Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
LUNES 18.4.2016 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 36.635 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 902 334 556 Suscripciones 901 334 554 Atención al cliente 902 334 555. Homo hispánicus El dominguero vive Con otra piel (un chándal) y otros hábitos (meterse en un centro comercial con toda la familia y no salir de allí o tirarse en tirolina) el Homo hispánicus sigue teniendo en el dominguero uno de sus ejemplares más autóctonos ÁLVARO MARTÍNEZ M ás que un fenotipo es una raza. El dominguero forma parte esencial de nuestro ecosistema social desde mediados del siglo pasado y, como tal, ha dejado un poso en la memoria sentimental de todos los aquí nacidos en las últimas décadas del segundo milenio después de Cristo. Porque a fuerza de recordar experiencias personales y comportamientos colectivos miméticos parece que esta estirpe ibérica habitase entre nosotros desde siempre, si bien el fenómeno es ciertamente reciente, ligado al desarrollismo de los años sesenta y a iconos como el 600 con cuatro niños atrás y puede que alguna abuela, la tortilla de patata, una caja de botellines que hoy vienen los tíos las sillas y la mesa de camping que convertían aquello en una ampliación del cuarto de estar de casa, una fronda cercana por donde discurría un río, o un pinar cercano a la playa, o un merendero con el juego de la rana en la entrada, un balón de reglamento o una goma y los churretes en la mejilla a media tarde, una baraja de Heraclio Fournier (Vitoria) aquel sol de justicia que traía los primeros calores de la primavera y de vuelta el carrusel deportivo en la radio... Los domingueros eran los que solo se divertían ese día y su irrupción llegó con la extensión de la llamada clase media en el cuerpo social del país. Tan populares se hicieron que el término tuvo una acepción que definía la impericia al volante de quien solo cogía el coche ese día y se notaba. ¡Dominguero! era sinónimo de torpeza extrema conduciendo y tal fue su profusión en el registro popular que no tardó en aparecer en el diccionario. Domingueros aparecen en las mejores novelas de la literatura de aquellos años, como en El Jarama de Ferlosio. de domingo sino (muchas veces) informal o en chándal, que se ve más ropa deportiva allí que en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos. Aquellas colas en las carreteras nacionales para regresar por la Nacional, verás, vamos a llegar a las tantas se forman ahora en los accesos a los inmensos centros comerciales y en famosas rotondas. El dominguero ha generado una subespecie a la que los expertos en marketing ya le han puesto un nombre, naturalmente anglosajón. Se trata del mallrat rata de mall en referencia al nombre que reciben los centros comerciales en Estados Unidos) Se asocia el término con adolescentes o treintañeros, que ya forman parte del complejo comercial, tanto como los extintores. AL AIRE LIBRE Fuera del ámbito urbano, por aquello de matar el tiempo a la última, y atenuado ya el brioso frenesí de la casita rural con encanto el ocio del domingo encuentra en el medio natural una salida en el senderismo, el treking y demás neologismos para vender más material deportivo en los hipermercados de arriba. En realidad I se trata de lo que toda la vida se ha llamado ir de excursión o de caminata campestre términos que en esta época tan modernita y de tiránicos digitalatos tienen menos futuro que llevar huevos a un convento de Clarisas en Santiago de Compostela y esperar a que deje de llover. Si con caminar no basta, al dominguero se le presentan distintas maneras de echar el día en formato ABC. EFE E I. PERMUY Un domingo cualquiera anda que ya te vale, que tieArriba, una familia de los años 70, pasa el domingo en las afueras de nes una edad, Manolo Se trata de actividades como el paint- ball jugar a la ciudad. Sobre estas líneas, a la izquierda, un joven practica tirolina; Rambo por equipos pero con bolas a la derecha, una pareja pasea por un centro comercial con su bebé de pintura como munición, o las tirolinas y toda esa serie de yinkanas pseuEL CENTRO COMERCIAL mente se pasea. De abajo arriba y de arri- do- deportivas más o menos exigentes El fenómeno nunca ha desaparecido de ba abajo, un dominguero tiene un cono- que a mitad de puente colgante te pueentre nosotros, si bien ha sufrido diver- cimiento enciclopédico de todas las tien- den llevar a exclamar pero quién me sas mutaciones que han variado su con- das del lugar, podría enunciarlas local manda a mí subirme aquí cepto y presentación. Ahora el domin- por local, de izquierda a derecha y de deEl dominguero es, en definitiva, una guero no se va al campo o a tal o cual ciu- recha a izquierda. Este comprador do- gloria nacional, que aunque mude de dad o paraje monumental cercanos sino minguero representa ya un 55 del trá- piel siempre despertará cierta ternuque se enclaustra en un centro comer- fico en centros comerciales mientras ra, pues en vez de dedicar el séptimo cial donde la familia se hace fuerte y se que el de diario se mueve entre el 8 y el día a descansar se empeña en llegar a vuelve multifunción: se hace la compra, 10. Son las catedrales del siglo XXI, mal casa baldado y mascullando ni un dose come, se va al cine o a una piscina de que nos pese y salvando distancias de mingo más Hasta el domingo sibolas, se merienda, se cena o simple- todo tipo. Por ejemplo, no se va vestido guiente, claro. Verbolario POR RODRIGO CORTÉS Autocensurarse, v. prnl. Dejarse barba.