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ABC SÁBADO, 28 DE MAYO DE 2016 abc. es internacional INTERNACIONAL 29 Las cifras del arma del apocalipsis 160.000 muertos 70.000 muertos en Hiroshima en Nagasaki Por la explosión de la bomba apodada Little Boy El Niño 80.000 cuando fue lanzada por el Enola Gay el 6 de agosto de 1945 y 60.000 en los meses siguientes. Tres días después de Hiroshima fue lanzada otra bomba atómica en Nagasaki, que los pilotos estadounidenses bautizaron Fat Man El Gordo 183.000 supervivientes Siguen aún con vida. Por sus enfermedades derivadas de la radiación, 165.000 de ellos reciben atención médica y pensiones de entre 1.134 y 278 euros. La muerte cayó del cielo Hace 71 años, la muerte cayó del cielo y el mundo cambió... Un resplandor y una bola de fuego arrasaron la ciudad Proliferación atómica Hoy aún quedan más de 15.000 armas nucleares, la mayoría en EE. UU. y Rusia Hiroshima y Nagasaki, sino a todas las de la Segunda Guerra Mundial. Hemos venido aquí a reflexionar sobre una fuerza terrible liberada en un pasado no muy lejano. Venimos a honrar a los muertos anunció con voz pausada mientras, a su espalda, se erigía la fantasmagórica Cúpula de la Bomba Atómica, el único edificio que resistió el ataque y hoy, en ruinas, es un icono de la capacidad destructiva del ser humano. Cinco gestos históricos de Obama Museo de la paz Acompañado por el primer ministro nipón, Shinzo Abe, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, visitó el Museo de la Paz de Hiroshima, que documenta el horror desatado por la bomba atómica. En el libro de visitas, Obama abogó por un mundo sin armas nucleares. de Hiroshima que resistió la explosión y hoy, todavía en ruinas, es un icono del horror nuclear. Coronas de flores Shinzo Abe y Barack Obama depositaron sendas coronas de flores ante el cenotafio que recuerda a las víctimas de la bomba atómica de Hiroshima. Tras el discurso del presidente estadounidense, varios miles de curiosos desfilaron durante horas para hacer fotos de dicha ofrenda floral. El abrazo a los supervivientes El momento más emocionante de la ceremonia tuvo lugar cuando el presidente Obama se acercó a dos hibakusha A Sunao Tsuboi, de 91 años, le estrechó la mano mientras ambos sonreían y a Shigekai Mori, de 79, lo abrazó tras romper a llorar. 60 millones de muertos En pocos años murieron 60 millones de personas: hombres, mujeres y niños, no distintos de nosotros, tiroteados, bombardeados, de hambre, encarcelados... enumeró los desastres de la guerra entre el graznido de los cuervos que sobrevolaban el parque, indicó Obama. Tenemos una responsabilidad compartida para mirar a los ojos de la historia y preguntar lo que debemos hacer para evitar que este sufrimiento se repita se comprometió el presidente estadounidense. Puede que no eliminemos la capacidad del hombre de hacer el mal, por lo que las naciones debemos tener la capacidad de defendernos. Pero entre esas naciones como la mía, que disponen de armas nucleares, debemos tener el valor de El espectáculo mediático Paseo hasta la Cúpula de la Bomba Al acabar el discurso y saludar a los hibakusha (supervivientes de la bomba nuclear) Obama y Abe caminaron hasta la Cúpula de la Bomba Atómica, el único edificio del centro de la ciudad La histórica visita de Obama a Hiroshima movilizó a más de trescientos periodistas japoneses y extranjeros. En contraposición con esta expectación mediática y con los multitudinarios aniversarios de la bomba atómica, el público lo componían menos de cien personas, entre ellos varios hibakusha (supervivientes) escapar de la lógica del miedo y aspirar a un mundo sin ellas propuso Obama de forma idealista invocando la memoria de Hiroshima que nunca se apagará Sin embargo, también sacó a relucir su acendrado realismo al admitir que puede que no consigamos este objetivo en mi vida, pero los esfuerzos persistentes evitarán la posibilidad de una catástrofe porque podemos tratar de desmantelar el arsenal nuclear y evitar su proliferación Aunque Barack Obama evitó pedir disculpas sobre las bombas de Hiroshima y Nagasaki, recordó a los inocentes que murieron en el transcurso de una guerra terrible y reafirmó su discurso en pos del desarme nuclear pronunciado en Praga en 2009, que le catapultó hacia el premio Nobel de la Paz ese mismo año. Al término de su alocución fue cuando se vivió ese momento tan emocionante que quedará para siempre inmortalizado en nuestra retina: el abrazo entre el presidente del país que ordenó el primer ataque nuclear y el hibakusha que sobrevivió a aquel horror. Con las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, las más mortíferas concebidas por el ser humano, EE. UU. demostró su poder de destrucción y forzó la rendición del imperio del Sol Naciente, pero abrió también una nueva época marcada por el miedo a un apocalipsis nuclear. Hoy día, aún quedan más de 15.000 armas nucleares, la mayoría en Estados Unidos y Rusia. Como epílogo de esta histórica visita, Barack Obama se alejó caminando hacia la Cúpula de la Bomba Atómica, estremecedor símbolo del poder que tiene el hombre, capaz incluso de destruirse a sí mismo. fTPOK? T x GO O KD KD; O? O O kC; OH p: T C? O w W 9 YNUZT bW DG YNWZT z P, T u DCQLO vU WNJ MN WT ZQ OT P rb QZ J OQbPWb TP bW TO W U yNU bW OHC KDQH: KPC nQ ZT W P ã STQ S QPTUb J PObU Zb U PON ZT TaW PO- U bQ J QË ZV U UOT M- WZ T SbQb O QVZUb bP PbWZ bP WTP P- ab TP J TVZU TP W S QZT T SNaWZ b Tp vU WNJ MN WT PS ZbW U WbP ONQZPOb P rb QZ ObPbP bËQ bP J OQbPWb TP b QTSN QOT) TO W) b QTSN QOT yNU bWp 8+ BAFB BA HG 7- DFC C B C? GF G) (FB 5 3+ F G 4! B B B G GA C B B GA C B B B G) FG (FB DFC 0 B FCA 6 G IB 15 5 9 G G) HG B A DCF HG 9 G G) C FCA 6 G IB 595 5 15 5 2 F! MG F 4 E. 5 8+ BAFB BA HG LG G) (FB G G) HG DFCA Wb M UOb P 4 e bPOb NU V- KZVT D 9 ep zY VSWTP b 4 V P P PZU ZUO Q P P vVSTQO 4 GGe DGD e V P jvq G 2 j z DG 2 bPOTP POZÊU e ZVSTQO OTObW W QË ZOT b N b T 4 G ep vVSTQO 4 pGGGe DpGG e V P jvq G 2 j z 9 92 bPOTP POZÊU D 9 e ZVSTQO OTObW W QË ZOT b N b T 4 pGD 9 ep l TU T ZVbW P U Wb WOZVb NTObp nWbIbP WZVZOb bPp TUPNWOb TU Z ZTU Pp pvp pr DD 9) r lv p