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20 ESPAÑA XI Legislatura Las negociaciones JUEVES, 4 DE FEBRERO DE 2016 abc. es espana ABC entre PP y PSOE, decantándose siempre por el partido más votado. En este caso, las cosas cambian y en los últimos días se ha hecho evidente que, si bien existe la voluntad de mantener negociaciones paralelas con ambos partidos, la negociación con el PSOE tiene muchos más mimbres. Dos negociaciones paralelas pero a velocidades diferentes. Rajoy no ha buscado mayorías Villegas defiende que eso no tiene nada que ver con una preferencia por los socialistas, y asume que en cosas que son muy importantes para Ciudadanos, como el reto catalán, pueden estar más cerca del PP. Pedro Sánchez ha tomado la iniciativa, pero porque Rajoy se lo ha puesto en bandeja resume la mano derecha de Rivera, que defiende que si ahora priorizan la negociación con el PSOE no es por ninguna preferencia sino porque Rajoy se ha apartado y el Rey ha designado a Sánchez. El PP por alguna razón tiró la toalla. Rajoy desde el 20- D no ha intentado formar esa mayoría, solo ha dado titulares, y no nos ha convocado a una mesa de negociación El presidente en funciones es el centro de las críticas del partido centrista, que cree que en Génova todavía están pasmados asimilando que Sánchez tiene el encargo del Rey. Villegas defiende que si el PP hubiese asumido el reto de formar Gobierno la actitud de su partido estaría siendo exactamente la misma porque, recuerda, en última instancia lo que su negociación persigue es un espacio en el que al final de este proceso el entendimiento tendrá que ser de tres Si no quiere elegir entre uno de los dos y crecer sobre un espacio ideológico concreto, ¿está abocada la formación a ser siempre un sostén de uno de los dos grandes? Villegas, que vive el partido desde sus inicios, rechaza la comparación con lo sucedido en Europa: Sabemos que es difícil, pero nuestra apuesta es crecer desde la centralidad política, creciendo en el centro izquierda y centro derecha achicando el espacio de los otros dos partidos. Creemos que sociológicamente es posible Albert Rivera y Juan Carlos Girauta en la reunión del grupo parlamentario de Ciudadanos JAIME GARCÍA LA HORA DE CIUDADANOS Rivera afronta por primera vez el coste de no apoyar al más votado El partido defiende que prioriza al PSOE porque el Rey le ha designado y Rajoy se ha borrado VÍCTOR RUIZ DE ALMIRÓN MADRID La política europea está llena de ejemplos de cómo los partidos que pretenden situarse en el espacio entre la socialdemocracia y las fuerzas conservadoras acaban fagocitados tras decidir con cuál de los dos decide pactar. En el espejo de Albert Rivera se reflejan las figuras de Philip Rösler, Nick Clegg o François Bayrou, que fueron estrellas emergentes e impulsores de un nuevo tiempo en Alemania, Reino Unido y Francia. Los dos primeros se convirtieron en los números dos de ejecutivos conservadores, mientras que el tercero pidió el voto para los socialistas en unas presidenciales francesas. Ninguno resistió la realidad de las urnas en las siguientes elecciones. Frente a los habituales llamamientos a que decidan cuál de los dos PP o PSOE es su socio predilecto, Ciudadanos trata de cambiar esa lógica. Forma parte de una vieja concepción dice José Manuel Villegas, vicesecretario general del partido. Hasta ahora Ciudadanos le ha brindado un Gobierno autonómico al PSOE (Andalucía) y cuatro al PP (La Rioja, Murcia, Castilla y León y la Comunidad de Madrid) Argumento que en el partido es utilizado como prueba definitiva de su anhelada transversalidad. Pero la realidad es más tozuda, pues en ninguno de esos casos Ciudadanos tuvo la posibilidad de elegir entre uno u otro. No había aritmética, al menos sin el concurso de Podemos, que forzase a elegir Nunca existió disyuntiva En sus pactos autonómicos siempre eligió al más votado, pero no había aritmética que hiciese posible otra suma ANÁLISIS JUAN FERNÁNDEZ- MIRANDA EL CENTRO NO EXISTE Rivera debe mover ficha si no quiere acabar diciendo aquello de me quieren pero no me votan tre opciones mayoritarias a izquierda y derecha. Pero si ese mismo partido tiene vocación de gobernar y ambición de perdurar, si ese mismo partido pasa a la propuesta concreta, ésta será de izquierdas o de derechas. En ese momento se acabó el centro político. Albert Rivera sabe mejor que nadie que en España ha habido varios intentos de administrar el centro y que nadie lo ha conseguido. El fracaso más sonado, aunque no el único, fue el de Adolfo Suárez cuando capituló arguyendo aquello de me quieren pero no E l centro, en política, no existe en sí mismo, sino que fluctúa entre la izquierda y la derecha. Otra cosa es estar en medio. Admito que cuando un partido se mueve en el ámbito de la negación puede permanecer en la equidistancia durante un tiempo y ocupar así un espacio fluctuante en- me votan ¿Qué conclusión debe extraer Rivera? El recorrido al alza de Ciudadanos es encomiable: un partido que nace de la nada y en territorio hostil goza ya de un discurso propio y de una más que relevante representación en Cataluña y dispone ya de voz en el Congreso. Sólo por lo primero ya hay mucho que agradecerle, pero Rivera debe tener en cuenta que su posición en Cataluña no es la misma que en España. Mientras que en su lugar de origen tiene un espacio político muy definido, en el conjunto de España aún se lo tiene que ganar. Tras el salto al ámbito nacional, su mejor aliado ha sido el azar, que le ha permitido no tener que posicionarse entre PSOE y PP. La aritmética de las urnas ha decidido por él: en Andalucía con el PSOE, en Madrid con el PP. Con fina inteligencia, la estrategia de Rive- ra ha sido la de esconder ese discurso centrista tras la voluntad de las urnas. Pero, ¿y ahora? En la política, como en la física, los espacios vacíos se ocupan de inmediato. Con su espantá ideológica, el PSOE ha sido reducido a unos exiguos 90 escaños y, lo que es más grave, a una amenaza creciente de Podemos. En el caso del PP la corrupción y el desgaste por gobernar son las principales causas de su pérdida de 60 escaños, pero también hay componente de descontento ideológico (sobre todo en Cataluña) Ante Albert Rivera se abren ahora dos opciones. La de ocultarse tras la orden del Rey a Pedro Sánchez y dejarse llevar o la de arriesgar una apuesta clara en el ámbito del constitucionalismo. Es la hora de dar el salto. E insisto, no es lo mismo ser de centro que estar en medio.