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12 OPINIÓN CAMBIO DE GUARDIA PUEBLA LUNES, 8 DE FEBRERO DE 2016 abc. es opinion ABC GABRIEL ALBIAC GRAN GUIÑOL La campaña electoral consiste, esta vez, en convencer al pobre ciudadano de que no se quiere una nueva campaña electoral E N la noche del 20 de diciembre, todo estaba claro: empezaba la campaña para unas nuevas elecciones. Yo lo escribí entonces, apenas conocido el recuento: Las de ayer habrán sido unas primarias. La campaña de verdad empezaría ahora. Con la segunda vuelta en puertas En esa campaña estamos. ¿Por qué, si todos todos saben eso desde la noche electoral, fingen, todos por igual, impávidos, jugar a hacer gobiernos de coalición, que hasta un niño de cinco años que se interesase en esas tonterías constataría, a primer cálculo, que no suman la cifra mínima? Es la regla elemental de los juegos de estrategia: poner el foco sobre el lugar en el cual todo parece suceder y en el cual, en realidad, nada sucede. Y distraer así la atención del rincón oscuro del tablero en el cual se planifica el fulgor del jaque mate. Comparecer, en aquel mismo 21 de diciembre, para decir la verdad a los electores que las elecciones no habían servido para nada y que había que resignarse a repetir lo mismo sería la actitud de sujetos racionales y en lo moral no excesivamente degenerados. No hay de eso en política. Al político le guía sólo un cálculo de rentabilidad: cómo salvar su sueldo, y el de los suyos. El caso del secretario general del PSOE es extremo, porque en su horizonte laboral sólo cabe o presidencia o paro. Pero, en dimensiones menos cómicas, es lo que les sucede a las dos terceras partes tal vez más de los diputados y senadores españoles. Comparar las titulaciones académicas y profesionales de nuestros parlamentarios con las de cualesquiera de sus homólogos europeos da una vergüenza más allá de lo cortésmente formulable. Así, era necesario entramar esta gran farsa. Hilarante, sí, y absurda en términos lógicos. Pero ni lógica ni ridículo traban a esas apisonadoras de cerebros que son los televisores. Durante un mes y medio ya, no hay partido político que no proclame en pantalla estar buscando lo que sabe imposible: la cuadratura del círculo, el mágico birlibirloque que haga que dos más tres sumen cuatro mil setecientos diecisiete. O lo que sea. La campaña electoral consiste, esta vez, en convencer al pobre ciudadano de que no se quiere una nueva campaña electoral y de que, si la hay, será por culpa del indecente adversario. Habrá elecciones. Cada partido dirá que ha sido por la cerrilidad del otro. Y lo es por la de todos. Sencillamente, porque aquí no hay más suma viable que la de la gran coalición de las tres fuerzas constitucionalistas. Todos piensan lo contrario de lo que dicen. Y es que la mezquindad de sus cálculos ofendería hasta al votante más lerdo. Rajoy calcula que un salto de Podemos al segundo puesto electoral acabaría con el PSOE para siempre y le daría a él un envidiable margen de juego. Sánchez ve su supervivencia en envilecer aún más la imagen presidencial ante los electores. Iglesias y Rivera aguardan a que los otros dos se despedacen. Es el gran guiñol, la inmensa burla al ciudadano. Sepámoslo. Aunque eso de tan poco nos sirva. EL ÁNGULO OSCURO JUAN MANUEL DE PRADA ZIKA El archipampanato mundialista ha encontrado un filón suculento en el virus del Zika NTRE los archipampanatos creados por el mundialismo para confiscar nuestras almas merece destacarse la llamada Organización Mundial de la Salud (OMS) encargada de provocar histerias y paranoias colectivas que permitan luego la realización de sus protervos designios. Como cualquier persona que no se chupe el dedo sabe, el Nuevo Orden Mundial pretende instaurar una tiranía de tipo plutónico, que a la vez que expolia la riqueza natural de las naciones convierte a la Humanidad en una masa amorfa y animalesca, engolosinada en el disfrute de sus derechos de bragueta y expoliada tanto material como espiritualmente. Y para lograr más plenamente este expolio, el mundialismo requiere que esas masas no procreen (pues cuantos menos hijos tengan con menor ardor lucharán por su dignidad) y también imbuirles miedos que las conviertan en rebaños desvalidos, dispuestos a dejarse conducir hasta el redil, donde la mano del tirano que los ordeña pueda confundirse con una mano paternal y benefactora. Así puede entenderse que la OMS tenga como principales cometidos imponer el antinatalismo e identificar periódicamente pandemias reales o ficticias que provoquen entre las masas las paranoias propias de las sociedades idólatras, incapaces de afrontar la muerte con naturalidad porque previamente les han hecho creer que los avances científicos les garantizarán una existencia de semidioses en un nuevo paraíso terrenal. Cuando ese paraíso tiembla sobre sus E cimientos de humo por culpa de un virus desconocido, la paranoia se desata; y entonces los archipámpanos del mundialismo se sacan demiúrgicamente de la manga un falso prodigio en forma de vacuna. Por supuesto, este falso prodigio tal vez no funcione, tal vez ni siquiera sea necesario, pero la paranoia colectiva propiciará que los Estados (que ya no son otra cosa sino monigotes trémulos y lacayunos) compren millones de vacunas que harán el agosto de algún laboratorio o chiringuito farmacéutico al servicio del mundialismo. Así, exactamente así, ha ocurrido en los últimos años con diversas pandemias reales o ficticias, que han servido para probar que las masas cretinizadas están cagaditas de miedo y dispuestas a tragarse cualquier patraña. Recordemos, por ejemplo, que la OMS anunció en su día que la gripe aviar causaría más de siete millones de víctimas que, después de una delirante campaña de prevención (sólo los Estados Unidos gastaron una partida de más de mil millones de dólares en vacunas) se quedaron en nada. Ahora este archipampanato mundialista ha encontrado un filón suculento en el virus del Zika, propagado por un mosquito, que según tratan de convencernos (aunque no existe ninguna certeza al respecto) produce malformaciones en los fetos. Así, estos siniestros burócratas del mundialismo logran matar dos pájaros de un tiro, imponiendo la anticoncepción y el aborto en los países de América del Sur y sembrando el miedo que garantiza la venta multitudinaria de vacunas (que, según nos anuncian, ya están a punto de salir de los laboratorios o chiringuitos farmacéuticos elegidos) El virus del Zika se conoce al menos desde hace setenta años; pero es ahora, misteriosamente, cuando se lanza la especie de que puede provocar malformaciones en el feto. Y, mientras llegan las vacunas que los enriquecerán, los archipámpanos de la OMS recomiendan a las mujeres de la región afectada por el virus que no se queden embarazadas durante los próximos años. Con el señuelo del Zika, los archipámpanos del mundialismo han logrado matar dos pájaros de un tiro; y podrán dar gracias alborozados a Mammón y Moloch, sus dioses predilectos, pues ganarán mucho dinero y matarán (o impedirán nacer) muchos niños.