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90 GENTESTILO TV SHARE O NO SHARE LUNES, 18 DE ABRIL DE 2016 abc. es estilo ABC BEATRIZ MANJÓN AL BÚNKER Se han estrenado Mundo hacker y el regreso de Unbreakable Kimmy l amor es un hackeo. ¿Y si encontrase mañana a su gran amor? preguntaron a Thomas Bernhard. No podría evitarlo No compete a Mundo hacker (sábados, en La 2) advertir sobre el abordaje sentimental, sino sobre los peligros de internet, por ejemplo con los dispositivos conectados a la red. Para correligionarios de la informática por algo tiene horario de misa el espacio define al hacker con idealismo (sus conocimientos al servicio del bien) y sin ese componente asocial que la ficción compensa con can, pues es el perro el que humaniza al hombre y no a la inversa. Pero, lo hemos visto en Mr. Robot hay tantos piratas como ambiciones, no en vano cómo ser hacker es una de las búsquedas más populares de Google. Mostró el programa cómo hackear un coche inteligente. Nuestro anhelo de seguridad ha perfeccionado nuestra vulnerabilidad. Dan ganas de meterse en el búnker en el que estuvo secuestrada quince años Kimmy la protagonista de la comedia de Netflix, que estrena segunda temporada. En su adaptación a la libertad, al presente y a Nueva York, Kimmy (Ellie Kemper) tiene algo de Bridget Jones panglosiana pasada por el taller de Ágatha Ruiz de la Prada, aunque es graciosa sin resultar torpe. En su gesto hay siempre un descubrimiento. La serie sigue rezumando humor absurdo y agudo, una procaz burla a los estereotipos, que la corrección política interpretó al revés. También los nazis creyeron que Zaratustra los presagiaba. Tina Fey, su creadora, dijo no tener que explicar los chistes. Pero, para quienes confunden libertad de expresión con libertad de presión, ha incorporado con guasa las críticas. El inmigrante vietnamita habla ahora sin acento: Es que empecé a ver las Kardashian La mujer objeto (Jane Krakowski) ya no reniega de ser siux: Estoy sudando como una india, no pasa nada, yo puedo decirlo Para contrarrestar la pluma de Tituss Burgess hay un gay obrero, pero con retrato de Tilda Swinton, no de Terelu, en el camión. Continúa el humor referencial, aunque no tanto como en 30 Rock No soy una rajada, vi Interstellar de principio a fin Una joya que insufla ese optimismo sin impostura que nace de la desgracia. E Cuando alguien se conecta a un programa de la plataforma, la compañía recopila toda clase de datos NETFLIX El algoritmo de Netflix, un espía matemático de nuestros gustos La compañía explica cómo intenta adivinar el comportamiento de sus clientes HELENA CORTÉS ENVIADA ESPECIAL A PARÍS Una mina de oro F. MARÍN No es casual que, cuanto más usas Netflix, más acertadas sean sus recomendaciones sobre las series y películas que te podrían gustar. Detrás de este sistema no hay intuición o meras encuestas, sino todo un algoritmo cambiante que se enriquece con cada nuevo cliente. Carlos Gómez Uribe, vicepresidente de Innovación de Producto de la compañía, explicó en un gran evento celebrado hace unos días en París cómo funciona este proceso matemático al servicio del entretenimiento. Antes, las recomendaciones eran más locales y en ellas influían datos como la popularidad en cada país. Ahora los algoritmos son globales y hay varios tipos, en función de los vídeos similares que vemos, lo que han visto otros usuarios que consumen piezas parecidas, los que ignoramos entre los que nos recomiendan, el tiempo que pasamos ante las series o películas y otros muchos parámetros relacionados con nuestro comportamiento en la plataforma apunta el experto. Estas estadísticas sirven para clasificar a la audiencia en comunidades internacionales, ya que puede ocurrir que compartas gustos con alguien de Japón o de Sudáfrica. Como la gente es compleja, también lo es el algoritmo: cada usuario puede estar en varias de estas miles de categorías globales que existen, y las recomendaciones se ajustarán a todas y cada una de ellas. Netflix no es la única compañía que hace uso de los datos masivos (o big data) de sus clientes. Decenas de millones de abonados de 130 países facilitan, de entrada, su tarjeta de crédito, algo que no tiene ni Google. Luego, cada día procesan millones de datos de sus gustos, una mina de oro que facilita incluso la decisión de qué producir en cada mercado. En 2006, Netflix dio un premio de un millón de dólares al programa capaz de procesar mejor este maná y hacer las recomendaciones más acertadas. El usuario reciente todavía se topa con algunas chocantes, incluso disparatadas, pero la máquina sigue afinando. Acabará por descrifrar nuestros sueños. nesas. Algo similar ocurre con las comedias de humor británico: sorprendentemente, el 60 de su audiencia está fuera del Reino Unido. Para poner nombre a estas categorías y descubrir patrones comunes (género, tipología, tono, humor... el gigante tiene a un equipo de 30 personas que ven antes cada serie, película y documental y los etiqueta de un modo completamente analítico y objetivo en función de unos parámetros determinados: género, subgénero, carácter, humor, personajes, actores, si es o no una adaptación, presencia de sexo, alcohol, violencia... Así organizan las producciones en hasta más de 5.000 categorías, muchas de ellas el resultado de combinar estos factores. De esta forma, podemos identificar apartados genéricos como películas románticas o más específicos como series cómicas de aventuras con una protagonista femenina Un examen constante En su permanente ambición por mejorar, esta plataforma realiza también periódicamente pruebas (llamados AB testing) con consumidores reales que les ayudan a comprobar si las herramientas y algoritmos que usan funcionan correctamente y afinan con sus recomendaciones y descripciones. El detalle de estos estudios es tal que incluso preguntan a los usuarios de cada país por la foto que prefieren ver en la presentación de cada serie o la longitud de la descripción del programa. Luego, dependerá del equipo implementar o no esos cambios, ya que las actualizaciones son buenas, pero cambios constantes en la plataforma podrían desorientar al espectador. El objetivo último es que ningún cliente se dé de baja. Análisis global Los géneros más locales (telenovelas, manga... tienen seguidores en todo el mundo. Al clasificar a la audiencia no hay fronteras Esta forma de clasificar a los espectadores tiene otra ventaja, y es que permite descubrir a la audiencia internacional que consume productos que a priori son muy locales, como es el caso de las telenovelas o las películas japo-