Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES, 4 DE MAYO DE 2016 abc. es familia FAMILIA 53 Jóvenes valores ABC Saber que el éxito no depende solo de uno mismo ayuda a trabajar mejor Entrevista El derecho de las niñas a la educación RAQUEL URIOL ÁLVAREZ PROFESORA DE ESO Y BACHILLERATO DEL COLEGIO SAN PABLO CEU DE MONTEPRÍNCIPE Gabriela Ybarra (32 años) El comensal su debut literario, va por la sexta edición LAURA PERAITA MADRID De pequeña jamás imaginó que algún día tendría entre manos un libro escrito por ella. Nunca fue su objetivo. Sin embargo, las circunstancias de su vida le llevaron a ello sin darse cuenta. Pidió una excedencia en su trabajo en Nueva York y viajó hasta España para cuidar de su madre enferma. Al fallecer, su familia volvió a la rutina, pero ella tenía tres meses por delante antes de regresar a Estados Unidos. Durante ese tiempo se apuntó a un taller de literatura y empezó a escribir la historia del fallecimiento de su madre y el papel de la muerte a lo largo de su vida desde que ETA asesinara a su abuelo en 1977. ¿Cómo se llega a la decisión de querer publicar un libro? No lo decidí yo. Elvira Navarro, mi editora, me propuso publicar El comensal en Caballo de Troya. Hice un taller literario con ella y me animó mucho a tomarme en serio la escritura. ¿Qué características y perfil hay que tener para dar el paso? Algo que contar y una voz propia. La mejor formación que puedo recomendar es leer mucho. Los talleres literarios también pueden ser muy útiles porque en los comienzos a veces es difícil discernir los textos que están bien de los que están regular. En mi caso, recibir críticas bien argumentadas me ayudó a escribir mejor. ¿Es la escritura una forma de aliviar su dolor por el fallecimiento de su madre? La escritura de El comensal no fue muy placentera porque tuve que profundizar en hechos muy dolorosos. Sin embargo, poner por escrito la enfermedad y el duelo de mi madre me ha ayudado a encontrarle un sentido. Al terminar el libro sí que sentí cierta satisfacción y tranquilidad. ¿Por qué se atrevió a hablar de ETA en su estreno? Las amenazas de ETA son parte de mi vida. No podía hablar sobre mi familia o sobre mi relación con la muerte sin mencionar el terrorismo. ¿Considera que hay que arriesgar desde el principio? Creo que más que pensar en arriesgar hay que ser honesto con uno mismo. En la literatura todos los temas están muy manidos y es difícil innovar. Los textos honestos suelen ser los más genuinos, se alejan de los tópicos Recuerdos dolorosos Poner por escrito la enfermedad y fallecimiento de mi madre me ha ayudado a dar un sentido a su muerte Factores externos Nadie nos ha enseñado ni a crear nuestro propio trabajo ni a afrontar el fracaso y de lo políticamente correcto. ¿Es hoy atrevida la juventud? Está sobre todo insatisfecha. Nos han formado para el éxito y nos han contado que lo único que hace falta para conseguir los sueños es fuerza de voluntad. Es curioso cómo ante tanta precariedad laboral son pocos los que están dispuestos a renunciar a sus deseos. Sin embargo, solo una minoría los consiguen y esto causa insatisfacción. Ahora hay mucha gente que al quedarse en paro o frustrarse en el trabajo se lanza a hacer nuevas actividades, a veces, quizá, con demasiado atrevimiento. Hay que ser consciente de las capacidades de cada uno y de que, aunque valgamos para ello, no tiene por qué salir bien. Existen otros factores externos que pueden cruzarse en el camino. Saber que el éxito no depende solo de nosotros ayuda a ser más solidarios y a trabajar mejor. ¿Qué hace falta para acabar con la mala prensa de los jóvenes? No obsesionarse con esa mala prensa. El victimismo ni deja avanzar ni empodera. ¿Ser la generación mejor formada es la clave del éxito profesional? Con los datos de paro en nuestro país, parece que no. Además, la formación que hemos recibido no ha sido muy útil para la situación laboral que nos hemos encontrado. Nadie nos ha enseñado ni a crear nuestro propio trabajo ni a afrontar el fracaso. Ahora está de moda decir que hay que aprender a fracasar, pero el fracaso se sigue planteando como un paso intermedio para el éxito. Quizá una de las mayores virtudes de nuestra generación sea la adaptabilidad y la capacidad de reinventarse, pero esto no nos lo han enseñado en ninguna escuela, lo hemos aprendido por supervivencia. Mis amigos arquitectos, por ejemplo, trabajan casi todos fuera de España o se dedican a otra profesión. Si al terminar la carrera hubieran encontrado un trabajo en su disciplina, no habrían buscado otras salidas. ERNESTO AGUDO ué debería suceder para que todas las niñas del mundo tuvieran asegurada la educación escolar? Es una pregunta sencilla que, sin embargo, presenta una complejidad mucho mayor de lo que podían suponer nuestros estudiantes de ESO. Acostumbrados a la paridad educativa de niños y niñas en las sociedades occidentales e inmersos en un sistema no discriminatorio, un grupo de estudiantes del colegio San Pablo CEU de Montepríncipe ha emprendido un proyecto relacionado con el derecho de las niñas a la educación. Durante meses han tenido que buscar respuestas a distintos interrogantes, como, por ejemplo, ¿es la educación una cuestión de Estado? ¿qué importancia tiene la familia a la hora de decidir sobre el futuro de las niñas? ¿tienen todas las culturas y religiones una posición similar respecto al derecho de las niñas a la educación? Tras indagar en las políticas educativas de 13 países integrantes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas de finales del 2015, nuestros estudiantes han llegado a la conclusión de que la familia y el Estado son los actores fundamentales a la hora de garantizar la educación de cualquier menor. Las soluciones propuestas por los alumnos apuntan a una mayor implicación de las sociedades occidentales en aquellos países donde más dificultad encuentran las niñas para tener acceso a la educación. Planes de ayuda a través de organismos internacionales, apoyo a ONG especializadas y que trabajan el problema en origen, y la propia concienciación de las generaciones más jóvenes, son algunas de las sugerencias que plantean los propios estudiantes. Pero más allá del ejercicio teórico y práctico del proyecto, también se persigue crear una verdadera convicción de igualdad de género entre los adolescentes. Se trata de evitar que los roles y estereotipos aprendidos en el pasado y que todavía hoy perduran, se mantengan en el futuro. Los jóvenes interiorizan con facilidad este tipo de mensajes, pero de nada sirve el esfuerzo que se realiza desde el ámbito escolar para educarles en políticas de igualdad, si no se cuenta con el apoyo del ámbito familiar. La familia es el núcleo fundamental en el que deben vivir y entender lo que significa la equidad entre niños y niñas, entre hombres y mujeres. ¿Q