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30 INTERNACIONAL SÁBADO, 6 DE FEBRERO DE 2016 abc. es internacional ABC Puntos más Impuestos Funcionarios Pensiones Salario mínimo Otra de las medidas de Los agentes de la troika no Después de que el TribuPara revertir las reformas críticos de las nal Constitucional tumba- reversión de las reformas precedentes, Costa aprobó ven con simpatía las cuentas lusas una bajada parcial del ha sido la devolución de se los recortes de las medidas para subir el IRPF. Lo intenta compensar con tasas a la gasolina, coches y al uso de tarjetas de crédito. salario mínimo que quieren los socios de Costa. Ya ha aprobado un aumento. pensiones, Costa ha aprobado un aumento simbólico. Bruselas pide que sean sostenibles. los sueldos recortados a los funcionarios. Se hará paulatinamente, pero aumenta el déficit. Costa amenazó a Bruselas para hacer pasar su presupuesto Advirtió de que vetaría el acuerdo con el Reino Unido si rechazaban las cuentas portuguesas F. CHACÓN E. SERBETO LISBOA BRUSELAS El primer ministro luso, António Costa, presume de la confianza internacional que testimonia la luz verde de Bruselas al presupuesto del país vecino para 2016. Pero lo cierto es que la aprobación sólo llegó después de que Portugal amenazara con torpedear el acuerdo para evitar que el Reino Unido abandone la Unión Europea. Es la trastienda de unas conversaciones aceleradas en los últimos días y en las que se jugaba mucho el líder socialista, cuestionado incluso en las filas de su propio partido. La presión interna de sus socios radicales, los comunistas y el Bloco de Esquerda, puso contra las cuerdas a Costa, a quien no le quedó más remedio que lanzar ese órdago si no quería regresar a Lisboa con un fracaso rotundo bajo el brazo. Fue Charles Grant, director del Centre for European Reform y ex director de The Economist quien reveló la jugada en las redes sociales: El Gobierno portugués dijo que, sin respaldo a sus metas presupuestarias, iba a bloquear el pacto de la UE con David Cameron Y es que Bruselas era reticente a dar el visto bueno a los planes financieros de António Costa porque no creía suficientemente probado que se cumpliera el Pacto de Estabilidad, al carecer de garantías reales no solo promesas para la reducción del déficit público. Los recelos dieron paso a unas negociaciones in extremis que han llegado a buen puerto, pero con la puerta del escepticismo entreabierta. En realidad, el brexit (acrónimo en inglés de la posible salida británica) se antojaba más decisivo para el centro de poder comunitario que el presupuesto llegado con retraso desde Lisboa. De manera que el primer ministro que derribó a Passos Coelho a través de una moción de censura canta una victoria parcial que sólo le permite to- marse un respiro efímero. La vigilancia europea no ha hecho más que incrementarse en Portugal, como ha demostrado la visita de una semana realizada por la troika Las necesidades de recaudación del Ejecutivo son tan acuciantes que las anunciadas subidas de impuestos indirectos han tenido que concretarse al alza porque los inspectores pedían más liquidez a corto y medio plazo. Si es cierto o no que Portugal ha amenazado con vetar el acuerdo con el Reino Unido en la cumbre de la semana que viene es algo que no cambiará el hecho de que el nuevo Gobierno luso permanecerá bajo un estricto escrutinio por parte de las autoridades comunitarias, a pesar de que la Comisión no se haya atrevido a dar el paso de anular el presupuesto de 2016. El propio Antonio Costa se tuvo que dar cuenta de la situación ayer en su visita oficial a Berlin, cuando escuchó a su anfitriona, la canciller alemana, Ángela Merkel, deshacerse en elogios a su antecesor, el conservador Pedro Passos Coelho que consiguió cosas impresionantes a pesar de que los últimos años en Portugal han sido muy difíciles En efecto, después de una reunión extraordinaria del Colegio de Comisarios, el Ejecutivo comunitario constataba ayer que el presupuesto que ha presentado Portugal presenta un cla- Un guardia de honor alemán saluda a Costa y Merkel ayer en Berlín REUTERS Bajo vigilancia Pese al enjuague de ayer, el Gobierno luso seguirá bajo estricto escrutinio de las autoridades comunitarias ro riesgo de incumplimiento de los objetivos de déficit fijados por lo que es necesario pedir un plan presupuestario revisado ante los riesgos de no conformidad de las cuentas públicas. Pedir un nuevo debate presupuestario en este Portugal gobernado por una coalición entre socialistas y populistas de extrema izquierda habría llevado sin duda a una crisis política grave en un país que acaba de salir del rescate. Asumir unas cuentas públicas claramente alejadas del objetivo acordado hubiera sentado un precedente muy pernicioso. Así las cosas, la situación va a llevar a Portugal mucho más cerca del modelo griego, es decir, una sucesión de negociaciones hasta el último céntimo. FRANCIA La reforma constitucional contra el terror divide al país J. P. Q. PARÍS La gran reforma de la Constitución destinada a combatir con más eficacia el terrorismo comenzó ayer en la más extrema confusión: izquierdas y derechas, profundamente divididas, han preparado más de doscientas enmiendas al texto que el Gobierno presentó ante la Asamblea Nacional. Dimitida la ministra de Justicia, Christiane Taubira tras denunciar personalmente un desacuerdo po- lítico mayor el proyecto de ley destinado a revisar la Constitución fue presentado por Manuel Valls, primer ministro, que ha hecho concesiones a las izquierdas (socialistas, ecologistas, comunistas) y las derechas (tradicionales y centristas) para intentar conseguir apoyos indispensables para evitar una catástrofe política. El gran proyecto anunciado con mucho aparato publicitario por Ho- llande ha terminado reduciéndose a la reforma de dos frases de dos artículos de la Constitución, con el fin de regular el estado de urgencia nacional y para privar de la nacionalidad francesa a los terroristas. Salvo el presidente, nadie considera indispensable reformar la Constitución para regular el estado de urgencia o emergencia. Una gran mayoría de juristas de izquierda y derecha tampoco consideran indispensable reformar la Constitución para quitar la nacionalidad a los terroristas. Paradójicamente, ese proyecto divide profundamente a la clase política.