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20 ESPAÑA XI Legislatura El Partido Socialista LUNES, 1 DE FEBRERO DE 2016 abc. es espana ABC Referendos contra la democracia Las consultas en España han sido deshonestas y tramposas casi siempre, cuando no ilegales sulta no vinculante a la militancia socialista. Es de mediocres intentar resolver los debates políticos apelando al estómago de las bases. Es populismo antipolítico dinamitar el ya de por sí frágil equilibrio institucional de España excitando las bajas pasiones de la masa en lugar de actuar con responsabilidad, anteponiendo el interés general a la batalla personal o partidista. Las primarias socialistas no han sido tampoco ningún ejemplo a seguir. Las primeras que organizó, en 1998, acabaron con la destrucción del candidato que las ganó, Josep Borrell. Una destrucción que destapó las irregularidades de los inspectores de Hacienda Josep Huguet y Ernesto de Aguiar, amigos de Borrell, que había sido su secretario de Estado. El perdedor, Joaquín Almunia, acabó siendo el candidato de los socialistas en las generales del año 2000, que ganó Aznar por mayoría absoluta. La elección, mediante primarias, de Tomás Gómez en Madrid, fue para los socialistas otro mal trago, que tardarán años en purgarlo. El despropósito de haberle confiado, también mediante primarias, la secretaría general del partido a Pedro Sánchez, es algo que los socialistas con más sentido político ya están lamentando. Refrendo de la OTAN Felipe González se arrepiente SALVADOR SOSTRES nombre de una supuesta abrumadora mayoría independentista que todas las elecciones catalanas han demostrado que no existe. Al final no se atrevió a llevar a cabo el referendo y en su lugar orquestó una pachanga participativa, por la que también fue denunciado. Que un partido como Podemos, que tiene como objetivo hacer saltar nuestro orden institucional por los aires, reivindique este referendo secesionista da una idea de lo que su naturaleza implica. Los referendos y consultas en España, desde la plena recuperación de la democracia, han sido casi siempre deshonestos y tramposos, cuando no decididamente ilegales. Y los que se han hecho desde la buena fe han dado muy mal resultado. Felipe González ha admitido que el referendo de la OTAN fue un error, y que lo correcto hubiera sido entrar en la OTAN y anticipar luego las elecciones para que los ciudadanos juzgaran si tenían que depurar alguna responsabilidad política por su cambio de posición. El tranvía de la Diagonal La democracia según Ada Colau Los socialistas De desastre en desastre 9- N El gran fraude de Mas Pedro Sánchez trató el sábado de sortear la autoridad de su partido con la efectista argucia de someter sus eventuales acuerdos de gobierno a una con- También hemos conocido el amago de referendo ilegal que Artur Mas se comprometió a organizar en Cataluña, en En Barcelona, el referendo sobre si el tranvía tenía que unirse por la Diagonal, lo ganó el no con un 80 Para demostrar el respeto que los populistas, sienten por la democracia, Ada Colau ha anunciado que su obra prioritaria será hacer pasar el tranvía por la Diagonal. Franco también organizaba referendos para continuar haciendo lo que le daba la gana. Pero él, como mínimo, los ganaba. Una voluntaria prepara la consulta ilegal de Mas el 9- N REUTERS ANÁLISIS MANUEL MARÍN AHORA SOLO FALTA QUE EMPATEN L os análisis sobre la guerra interna de poder que se libra en el PSOE son ampliamente coincidentes. Pedro Sánchez gana tiempo para intentar negociar una investidura de mínimos con Podemos y Ciudadanos, extrema su desafío a los barones territoriales en busca de una autoridad que hasta ahora no se le ha reconocido, y marca los tiempos para debilitar más aún a Mariano Rajoy. Pero a su oferta de que sean las bases del partido, unos 200.000 afiliados socialistas, quienes autoricen a Sánchez a ceder ante Pablo Iglesias y ante su pretensión de que el líder socialista sea un florero en su sala de estar, solo le falta un grotesco empate. Como en el sainete de la CUP con Artur Mas. Lo sustancial del cónclave socialista del sábado es que el PSOE ha puesto fecha de caducidad a Sánchez si no logra un alianza estable de Gobierno con Podemos y Ciudadanos. Su compromiso de no aceptar la abstención de ERC o de Democracia y Libertad le ciega aún más las precarias opciones de lograr la investidura, y dependerá en gran medida de Albert Rivera, quien se sostiene en un perpetuo empate consigo mismo carente de una definición nítida. Ya se conoce el diagnóstico. Todos los partidos quieren lo mejor para España, pero ninguno está dispuesto a ceder, ni probablemente saben cómo. La papeleta para el Rey no es envidiable. Por tanto, es cierto que aún no corren los plazos legales del proceso de investidura, pero sí los que el PSOE ha dado a su secretario general como ultimátum. De facto, su consulta a la militancia se convertirá en un plebiscito para que el PSOE aclare qué quiere ser de mayor, con Sánchez o sin él. En cualquier caso, en el PSOE aún no han vencedores ni vencidos, salvo el propio Comité Federal, al que Sánchez ha negado su valor representativo. Si es, como está regulado, el máximo órgano del partido entre congresos en representación de la militancia, convocar una consulta a las bases es sin duda un ejercicio de democracia interna, trufada de ese punto asambleario y caótico que tanto enamora a la extrema izquierda... pero en definitiva supone un síntoma de desapoderamiento de un órgano crucial del PSOE. Ya no opinan los líderes de la militancia, sino la militancia en sí. Unas primarias para puentear al Comité Federal como intermediario, sin nada que perder. Si gana, derrota a los barones. Si pierde, habría perdido igual de cualquier otro modo. La consecuencia es que el PSOE sigue sumido en una crisis de liderazgo, como cuando muy pocos votos separaron a Rodríguez Zapatero y Bono, o a Rubalcaba y Chacón, o a Sánchez y Madina en su pugna por la secretaría general. Es el estigma de una profunda división organizativa y anímica desde el año 2000 generada por su indefinición sobre el modelo de Estado, casi alérgica, que aún no ha resuelto. El dilema del PSOE no es aclarar cuál de sus almas pesa más para imponerse a la otra, sino determinar cómo quiere ser en el futuro para que se le reconozca en las urnas como la única opción socialdemócrata solvente. Sánchez sigue en precario. Solo quiere evitar que los barones le monitoricen.