluso a quien la tabla central de El Jardín de las Delicias le recuerda el Woodstock de los 60: paz y amor entre hippies y drogas. ¿Fue El Bosco el Jimi Hendrix de la época? cido (un grabado de Cornelis Cort) cuelga junto a una imagen de la plaza del mercado de la ciudad, donde se hallaban su casa y su taller. La primera joya con la que nos topamos es el tríptico La Adoración de los Magos del Prado, que se exhibe por vez primera tras su restauración y luce espléndido. No es su obra más conocida, pero los expertos coinciden en que es la de mayor calidad, aparte de su extraordinario estado de conservación. Se la considera la piedra Rosetta bosquiana, pues su estudio ha servido para modificar la cronología del pintor. Se ha adelantado la fecha de ejecución de sus creaciones más relevantes, como El Jardín de las Delicias (se rinde homenaje a su comitente, Engelbrecht II, conde de Nassau, con un retrato y su Libro de Horas) o la propia Adoración de los Magos que se sitúan ahora en la década de 1490. Pero es tal la concentración de obras maestras que es fácil acabar la visita con síndrome de Stendhal. Demasiada belleza para asumir en tan poco tiempo. Es lo que ocurre con La coronación de espinas de la National Gallery de Londres; Las visiones del Más Allá de la Academia de Venecia puro Ku- T endría en Twitter más seguidores que Lady Gaga y Beyoncé juntas. Ayer concentraba tantos flashes como Angelina Jolie en la alfombra roja del Festival de Cannes. El público lo adora. Pero no es cantante ni actor de moda. Es pintor y, para colmo, lleva 500 años muerto. Holandés de nacimiento, lo consideramos tan español como el jamón de pata negra. Hablamos del Bosco, una de las grandes atracciones del Prado es su casa y el artista que concentra más visitantes en sus salas. Tiene legiones de fans en todo el mundo. Especialmente en Japón, donde es un fenómeno de masas. Hace unos meses, Hertogenbosch, su ciudad natal, organizó una gran exposición, pero faltaban sus mejores creaciones. El Prado lleva dos décadas preparando esta muestra histórica sin precedentes, La exposición del V centenario que el lunes inaugurarán los Reyes Don Felipe y Doña Letizia, junto con la Princesa Beatriz de Holanda. Reúne más del 75 de su escasa produc- ción (21 pinturas y 8 dibujos) incluyendo, aquí sí, sus obras maestras. Entre las ausencias, El Juicio Final de Viena, y La Crucifixión de Bruselas. Se ha batido el récord de acreditaciones de prensa extranjera en el Prado (una treintena de medios) y ayer había overbooking en el salón de actos para la presentación de la exposición. No cabía un alfiler. Los extraños seres del Bosco pueblan no solo las salas A y B del edificio Jerónimos con sus increíbles trípticos. También la tienda del Prado, inundada de merchandising bosquiano: abanicos, camisetas, bolsos, puzles, posavasos, libretas... hasta anacrónicas bolas de árboles de Navidad. El Bosco Superstar es caballo ganador. Ha generado tanta expectación esta muestra que el museo recomienda la compra anticipada de entradas y se prolongará el horario de apertura los fines de semana. Eso sí, reserven tiempo suficiente para la visita: cada obra merece minutos y minutos de atención para apreciar cada detalle. Lo primero que llama la atención de la exposición, patrocinada por la Fundación BBVA, es el montaje, ideado por el director del Prado, Miguel Zugaza, y al que ha dado for- ¡Vienen curvas! Espacios uterinos y oníricos con sinuosas curvas zahahadidianas, de un blanco impoluto, envuelven las grandes creaciones del Bosco, que centran cada uno de los seis apartados temáticos en que Pilar Silva ha dividido la exposición. A modo de prólogo, una sala dedicada a Hertogenbosch. Su único retrato cono-