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ABC MARTES, 5 DE ABRIL DE 2016 abc. es cultura toros TOROS 47 FERIA DE ABRIL REAL MAESTRANZA DE SEVILLA. Lunes, 4 de abril de 2016. Segunda corrida de feria. Un tercio de entrada en tarde lluviosa y fría. Toros de la ganadería de Manuel y Antonio Tornay, astifinos, manejables los dos primeros, flojos, parados y deslucidos los otros cuatro. ESAÚ FERNÁNDEZ, de grana y oro. Estocada corta y descabello (saludos) En el cuarto, estocada (silencio) JIMÉNEZ FORTES, de azul marino y plata. Estocada corta y cuatro descabellos (silencio) En el quinto, estocada (saludos) BORJA JIMÉNEZ, de lila y oro. Pinchazo y estocada (silencio) En el sexto, dos pinchazos y estocada (palmas de despedida) Gris plomo y muy poco oro Los toros deslucieron aún más una tarde lluviosa en la que solo hubo alguna ovación ANDRÉS AMORÓS SEVILLA odo el día llueve sin parar pero funciona la lona y los tres diestros quieren torear: ¡adelante! Los toros de Tornay de encaste Domecq, para variar que debutan en Feria, impiden la brillantez. Sólo se salva la voluntad de los toreros, en una tarde plomiza, que deja muy poco para el recuerdo. El camero Esaú Fernández rozó el triunfo grande en la pasada Feria de San Miguel. El primer toro derriba al picador, que cae en la cara de la res; es manejable pero flojo. Casi toda la faena la realiza el diestro con la izquierda; sobresalen tres naturales buenos, en medio de otros, sólo discretos. No es Esaú un artista de la línea que suele considerarse predilecta de los sevillanos pero tiene oficio, intenta conducir las embestidas con mando y mata con decisión. El cuarto, que se llama Turronero no canta nada: sale suelto, es flojo, incierto. El brindis es bíblico: de Esaú a Saúl (Jiménez Fortes) Su voluntad no tiene fruto porque el toro se para y va a morir a chiqueros pero el diestro vuelve a estar seguro con la espada. Reaparece en Sevilla, después de sus dos gravísimos percances, el malagueño Jiménez Fortes. El público lo recibe con la lógica simpatía y agradece, toda la tarde, su valor estoico. El segundo toro tardea pero no mete mal la cabeza. El matador lo llama de lejos pero el toro no va. Se muestra firme, además de valiente, pero no redondea la faena ni logra evitar enganchones. Acaba, como suele, con un arrimón y mata defectuoso. El quinto, rebrincado, plantea muchos problemas: puntea, engancha las telas, aprende pronto. Fortes, impertérrito, sufre varias coladas, está cerca de la cogida, nos hace pasar miedo. Mata con decisión. Lo mejor: ha salido ileso. Merece respeto su valor pero... El tercero sale suelto, pega arreones, con genio. Borja Jiménez el menor de los dos hermanos matadores de toros de Espartinas comienza con dos muletazos cambiados, lo embarca, le deja la muleta en la cara... hasta que se para. Se ha justificado, con oficio y valor. Este deslucido toro se llama Mísero si hablara imagino lo haría como Segismundo, en La vida es sueño ¡Ay, mísero de mí, ay, infelice! Apurar, Borja, pretendo por qué me toreas así pero soy flojo y entiendo qué delito cometí Mata a la se- T gunda, a toma y daca. Al salir el último, pesan ya los chaparrones y el aburrimiento. Borja brinda al público, comienza con estatuarios pero la res se derrumba; luego, se para tanto como los toros de Guisando. Su voluntad se ha estrellado contra un muro. Mientras se lidia el último toro, con los focos de la Plaza ya encendidos, asoman, por sorpresa, unos rayos de luz, que iluminan los airosos arcos. Parece una metáfora de nuestra afición: por plomiza que haya sido la tarde, simbolizan la esperanza que nunca se acaba de que mañana salga el sol. Fortes, en un pase de pecho R. DOBLADO L; A VV IKC IC 6 GT mTRQmO VTRQ 6 T