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30 INTERNACIONAL Terremoto en Ecuador Balance de la catástrofe MARTES, 19 DE ABRIL DE 2016 abc. es internacional ABC El presidente Correa camina junto a un edificio derribado por el terremoto en la localidad de Portoviejo REUTERS Correa achaca la devastación a la mala construcción y culpa a los gobiernos locales La Fiscalía de Ecuador eleva la cifra provisional de muertos a 413 y a 2.068 los heridos THALÍA FLORES CORRESPONSAL EN QUITO Mientras la comunidad internacional se movilizaba para prestar ayuda económica y humana a las víctimas del terremoto de 7,8 grados que tuvo lugar la tarde del sábado en Ecuador, el presidente del país, Rafael Correa, recorría ayer las zonas más afectadas. Con gesto serio, saludó a los vecinos de la provincia de Manabí. También mandó un mensaje a la población sobre la necesidad de un mayor rigor en las normas de construcción de las viviendas para evitar daños tan graves como los causados por un seísmo que ha destruido cientos de edificios. Hasta el momento la cifra de muertos se eleva a 413 y a 2.068 la de heridos, según la Fiscalía. El Gobierno ha declarado la emergencia en seis provincias y el estado de excepción en todo el país. Muchos edificios se derrumban por su mala construcción dijo Correa en la zona afectada, y expresó su deseo de que de esta experiencia se extraigan lecciones para el futuro El presidente señaló que lo tocante a las normas de construcción es responsabilidad, sobre todo, de los gobiernos locales y recordó que en el país, tras el terremoto de 2010 en Hai- tí, se estudiaron normas de construcción mucho más fuertes que se aplican desde 2014 Pero antes de esa catástrofe había construcciones tremendamente precarias y por eso, tal vez, los daños son mayores. Hay que aprender del pasado apostilló. Correa comentó que con un temblor de la magnitud del ocurrido en la costa norte ecuatoriana se derrumban edificios en Ecuador, en Japón, en Estados Unidos, pero probablemente menos y de forma menos catastrófica Y es que, en la zona siniestrada se aprecia que el desplome de muchos edificios tiene que ver con errores de tipo estructural, explicó el presidente. Correa garantizó el orden público, al haberse desplegado 10.000 militares y 4.500 policías. La zona cero Pedernales, antes una ciudad dedicada a la pesca y al tu- rismo ya no existe. El ruido alegre de la música tropical, el olor del mar y la brisa han sido reemplazados por el dolor. El hedor de los cuerpos en descomposición comienza a aparecer a la vez que se retiran los escombros de las viviendas, que se han derrumbado. Pero la supervivencia es ahora lo que importa. En Pedernales muchos vecinos se han juntado a un costado de la carretera, improvisando tiendas con plásticos colgados de los árboles. Allí guardan lo poco que han rescatado de las ruinas en las que se han convertido sus casas. El rostro de los adultos refleja angustia en espera de asistencia, sobre todo agua y medicinas. Vida bajo los escombros Pero en Ecuador aún hay vida bajo los escombros. Las estadísticas dicen que se puede tener esperanza de encon- Exteriores no descarta víctimas españolas El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García- Margallo, admitió ayer que no se puede excluir que haya víctimas españolas. No es algo que debamos descartar porque la colonia, incluyendo españoles de origen y españoles con doble nacionalidad es extraordinariamente numerosa precisó. Margallo insistió, a su llegada a una reunión con los Veintiocho, en que aunque al Gobierno no le consta que haya ningún español por ahora, la preocupación por nuestra parte no ha disminuido La colonia española en la zona de Quito se eleva a 31.374 españoles, mientras que en la zona de Guayaquil hay 24.607 españoles. trar vida hasta quince días después del derrumbe. Muchas veces, un perro del equipo de rescate es quien sentencia. Si ladra, la esperanza se desvanece; si busca a los bomberos nervioso, hay una posibilidad. Por ejemplo, en Manta, un puerto pesquero de Manabí, se rescató con vida a cuatro personas. Segundo, de 35 años, fue devuelto a la luz por una apertura practicada por los bomberos. Nada más salir, su sonrisa conmovió a todos y dio esperanzas de encontrar a más gente con vida. De hecho, poco después, una madre de 37 años y su hijo de 7 también fueron liberados, y una joven. En Portoviejo, la capital de Manabí, de 280.000 habitantes, las historias de la tragedia se viven cada minuto. Edificios bancarios y estatales yacen por los suelos. El hospital público está a punto de colapsar, restando capacidad para atender a los heridos. Muchos claman por la asistencia médica, mientras otros confían en que los rescatistas encuentren a sus allegados. En Muisne, isla de la provincia de Esmeraldas, la mayoría de las viviendas, sobre todo las más precarias, son un amasijo. Su gente deambula en busca de consuelo y llora su tragedia. La ayuda no llega y falta todo: agua, alimentos y medicinas para los heridos. Fotogalería de imágenes de las tareas de rescate