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14 OPINIÓN POSTALES VIERNES, 6 DE MAYO DE 2016 abc. es opinion ABC JOSÉ MARÍA CARRASCAL A los cuatro vientos López Negrete, a Bernad ¿DEBATES SÍ O NO? Los debates son más un examen de su personalidad que de sus conocimientos Llamada de advertencia para marcar distancias ABC desvela hoy la conversación telefónica en la que la abogada de Manos Limpias Virginia López Negrete advierte al secretario general del sindicato, Miguel Bernad, de su inminente detención. Por el modo en el que la abogada se dirige a su interlocutor y sus cuidadas referencias al caso Nóos durante la conversación, la Policía sospecha que Virginia López Negrete era consciente de que su llamada estaba siendo grabada. De forma que la letrada, al tiempo que advertía a Miguel Bernad de que lo iban a detener, marcaba las convenientes distancias con su jefe, en un intento de cubrirse las espaldas. O sea, la acusación popular en plena estrategia de defensa. D ESDE que Nixon y Kennedy echaron un pulso ante las cámaras, los debates televisados han adquirido un prestigio puede que superior a su real valía. La culpa la tuvo que, según los analistas, Nixon lo perdió por no haber tenido la precaución de haberse afeitado antes de salir al plató, lo que daba a su rostro un aire siniestro, mientras Kennedy aparecía como si acabara de regresar de un crucero. Que los espectadores que siguieron el debate por radio dieran a Nixon como vencedor apoya esta teoría, al tiempo que no dice mucho de la superioridad de la tele como medio para elegir gobernantes. La televisión se ve más que se oye, si es que se oye o, sobre todo, escucha, cosa que hoy casi nadie hace ni siquiera en las tertulias. Recuerdo que cuando hacía un telediario la gente por la calle solía decirme: Le vi anoche Siempre me entraban ganas de preguntar: ¿Y me escuchó? Pero me refrenaba por educación y porque bastante hacían viéndome a las horas que salía. No, la televisión no es la mejor manera de elegir líderes, y, de haber existido desde que los griegos inventaron la democracia, César, calvo, Napoleón, regordete, y Bismarck, con cara de bulldog, entre otros estadistas, no habrían gobernado. En cambio, ahí tienen a Trump, llevándose a la gente de calle. Pero la televisión está para quedarse, como los debates en ella, así que hay que ver lo bueno que tienen, como todo en este mundo. De entrada, la capacidad de multiplicar las audiencias a niveles que nunca alcanzarían los mítines tradicionales, lo que significa una ventaja. Aunque la mayor es que permiten al espectador y futuro votante ver cómo los candidatos a dirigir su país reaccionan en situaciones difíciles, como una pregunta inesperada, una acusación directa o un renuncio en el que ha caído sin darse cuenta. Si tiene o no los reflejos y la sangre fría para salir del atolladero, como tantos que le esperan, de ganar las elecciones. Quiero decir que estos debates son más un examen de su personalidad que de sus conocimientos. De ahí que por lo menos uno de ellos es necesario en cualquier campaña electoral, aunque no estaría de más contrastarlo con otro por radio, para que no pasara lo del Kennedy- Nixon. Tanto o más importante es el formato. No me refiero a la mesa, las sillas, los focos o las distancias, sino a las normas que lo rigen, que han de atenerse a la máxima imparcialidad que pueda alcanzarse en este mundo, tanto en tiempos, como en preguntas como en intervenciones. Aunque los protagonistas sean los candidatos, las preguntas ha de formularlas un panel de expertos que no son otros políticos, sino periodistas lo más independientes posible o, en su defecto, pertenecientes a medios de línea editorial distinta. Sólo así el debate televisivo tendrá valor. Cualquier otra cosa sería convertirlo en publicidad de coches, relojes o detergentes. O sea: cambio de canal. Ya los hemos visto y oído bastante. Escudos de Real Madrid y Atlético, en la sede de la Comunidad de Madrid RAFA ALBARRÁN Al oído De Madrid al cielo SÁNCHEZ, DE PUENTE EN EL VALLE DE ARÁN El líder socialista y su esposa, Begoña Gómez, han pasado unos días en el Pirineo para descansar después de todas las tensiones de esta breve legislatura. Aprovechando el puente del 2 de mayo en Madrid, la pareja disfrutó con amigos de una zona que suelen frecuentar. Ayer ya regresaron a Madrid y Pedro Sánchez retomó su agenda. El sábado se sabrá el número de avales que respaldarán su candidatura a La Moncloa. Capital del planeta fútbol El indudable éxito del fútbol español en las competiciones europeas tiene su epicentro en Madrid, capital de un deporte en el que Real Madrid y Atlético volverán a encontrarse en la final de la Champions, torneo continental por excelencia. Ambos clubes hacen historia jamás antes dos equipos de una misma ciudad se enfrentaron dos veces en la final de la Liga de Campeones y catapultan fuera de nuestras fronteras la excelencia competitiva de los equipos españoles. Si el fútbol es un fenómeno mundial, Madrid es la milla de oro de un deporte en el que nuestro país es referencia. CARTAS AL DIRECTOR Política descorazonadora Los políticos no quieren darse cuenta de cuán descorazonadora es su actitud para los ciudadanos, abocados a repetir las elecciones con el hartazgo a que nos vemos sometidos por su testarudez e inmadurez para llegar a soluciones. Y con los gastos que eso supone. No parecen haber sacado consecuencias de las fallidas votaciones, persisten en sus campañas desmedidas de desprestigio y veto al adversario, ignorando las más elementales reglas de democracia. Sigo de cerca a otros países europeos, especialmente a Alemania Política y convivencia Es hora de que en España se haga una política para la convivencia, desde el diálogo y para el bien común. Es hora de olvidarnos de la acusación permanente y de la crítica ácida y abusiva. Es hora de hacer política grande, para el presente y el futuro, olvidándonos de la Guerra Civil, de los treinta y nueve años de régimen autocrático y de la corrupción. Es hora de hacer cosas grandes en común, entre todos. Es hora ya de olvidar rencillas y buscar acuerdos, desde lo que nos une y no desde lo que nos separa. Es hora de hacer patria, de hacer España y hacer Europa. En junio tenemos la posibilidad de elegir una opción que dialogue sin exclusiones y que haga reformas de verdad, y no para la galería, sin engaños ni oportunismos electoralistas. Hay que resolver las pensiones, la política laboral y el sistema electoral. Hagamos lo posible para que España mejore su clima social y camine hacia un futuro hecho entre todos. GABRIEL HORTAL SERRANO MADRID