Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
54 TOROS LUNES, 18 DE ABRIL DE 2016 abc. es cultura toros ABC Tarde de emociones con los miuras Rafaelillo logra una oreja de peso y Javier Castaño reaparece con gran dignidad tras superar un cáncer FERIA DE ABRIL REAL MAESTRANZA DE SEVILLA. Domingo, 17 de abril de 2016. Última corrida de feria. Tres cuartos muy largos de entrada. Toros de Miura, serios, nobles los cuatro primeros; deslucidos los dos últimos; aplaudidos 1 y 4 RAFAELILLO, de nazareno y oro. Pinchazo, media perpendicular y tres descabellos. Aviso (saludos) En el cuarto, gran estocada (oreja) JAVIER CASTAÑO, de blanco y oro. Pinchazo y gran estocada (saludos) En el quinto, estocada corta. Aviso (saludos) MANUEL ESCRIBANO, de grosella y oro. Buena estocada (saludos) En el sexto, dos pinchazos, estocada y descabello (ovación de despedida) Javier Castaño, que recibió una gran ovación, se enfrentó con mucho mérito a su lote si tal cosa, el salmantino Javier Castaño, sin pelo. El segundo toro da un juego regular en varas. Fernando Sánchez lo espera: un gran par. En la muleta, el toro, rebrincado, pega tornillazos. Castaño muestra tranquilidad y oficio, le saca algunos naturales buenos, se justifica de sobra. Logra una gran estocada, a la segunda (le hubieran pedido la oreja, si no hubiera pinchado) El quinto es el más complicado, vuelve rápido y busca. Jaime Padilla hace tres grandes quites de riesgo, merecedores de premio. Fernando Sánchez, andando, está valiente y brillante. Castaño supera con técnica y experiencia las dificultades, acaba logrando naturales de mérito. No se le ha advertido merma alguna, física ni de ánimo, ha estado muy bien. Y nos ha emocionado su ejemplo de coraje. FOTOS: RAÚL DOBLADO ANDRÉS AMORÓS SEVILLA S ale el Sol para despedir la Feria y para saludar a los toros de Miura. Es una jornada singular. La atención se centra en los toros. Clase de festejo: Miura rezan las entradas. Para el aficionado, basta y sobra. Los de esta tarde, como los de hace un siglo, son largos, agalgados, parecen escurridos, aunque pesen cerca de 600 kilos. En general, resultan nobles, algo justos de fuerza; la mala suerte es que los dos últimos resulten los más deslucidos. Después del paseíllo, una ovación a Javier Castaño demuestra que la sensibilidad sigue imperando en Sevilla. Rafaelillo se ha convertido en un especialista en Miuras: sabe darles la lidia adecuada y sabe venderla, al público. (Las dos cosas son necesarias) El primero levanta de salida una ovación, al encampanarse; humilla, es noble. ¿Un miura bueno para el torero? ¿Por qué no? Bueno, sí, pero no tonto ni borrego. Rafaellilo sabe muy bien lo que se hace, tira de él, logra una faena emocionante. Pierde el seguro trofeo por la espada. Recibe a portagayola al cuarto, que sale con muchos pies, enlaza verónicas vibrantes. Brinda a Javier Castaño. El toro acude con templanza al primer muletazo; a regañadientes, al segundo; se para, en el tercero. Dándole sitio, Rafaelillo logra lucirse. Una gran estocada y una muerte espectacular le dan la oreja, que, antes, la espada le había quitado. ¿Se imagina alguien lo que es salir de un cáncer para enfrentarse a un Miura? Ese disparate lo ha hecho, como Rafaelillo paseó una oreja de ley en el cuarto toro Las Ventas Murcia Solitaria vuelta al ruedo de Vanegas Con un cuarto de entrada, se lidiaron novillos de Guadajira, desiguales, sin clase y deslucidos. Manolo Vanegas, saludos y vuelta protestada tras aviso. Amor Rodríguez, silencio tras aviso y silencio tras dos avisos. Curro Durán, que debutaba, silencio tras dos avisos y palmas tras aviso. Informa Aplausos El Cordobés, El Fandi y Simón cortan un rabo Festival a beneficio de la Asociación Española contra el Cáncer con la plaza prácticamente llena. Reses de Bohórquez y Algarra. Sergio Galán, dos orejas. Enrique Ponce, oreja. Manuel Díaz El Cordobés dos orejas y rabo. El Fandi, dos orejas y rabo. López Simón, dos orejas y rabo. Antonio Puerta, dos orejas. Filiberto, oreja. Apostó Manuel Escribano por matar, en esta Feria, miuras y victorinos. Tuvo el premio del gran Cobradiezmos A los dos los recibe a portagayola: el tercero no le hace ni caso y él aguanta, en una espera temeraria, que enlaza con verónicas suaves. Como galopa, se luce en banderillas, de poder a poder y, quebrando, al violín. (Un espontáneo insensato se salva porque el toro pierde las manos) Nos hemos ilusionado con el toro, que va largo y templado, pero pronto se apaga. Quizá las carreras, con las banderillas, no fueron oportunas. Mata con facilidad. El último, largo como un tranvía también se para, en la portagayola, y embiste rebrincado, protesta, pega tornillazos; al final, se echa. No ha tenido suerte con su lote pero, después del toro indultado, se le ve muy seguro y crecido. Hemos vivido emociones muy variadas: por los toros y por los toreros, que han estado muy dignos. El último clarín de la Feria, prolongado, se nos ha clavado en el corazón. ¡Adiós, Sevilla! Volveremos a esta maravillosa Plaza, si Dios quiere. Postdata. Me contaba el inolvidable don Eduardo Miura Fernández la historia del miura que, una vez desencajonado, no hubo forma humana de volverlo a los corrales. Al final, los toreros tuvieron que hacer el paseíllo por el callejón, mientras el toro los esperaba, arrogante, en el centro del ruedo. Era otra Fiesta.