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ABC JUEVES, 25 DE FEBRERO DE 2016 abc. es opinion OPINIÓN 13 UNA RAYA EN EL AGUA EL CONTRAPUNTO ISABEL SAN SEBASTIÁN ¿Y AHORA QUÉ? Toda esta puesta en escena tiene mucho de teatral. El Frente Popular no ha muerto E L acuerdo alcanzado entre Ciudadanos y el PSOE reúne todas las características de lo que los expertos denominan una apuesta win- win esto es, comporta únicamente ventajas y pocos o ningún inconveniente a sus firmantes. Cosa completamente distinta es que resulte útil en aras de formar un gobierno. Para Pedro Sánchez el documento consensuado con la formación naranja supone ganar un tiempo precioso, consolidarse en el liderazgo del Partido Socialista, sortear el trance de la célebre consulta a las bases con una pregunta lo suficientemente ambigua como para avalar este o cualquier otro pacto que pueda suscribirse en el futuro y por último, aunque no menos importante, afianzar la posición de sus siglas en caso de que el próximo mes de junio se repitan las elecciones. Albert Rivera, a su vez, consigue imponer el ochenta por ciento de su programa, incluida la congelación de impuestos a los trabajadores y la defensa de una España unida de ciudadanos iguales, con cuarenta escaños frente a noventa; demuestra su capacidad de diálogo y concertación en respuesta a la demanda inequívoca expresada por los españoles en las urnas, ocupa la centralidad del terreno político, escorando al PP hacia la derecha, y conjura, al menos en el corto plazo, la amenaza extremista de Podemos. No es irrelevante a efectos de imagen y venta al propio electorado que, al explicar ayer el contenido de lo acordado, él lo hiciera en positivo (pacto por la educación, el empleo, etc. mientras Sánchez se empeñaba en demostrar que iban a demoler todo lo legislado por el PP. En términos de táctica estamos ante una jugada muy hábil que resulta claramente insuficiente, empero, al pasar de la teoría a la aritmética. Los números siguen sin cuadrar. La investidura está en el aire. ¿Y ahora qué? Me malicio que toda esta puesta en escena tiene mucho de teatral y muy poco de sincero, especialmente en lo que atañe al PSOE. Sánchez no quiere pasar a la Historia por sus elevados principios, sino gobernar. Quiere alcanzar La Moncloa e instalarse en ella, para lo cual necesita la abstención de Rajoy, que no va a conseguir, o el respaldo de Pablo Iglesias. Este tampoco se molesta en ocultar su apetito de poder, motivo por el cual no ha roto la baraja de la negociación a cuatro tal como anunció que haría si su novio y Rivera decidían compartir cama. El Frente Popular no ha muerto. Ni siquiera está gravemente herido. La dinámica de lo sucedido en España en los últimos meses, especialmente tras las autonómicas, lleva a pensar que acabará cuajando in extremis cuando falten horas para que se disuelvan las Cortes y se convoquen nuevos comicios, invocando precisamente como pretexto la imposibilidad de articular cualquier otra fórmula por la estrategia de bloqueo del PP. Nos venderán un gobierno de cambio progresista Harán encajar el producto en el traje elástico de la consulta confeccionado a medida. Y a Ciudadanos le dirán algo así como lo intentamos, pero no salió Rivera es consciente de ese riesgo. No se engaña ni se deja engañar, sino que ha hecho de la necesidad virtud y negociando de tú a tú con quien tenía el mandato del Rey de formar gobierno, que era Sánchez, tras la negativa de Rajoy a intentarlo siquiera. Las encuestas premian esa disposición a mediar en el empeño de conseguir una gran coalición de partidos constitucionalistas y él ha aprovechado sus cartas. Ahora bien, si finalmente vota sí a la primera investidura de Sánchez, habiendo repetido hasta la saciedad que en el mejor de los casos se abstendría, va a tener que explicárselo muy bien a sus votantes. Inclumplir la propia palabra a las primeras de cambio sin un motivo de peso puede resultar letal para un partido tan joven. IGNACIO CAMACHO PARTITURA SIN LETRA Sánchez pide a sus bases un mandato abierto que le deje manos libres. Un aval incondicional a un liderazgo aclamatorio LODOMIRO el Ñajo era un simpático personaje de una canción folclórica de Carlos Mejía Godoy que acostumbraba a recordar cantando los encargos que recibía. Pero un día se le olvidó la letra de un pedido ferretero una libra de clavos y un formón y se quedó en blanco silbando la melodía. Algo así le ha pasado, pero adrede, a Pedro Sánchez con la consulta a las bases que él mismo prometió para validar sus pactos de investidura: que en la pregunta ha retirado la concreción del socio elegido para dejar en la papeleta sólo el vago tarareo de una partitura abstracta. Algo así como el tiroliro de Clodomiro. Susana Díaz, que recelaba del referéndum, había pedido un pronunciamiento claro y taxativo sobre un documento con letra y música Saber qué se negocia y con quién. Pero el candidato no quiere cerrarse puertas y en plena partida de ajedrez simultánea ha convocado a los militantes a pronunciarse sobre acuerdos con distintas fuerzas políticas Hombre, tratándose de negociaciones parlamentarias no iban a ser con asociaciones de vecinos y con consejos de cofradías. Sánchez pide con todo desparpajo un cheque en blanco, un mandato abierto que le deje las manos libres: lo que les pregunta a los suyos es si quieren que un partido creado para gobernar gobierne. Apoyado en quien sea menester porque el aspirante, aunque acaba de firmar una alianza con Ciudadanos, sabe que necesita más costaleros para llevarlo en volandas en La Moncloa. Pretende un aval incondicional, como el de aquella peña bética de tiempos de Lopera que se tituló significativamente Lo que diga don Manuel Liderazgo aclamatorio se llama la figura. Pero ni con un truco tan burdo, tan poco afinado, va a lograr evitar reticencias envenenadas. El susanismo, que estos días conmemora el referéndum andaluz de 1980, ha encontrado brecha en la exigencia de supresión de las diputaciones impuesta por el Ciudadano Rivera. El PSOE de Andalucía basa en buena medida su inmenso poder orgánico en el clientelismo rural que gestionan las corporaciones provinciales y no piensa renunciar a ese instrumento de buenas a primeras; los dirigentes territoriales son hipersensibles a la merma de hegemonía. Aunque en general el pacto con C s agrada a los socialistas la propia Díaz es presidenta gracias a los votos naranjas los críticos más contumaces del sanchismo parecen poco dispuestos a desperdiciar la ocasión de devolverle al secretario general el bumerán de democracia directa que les lanzó a las cabezas. No se opondrán abiertamente a una pregunta de imposible rechazo, pero tienen un arma para debilitar la maniobra: la participación. En el cómputo del respaldo a la propuesta oficialista las abstenciones van a contar en contra del aparato. Y ante esa indefinida pregunta de música sin letra es verosímil que haya bastantes interesados en estropear el pasodoble. C JM NIETO Fe de ratas