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ABC VIERNES, 4 DE MARZO DE 2016 abc. es ABCdelOCIO 59 Autodestrucción de un mito JANIS Dirección: Amy Berg. Documental. JOSÉ MANUEL CUÉLLAR R trella y conocer el amor verdadero. El primero lo consiguió; el segundo, a pesar de sus numerosos amantes de ambos sexos, no, Dicen que para cantar bien el blues te tienen que haber roto el corazón varias veces. Quizás por eso ella lo hacía tan bien. íos de tinta se han escrito sobre Janis, su fulgurante trayectoria y vertiginosa caída. Amy Berg ha hecho una revisión del mito paso a paso, con objetividad, muchas voces y testigos de la subida y posterior caída. Es una retrospectiva llena de cariño, de amor y de comprensión y, por lo tanto, de tristeza pues hay multitud de testigos que enriquecen la cinta con su mirada. La historia de Janis Joplin es tremenda. La inseguridad la llenaba tanto, tenía tan poca autoestima que necesitaba el halago continuo. Y lo consiguió porque harán falta muchas décadas para que salga un genio como ella. Era una negra dentro de un cuerpo de blanca, una voz desgarradora, una emoción en el escenario como nunca se vio. Y un juguete roto, no tanto por las drogas sino por el complejo de inferioridad que la acosaba. Se sentía fea y el vuelo de una mosca la distraía para volver a caer en la infelicidad. Todo eso está reflejado con un equilibrio preciso, con documentación abundante y con un tono cálido que acaba desembocando en una tragedia veloz que nos llena de desazón y tristeza, tanto como la que la invadía a ella. Manual de instrucciones REMBEMBER Dirección: Atom Egoyan. Con: Christopher Plummer, Dean Norris. ANTONIO WEINRICHTER sta es una de las películas recientes mejor realizadas e interpretadas, pero no aparecerá en los hit parades del año: ¿por qué? Porque la dirige Atom Egoyan, antaño niño mimado del cine de autor y ahora, dicen, pasado de moda; pero sobre todo porque no parece suya: es como Match Point está bien pero pierde puntos por no ser típica de su autor. Egoyan persigue su leitmotif favorito, la negación y el autoengaño, y conserva su legendario talento para crear un clima enigmático, pero aquí se pone al servicio de un misterio quizá demasiado concreto: un viejo judío se escapa del asi- E lo para cazar al nazi que (muchas) décadas antes liquidó a su familia. No es un tema trivial pero tiene un solo giro sorpresa final y el camino hasta llegar a él es muy lineal: contiene secuencias magníficas como la del patrullero neonazi que tiene una perra llamada Eva, pero el protagonista apenas cambia en el curso de la empresa. No es un problema del actor, que tiene toda la gravitas acumulada en el magnífico rostro de Christopher Plummer, es que la trama carece de las magníficas dobleces del mejor Egoyan y sus únicos recovecos son los de la Historia, no sus típicas resonancias temáticas: el juego entre la memoria a corto y largo plazo, o subtramas como la del hijo que busca al padre que busca al nazi, le hubieran dado mucho más juego a aquel Egoyan que amamos, el de los años 80 y 90.