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90 MADRID VIERNES, 4 DE MARZO DE 2016 abc. es espana madrid ABC Crítica de teatro Serena memoria del horror DE ALGÚN TIEMPO A ESTA PARTE Decenas de devotos de Jesús de Medinaceli pedirán hoy sus tres deseos al Cristo, después de semanas de espera a la intemperie Un besapiés que trae cola ÁNGEL ANTONIO HERRERA Autor: Max Aub. Dirección: Ignacio García. Iluminación: Juanjo Llorens. Escenografía: Nicolás Bueno. Vestuario: Lorenzo Caprile. Intérprete: Carmen Conesa. Teatro Español (Sala Margarita Xirgu) Madrid. JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN Emma mira sus manos cuarteadas, vivía en Viena con su marido y su hijo en una cómoda casa hoy ocupada por los nazis; para subsistir, debe fregar las escaleras bajo las miradas de desprecio de sus antiguos vecinos. No habla desde el odio, sino iluminada por el recuerdo de la felicidad clausurada. Estamos en 1938, Austria ha sido anexionada a Alemania y la vida de esa católica de origen judío ha dado un giro estremecedor, pasando de ser esposa del dueño de una fábrica y madre de un joven diplomático a viuda apestada. El marido fue despachado por los nazis y el hijo murió en la Barcelona republicana por ser funcionario de un país enemigo. Max Aub escribió este imponente y sereno monólogo en 1939, un aldabonazo cívico y moral contra la barbarie de cualquier signo. Una magistral pieza concisa y precisa que habla del horror sin aspavientos. Ignacio García la ha llevado a escena de forma exquisita modulando el desarrollo de lo narrado con medidos matices a cargo de una excepcional Carmen Conesa, entre la dura realidad y la evocación sonámbula. Gran trabajo, como la sobria escenografía de Nicolás Bueno (una buhardilla devastada en la que una lámpara de cristal caída revela el esplendor pasado) la iluminación de Juanjo Llorens y el vestuario de Lorenzo Caprile. Decenas de mujeres hacen cola a las puertas de la Basílica de Medinaceli, ayer, para el besapiés de hoy esús de Medinaceli ha despertado a veces mayor devoción de calle, incluso, que el castizo San Isidro. La talla que se venera carga fama de milagrosa, naturalmente. En la entrada de la basilíca de este Cristo, casi en la embocadura de la Plaza de Neptuno, orbitan varios policías nacionales, echando reojo permanente a que la cosa allí se conserve en orden, y bajo paz completa. La cosa es la gran cola que, durante días, han venido cumpliendo los fieles, entre la acampada y la devoción. Ocurre cada año. Calculando deprisa, llega la cola asombrosa desde la primera esquina del templo hasta la calle Atocha, pero hasta copar a modo un tramo importante de esta calle. El gentío ha colocado, desde principios de esta semana, sus cartelitos de cartón, señalando su sitio correspondiente: Azucena y familia Somos el 34, 35 y 36 o bien Mari, 73 Eso, más una hamaca, para hacer domicilio a la intemperie, durante tres o cuatro días, según las prisas que cada uno ha querido darse. No faltan estufas y mantas. Hay mucho picnic de cartón recostado en la acera, como improvisado nido, y así la multitud da una cabezada, o se va dando cháchara hilada, o se pasa a la acera contraria, donde da un solecito intemporal, y hay bares de abastecimiento. ¿Y todo para qué? Pues para llegar cuanto antes al besapiés de hoy, cuando el Cristo de Medinaceli es bajado de su camerín, y a ras de suelo, se le besan los dos pies. Una tal Paqui, del barrio de Usera, lleva cuarenta años sin fallar a esta cita, y entiende que la molestia de aguantar unos días en la JAIME GARCÍA J Pie derecho del Cristo de Medinaceli ERNESTO AGUDO Siglos adorado por reyes y plebeyos La tradición de pedir tres deseos a Jesús de Medinaceli, el primer viernes de marzo, se remonta a 1682. La talla fue rescatada por los Trinitarios y traída a Madrid previo paso por Tetuán, Ceuta, Gibraltar y Sevilla. Al llegar, las crónicas hablan de un pueblo entregado, fervoroso; tanto como la Familia Real. Por ello, es costumbre que un miembro de la monarquía acuda al besapiés, junto a miles de devotos. calle es mucha molestia, pero poca, porque el fervor puede con todo Luisa, que está a tres hamacas de distancia, lleva once años cumpliendo esta visita, y nos recuerda que la tradición dicta que hay que pedirle al Cristo tres deseos, porque uno siempre será concedido. Ni Paqui, ni Luisa, ni tantas otras, vienen a aclararnos si es cierta la posibilidad de comprar un buen sitio según la picaresca habitual en esos días de vísperas de hacer cola para un gran acontecimiento, sea de carácter religioso, o artístico, o deportivo. No lo aclaran, ni ellas, ni otras, pero es algo que se habla mucho ahí, y hasta se llega a cifrar en cien euros, o algo más, la cantidad por la que te cuidan el sitio, durante tres noches. Es lo que el chisme anónimo llama un contrato de relevo aunque en chisme anónimo se queda la cosa. Con ayuda de relevos, o sin ayuda, el gentío madrileño tiene en este viernes una tradición sin desmayo. La talla que se venera sostiene fama de milagrosa, como dijimos. Y de viajera. La llevaron los capuchinos al norte de Africa, allá por la segunda mitad del XVII. Y de allí fue rescatada, como si de un ser vivo se tratara. Para resguardarse de la Guerra Civil, después, viajó a Ginebra. Hoy los devotos le acuden en romería de mucha cola de espera. Datos útiles Basílica de Jesús de Medinaceli. Plaza de Jesús, 2 (Madrid) El templo permanece abierto desde la madrugrada de hoy hasta las 00.00 del viernes. Carmen Conesa JAVIER NAVAL