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ABC MIÉRCOLES, 4 DE MAYO DE 2016 abc. es ENFOQUE 5 El Rey firma el decreto de disolución del Parlamento y la convocatoria de nuevas elecciones generales EFE 26- J, próxima parada Continuará... JAIME GONZÁLEZ Visto lo visto, la gran diferencia entre el 20- D y el 26- J es que los nuevos Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera ya no parecen tan jóvenes y Mariano Rajoy lo antiguo está en condiciones de sacar petróleo de su veteranía. En seis meses, lo que va de unas elecciones a otras, la experiencia del presidente del Gobierno puede convertirse en un factor añadido frente al amateurismo de sus rivales. Si lo de Rajoy es desidia o estrategia es cuestión de gustos, pero lo que no admite duda alguna es que, por una cosa u otra, dejó que los nuevos ocuparan durante más de cuatro meses el escenario político para cultivar todos los géneros teatrales, menos por razones obvias el auto sacramental: del entremés al sainete, pasando por la farsa o el vodevil, la nueva hornada de líderes políticos ha fracasado estrepitosamente en su intento de regenerar la escena. A los ojos del público, esta camada de actores ha demostrado que aún le faltan muchas horas de vuelo. Tal vez la clave de lo que ocurra el 26- J esté en la frase de Víctor Hugo: En los ojos de los nuevos arde la llama, pero en los del viejo brilla la luz Bajo los focos de la pasarela no ha emergido el talento, sino la bisoñez, la impericia y una clamorosa falta de oficio. Ninguno ha dado la talla, aunque en descargo de Albert Rivera pueda decirse que su interpretación venía condicionada por su papel de gregario en una obra en la que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se pasearon ante la mirada hastiada del público por el callejón del Gato de una España transformada en esperpento. Y al fondo, Mariano Rajoy la astucia o la desidia, cuestión de gustos apoyado en el quicio de la puerta. La función ha terminado. En el rostro de los jóvenes los focos les han quemado la piel afloran las arrugas y el cansancio, como si estos cuatros meses les hubieran pasado una imprevista factura. Ya no son tan jóvenes. Si les miras de cerca, parecen antiguos, vestigios de otra era. Y Mariano Rajoy, un veterano de la escena al que sus rivales quién lo diría han encumbrado a la cima del oficio. ESPAÑA