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ABC MARTES, 19 DE ABRIL DE 2016 abc. es internacional INTERNACIONAL 29 367 por el juicio Los enemigos de Rousseff necesitaban 342 votos para iniciar el juicio político a la presidenta, y superaron esa cifra ampliamente, como estaba previsto Fue la ministra de confianza del anterior presidente, pero carece de habilidad para navegar entre 38 partidos Presidenta por lealtad a Lula V. GOYZUETA SAO PAULO 137 contra el juicio Votaron en favor de la presidenta todos los diputados de su partido, el PT, y los del partido comunista; también varios del PMDB D REUTERS el Senado, donde puede salvarse. Ha sido un juicio meramente político dijo Cardozo ayer. Cree que los senadores tomarán una decisión técnica. Temer, que puede beneficiarse de una condena de Rousseff, recibió a líderes políticos en la residencia oficial de la vicepresidencia, el Palacio de Jaburu, para definir su futuro. El político que preside el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) aliado del PT desde 2002, estaba distanciado de Rousseff desde diciembre del año pasado, cuando dejó claro en una carta que se alejaba para convertirse en una alternativa. ilma Rousseff es una mujer a la que no le gusta la política lo suficiente como para amoldarse a un complejo sistema presidencialista de coalición como el brasileño. Esa no es una tarea fácil para nadie en un país que tiene 38 partidos, especialmente tras un pleno del Parlamento que dejó claro el domingo que cualquier cosa es más importante que el compromiso ideológico. A Rousseff esa labor le cuesta muchícimo. Con independencia del resultado del proceso que comenzó ayer, Rousseff ya ha entrado en la historia de Brasil como la tercera gobernante que afronta un proceso de destitución, al lado de Fernando Collor de Mello, que renunció en 1992, y de Getúlio Vargas, que se suicidó en 1954. Rousseff tuvo una ascensión política meteórica que la llevó a la Presidencia en 2010, sin haber disputado antes ninguna elección a un cargo público. Llegó al poder de la mano del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, carismático y con una habilidad política inigualable, aprendida en sus tiempos en el sindicalismo. La economista Rousseff era una técnica muy seria, que sonreía poco, obligada a quitarse las gafas y rehacer su imagen para el maratón de su primera campaña presidencial, después de que ninguno de los fundadores y líderes del PT sobreviviese a las denuncias de corrupción de la primera gestión Lula. La presidenta no se confunde con el PT, era una cristiana nueva en el partido describe el analista político Marcos Coimbra, de la escuela de negocios Ibmec, sobre la presidenta que se unió al partido cuando Lula fue elegida en 2002. Dilma no tiene ninguna habilidad política dice el analista Humberto Dantas, de la escuela de negocios Insper, que destaca también otras características negativas de Rousseff dado el modelo político brasileño, como ser acaparadora y terca. Políticos importantes, entre ellos su vicepresidente, se quejaban de la demora en ser recibidos por ella, una gestión que podía llevar meses. Duermo bien Pese a estar en medio del torbellino de la campaña que vive el país contra la corrupción, especialmente contra su partido, Rousseff es sin embargo vista como una mandataria honesta. Sus problemas están más vinculados a los errores de su gestión, que comienzan cuando era la ministra de confianza de Lula, a partir de 2005, y con su falta de habilidad verbal. Sus años en la guerrilla, cuando luchó contra la dictadura brasileña, también están relacionados con características de su personalidad vistas como positivas, como su fidelidad, por ejemplo, que mostró siempre al lado de Lula, y su fuerza para mantenerse en el cargo sin renunciar, incluso frente a maniobras de baja estofa, que tratan de mostrarla como la mujer desequilibrada que no parece ser. Duermo tranquilamente le dijo a los periodistas en uno de los momentos más tensos, días antes de la votación. Ayer, después de la peor derrota de su corta vida política, no hizo ejercicio con su bicicleta como suele hacer diariamente por las mañanas, casi de madrugada. REUTERS Dilma Rousseff, en sus horas más bajas DE LEJOS Ni Temer ni Cunha agradan A pesar de celebrar la derrota de su exaliada, Temer tampoco está en el mejor de los escenarios y corre el riesgo de enfrentarse al mismo proceso que se mueve contra Rousseff, pues como ella también firmó decretos presupuestarios sin autorización del Congreso. Por otro lado, tampoco cuenta con la simpatía de los brasileños, así como tampoco Eduardo Cunha, la cara más evidente de la corrupción y de las denuncias de la operación Lavacoches, que investiga los desvíos en Petrobras. Una encuesta del Instituto Datafolha realizada durante las manifestaciones del domingo muestra que ninguno de los dos goza de apoyo. PEDRO RODRÍGUEZ HAMLET EN IPANEMA El dilema de Brasil pasa por determinar si funcionan la separación de poderes y la independencia judicial S Fotogalería de las manifestaciones en Brasil por y contra Rousseff e supone que Brasil es uno de esos países que más que ver, hay que sentir. Aunque en estos momentos, el mayor país de Iberoamérica inspire sobre todo sentimientos encontrados. Está claro que la combinación de una profunda crisis eco- nómica y una todavía más profunda corrupción política ha puesto contra las cuerdas un sistema donde la separación de poderes y la independencia judicial ha venido siendo una sugerencia más que un imperativo democrático. El dilema de Hamlet en Ipanema pasa por determinar si los controles y contrapesos requeridos para una mínima calidad democrática también funcionan en Brasil. En este sentido, hay que recordar que la Operación Lava Jato (es decir, el mangoneo de la compañía estatal Petrobas como si fuera una caja de ahorros) se remonta a 2013, con la desarticulación de una red de blanqueo de capitales. Aunque las figuras más admiradas en Brasil suelen ser personajes como Neymar o Gisele Bundchen, la Operación Lava Jato ha elevado a la categoría heroica al juez federal Sergio Moro. El magistrado formal, meticuloso y especializado en la persecución de de- litos financieros se ha convertido en una especie de icono popular dentro de un sistema judicial hiper- garantista. Y de hecho, su imagen es utilizada en las máscaras y muñecos que se exhiben en las manifestaciones contra la corrupción de Brasil. El trabajo del juez Moro, completado por otro equipo de investigadores en la capital Brasilia, estaría sirviendo para dejar en evidencia la corrupción endémica de las élites brasileñas. Es verdad que la presidenta Dilma Rouseff está siendo sometida a un proceso de destitución por falsear las cuentas públicas pero la Operación Lava Jato también le afecta por mucho que se empeñe en hablar de golpe de estado encubierto. Ella tiene el agravante de haber presidido el consejo de administración de Petrobas entre 2003 y 2010, cuando se perpetraron algunas de las operaciones más escandalosas en esta superlativa trama de corrupción.