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60 ABCdelOCIO VIERNES, 4 DE MARZO DE 2016 abc. es ABC C ine El héroe imposible 13 MINUTOS PARA MATAR A HITLER Dirección: Oliver Hirschbiegel. Con: Christian Friedel, Katharina Schuttler FEDERICO MARÍN BELLÓN O liver Hirschbiegel ha dirigido dos de las mejores películas alemanas de este siglo, El experimento y El hundimiento En su consecuente aventura internacional, hizo una secuela no muy atinada de los ladrones de cuerpos y la biografía no recomendada Diana De vuelta a casa, rebuscó en los libros de historia y halló un personaje fascinante, un carpintero que pudo cambiar el mundo. Con una lucidez admirable, Georg Elser comprendió que Hitler era malo y planeó asesinarlo. No fue el único intento, incluso Tom Cruise fracasó en el empeño. Es un enigma cómo este hombre humilde, apenas interesado por la política, pudo llegar a semejante conclusión, inalcanzable para los tertulianos de la época. Casi más sorprendente aún es que tuviera el coraje de elaborar un plan y llevarlo a cabo, con el resultado por todos conocido. La condición de héroe ya estaba perdida. Si hubiera triunfado, la historia no habría sabido verlo. Con la calidad de producción que se le presupone, la película es a la fuerza fascinante, aunque le cruja la estructura dramática y Hirschbiegel, al contrario que Tarantino, no logre que dudemos ni un segundo. Mayor altura alcanza el debate de fondo sobre la actitud del pueblo alemán, la obediencia ciega de los oficiales y el desconocimiento sordo de casi todos. La casta y el proletariado VULCANIA Dirección: José Skaf. Con: Miquel Fernández, Aura Garrido, José Sacristán OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE rimera película de José Skaf y no es fácil instalarla en el género que supuestamente busca, el de la ciencia- ficción, aunque su aparatoso aspecto de serie B y su inevitable condición parabólica (de mensaje, no de antena) le dan ese sentido tan moderno de contacto con el presente imperfecto y a la vez con el futuro distópico. Lo hemos visto antes muchas veces: una comunidad cerrada, manipulada por una casta que se tutea con el feliz proletariado que trabaja en la minería y en la fundición de P acero, y cuya idea de libertad es un espejismo que alguien (o sea, el protagonista) tendrá que desbaratar. No hay mucho más en el fondo, y en cuanto a la forma, Skaf no parece muy sobrado de recursos (económicos, naturalmente) y a pesar de ello cuenta con un puñado de actores de primer nivel, o incluso más, en el caso de Sacristán, cuya voz está muy por encima de su texto. Tampoco se aprovecha en todo lo que vale esos ojillos de villano y la presencia alevosa de Ginés García Millán, por no entrar en la panda de la casta pérfida. Le hubiera cabido a la historia, a su plasmación, algo más de bruma, de clima, de malicia, de enjundia, de pegada natural y sobrenatural, y de ese modo sí se hubiera podido relacionar con El Bosque de Shyamalan. El mejor cine de los 80, con ABC Mad Max 2 el guerrero errante Este domingo, por solo 1,99 euros, ABC ofrece a sus lectores la película más futurista de Miller JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Este domingo, con ABC, por 1,99 euros Título: Mad Max. El guerrero de la carretera Director: George Miller. Actores: Mel Gibson, Bruce Spence, Michael Preston, Vernon Wells. Presupuesto: 2 millones de dólares. Recaudación: 24.600.000 dólares. D os años después de estrenarse Mad Max y dado el éxito de la película, a George Miller le encargaron la segunda, subtitulada El guerrero de la carretera con un escenario y temática diferente. Mel Gibson seguía dando vida al protagonista, pero ahora ya no era policía sino una especie de vagabundo que deambulaba en busca de gasolina y agua en medio de un paraje desolador, mucho más apocalíptico que en la película original. Miller dispuso de muchos más medios (dos millones de dólares) y con un actor en plenitud porque Gibson había madurado, física y artísticamente. Fue algo que se notó en la producción de la película, que tuvo un tono espectacular de principio a fin. De hecho, la última pe- lícula de la saga, estrenada el año pasado, tiene una clara base temática en este filme del 81, sobre todo en las cabalgadas por el desierto, el asalto a las caravanas y rodajes y desenlaces parecidos. De las tres Mad Max de aquella época, es muy posible que esta sea la más lograda. Ya aquí se veían unos malos mucho más salvajes, punkies medio locos, un villano terrorífico y un héroe que no se sabía muy bien si iba de salvador de los demás o salvador de sí mismo. Hay muchas leyendas urbanas sobre el rodaje de esta película. Se dice que Miller, al igual que George Lucas en Star Wars se inspiró en las películas de Kurosawa y en el libro El héroe de las mil caras de Joseph Campbell. Al igual que en la película original, los coches adquieren una gran importancia en esta secuela. El Interceptor negro conducido por Gibson es un 1973 Ford Falcon XB GT Coupé, un coche exclusivo para Australia. Un número limitado de estos coches fueron exportados por Ford a Nueva Zelanda y el Reino Unido, pero nunca a Nor- Gibson, en un aparente apuro ABC teamérica. Debido a que solo se fabricaron 949 de ese modelo Falcon en particular, se ha convertido en uno de los coches más buscados por los coleccionistas de automóviles en seis continentes. También se dice que el perro que sale en la película lo recogieron en una perrera local y le llamaban perro, igual que en la ficción. El pobre era tan asustadizo que salía huyendo cada vez que oía el ruido de los motores. Al final le tuvieron que poner unos tapones para poder continuar con el rodaje.