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48 ABCdelDEPORTE Balonmano España, plata europea LA PELÍCULA DEL PARTIDO Alemania Min. LUNES, 1 DE FEBRERO DE 2016 abc. es deportes ABC +1 5 El primer gol llegó en el minuto seis, Rivera de penalti +4 10 +5 15 +4 20 Primero Cañellas y luego Del Arco perdieron el balón +3 25 Segunda suspensión de dos minutos para Gedeón Guardiola +4 30 +5 35 Ugalde robó el balón, pero lo perdió antes del lanzamiento +6 40 +7 45 +6 50 Raúl Entrerríos fue sancionado con dos minutos de suspensión +8 55 El último lanzamiento, de Aginagalde, chocó en la madera +7 60 España Antonio García chocó con la defensa en dos tiso seguidos Tomás se encargó de poner cierta calma desde los siete metros España se nubla ante el oro La selección, sin ideas al ataque, choca con una Alemania superior y sucumbe a la maldición de la plata europea LAURA MARTA M ás que la derrota, el cómo. España se había peleado con sus imprecisiones durante todo el Europeo de Polonia y había salido victoriosa. Pero no ayer. En el momento más inoportuno, la selección no encontró la claridad de ideas ni las herramientas que la han hecho campeona del mundo en dos ocasiones. En el momento más inoportuno, España dejó de ser España. Tan cerca. Confiaba el balonmano español en que este era el momento para el oro, ese que se había escapado hasta en cuatro ocasiones anteriores, todas las que se habían disputado. Confiaban los jugadores porque el torneo había sido exigente y se habían encontrado las soluciones a tiempo. Pero no ayer. España, que salió abotargada como en tantas ocasiones en este Europeo, nunca halló la manera de revertir la situación. Enfrente, además, una Alemania impecable que no cedió a la presión ni un minuto, la superó en todos los aspectos: en la retaguardia, al ataque, en los robos, en las paradas. La filosofía que la había llevado hasta ese partido final se escenificó en la primera jugada: una defensa férrea hasta el límite, velocidad en el ataque combinativo y el descaro de la juventud para perderle el respeto a España y perforar su portería hasta en 24 ocasiones. tabillado hasta en los contragolpes que en otras ocasiones siempre terminaban en gritos de júbilo, solo Arpad Sterbik impidió que la sangría no fuera a mayores. Nada cambió tras el paso por el vestuario. La defensa mantenía cierta cordura, pero no se materializaba en gol. Ni el doble pivote con Aginagalde y Rafa Baena, ni el lanzamiento exterior de Antonio García, Cañellas o Dujshebaev. Si no eran los brazos alemanes, era la madera. Hasta los extremos chocaron una y otra vez con el cuerpo de un Andreas Wolff sublime. Hasta Ri- vera erró en los penaltis. Poca explicación para tamaño desconcierto. Algún destello suelto en la mano de Raúl Entrerríos o en las carreras de Cristian Ugalde devolvieron algo de esperanza. Pero apenas duró porque no había forma de hallar dos jugadas exitosas seguidas, pases consecutivos sin intercepciones ni pérdidas de balón. No hay excusas Todo el partido hemos sido un desastre. Perdimos balones inexplicables, no anotamos goles fáciles... Nada funcionó. Tenemos que ver este partido muchas veces para aprender y que no vuelva a suceder nunca más se lamentaba Rivera tras el encuentro. Y mientras España se diluía, Alemania se crecía. A la fortaleza física de la defensa- -varios jugadores superan los dos metros- se unieron los rápidos contragolpes y la efectividad desde el lanzamiento exterior de Hafner o Dahmke. A la selección, a contracorriente, le pesaron demasiado los minutos sin marcar y los nervios del oro que se escurría le terminaron por sacar del encuentro. Ni el orgullo valió esta vez. Ejemplo de su mal día, el último lanzamiento: a puerta vacía, el balón chocó en la madera. Tan cerca. Después de solventar con eficacia un camino pedregoso, España se diluyó en el peor momento. No obstante, Hafner, máximo anotador alemán, intenta lanzar ante Jorge Maqueda Incapaz Mientras, la selección se enredaba en sus propios ataques, más capaz de anotar en inferioridad que en demostrar su mayor calidad en igualdad de condiciones. Desdibujada y sin norte, se enfangó entre los brazos de los alemanes y en sus propios errores. El primer gol llegó a los seis minutos. Solo se anotaron seis en la primera mitad. Falto de ideas, se obcecó en jugar con un pivote al que marcaron con saña. Tras- Sin ideas El ataque chocó con los brazos alemanes, Wolff y la madera. El primer tanto llegó en el minuto seis