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14 OPINIÓN POSTALES LUNES, 1 DE FEBRERO DE 2016 abc. es opinion ABC JOSÉ MARÍA CARRASCAL A los cuatro vientos Operación Púnica BATALLA SOCIALISTA Estamos sufriendo la última batalla de la guerra entre el socialismo real o comunismo, y la socialdemocracia La falta de escrúpulos de los corruptos La falta de escrúpulos de un corrupto no suele tener límite. Ni tampoco su voracidad a la hora de acumular dinero sea como sea. Lo dejó bien claro el delator de la trama valenciana, Marcos Benavent, que se definió como un yonki del dinero un eufemismo para eludir términos delincuenciales mucho más claros. ABC informa hoy de que en la trama Púnica el lugarteniente de Granados, David Marjaliza, cobró 1,2 millones de euros de comisión por un suelo público de menos de medio millón. Lo más grave, de ahí la falta de escrúpulos, es que se trataba de la construcción de colegios concertados, en régimen de cooperativa, a cuyos profesores se engañó. A UNQUE se anuncia como una lucha de la izquierda contra la derecha, lo que estamos viendo, y sufriendo, en España es la última batalla de la guerra entre el socialismo real o comunismo, y la socialdemocracia. Una guerra que se inició en el momento mismo en que nació la última, de cuya crueldad ilustra que los comunistas llamaban a los socialdemócratas lacayos del capitalismo y los enviaban a campos de concentración, en el mejor de los casos. De entrada, ganaron los comunistas, sobre todo tras la triunfante revolución soviética, que les dio el control del mayor país europeo, casi un país continente, con un inmenso potencial en hombres, material y recursos naturales. Mientras, la socialdemocracia, un híbrido de Estado social y libre mercado, triunfaba en Europa occidental, con los países escandinavos como sus plazas fuertes, para extenderse luego a Centroeuropa y, por último, a los países mediterráneos. El que Estados Unidos, con un capitalismo a pleno vapor y una democracia igualmente efectiva, encabezase ese bloque le dio la victoria final sobre un comunismo que mostró enorme debilidad en lo que presumía de su mayor fuerza: en elevar el nivel de vida de sus súbditos más que ciudadanos, ya que, en el mejor de los casos, repartía la riqueza, pero era incapaz de crearla, al menos en la cuantía que lo hacían el libre mercado y las democracias occidentales. Sin que la Perestroika de Gorbachov pudiese evitar el hundimiento del sistema, materializado en la caída del Muro berlinés. Creímos que la batalla Este- Oeste, que en realidad era capitalismo- comunismo o democracia parlamentaria- democracia popular (como los comunistas llamaban a la suya, sin ser una cosa ni otra) se había acabado, pero no ha sido así. La gran crisis económica de 2007 ha trastocado todos los supuestos y, ante la incapacidad de solucionarlo, resurgen las fórmulas más periclitadas para salir del bache. En España especialmente, dada su desconexión con la historia de Europa durante los últimos siglos. Mientras en los países norteños y centroeuropeos la socialdemocracia resiste bien, en España, como en Grecia, Italia y Portugal, el comunismo mantiene un aura de liberador de pueblos e igualador de sociedades, añadiéndosele en el nuestro su fama de haber resistido al franquismo hasta la batalla final. Felipe González, aconsejado por los socialdemócratas alemanes, consiguió transformar el socialismo puro y duro de 1936 el de Largo Caballero, que decía la revolución burguesa de Azaña ha fracasado, hay que pasar a la revolución proletaria que llevó al Frente Popular enfrentado al Frente Nacional consiguió, digo, enviar a Marx y Lenin a las bibliotecas y hacer del PSOE una socialdemocracia. Desgraciadamente, no ha durado mucho. La crisis económica, la corrupción y la poca práctica en democracia han minado el régimen de la Transición, con nuevos partidos que proclaman sin rodeos soluciones en la más pura línea marxista- leninista. Lo más grave es que se lo compran. Sobre todo los jóvenes. Claro que ellos no saben, como los polacos o húngaros, qué es el socialismo real. Mañana, en la Tercera de este periódico, intentaré explicárselo. Íñigo Urkullu y Pedro Sánchez EFE Autodeterminación Al oído El PNV también le marca el terreno a Sánchez El PNV aprobará próximamente su documento político, titulado Batasuna eta Indarra en el que propone una formulación del Estado a través del derecho de autodeterminación. Así que, si no tenía bastante con las ideas de Podemos, Pedro Sánchez también tendrá que deglutir la espita del soberanismo si quiere apoyarse en el PNV para llegar a la Presidencia del Gobierno. Si ERC y la antigua CDC ya están un paso más allá, habremos de concluir que el líder socialista tiene cortocircuitados todos los caminos que conducen a La Moncloa, a no ser que trague con las propuestas de unos y otros que dejan vía libre a la ruptura del Estado. MÉNDEZ BUSCA OCUPACIÓN Se aproxima la salida de Cándido Méndez de UGT, donde es secretario general desde hace veintidós años y de donde sale antes de tiempo tras los escándalos de corrupción en los que se ha visto envuelto el sindicato socialista. Será en marzo, cuando se celebre el 42 Congreso Confederal. Lleva meses pensado en su futuro cuando recoja el despacho. Hay quien asegura que ha puesto el ojo en el Consejo Económico y Social. De presidente, claro. CARTAS AL DIRECTOR Por la democracia y la Constitución De nuevo miles de ciudadanos se concentraron este domingo en la plaza de Sant Jaume de Barcelona, en contra de esa política secesionista promulgada por el actual Gobierno autonómico, que como principal deseo busca la ruptura con el resto de España, en lugar de tratar de solucionar para los habitantes de Cataluña cualquier problema serio, como el desempleo o la corrupción existente en dicha comunidad autónoma. En la manifestación convocada por Societat Civil Catalana y apoyada desde el PP y Ciudadanos, se ha denunciado la perversión democrática de un Govern que está de acuerdo en llevar hacia adelante un proceso que divide a los catalanes Allí se han mezclado en armonía banderas catalanas, banderas europeas y, en mayor número, banderas españolas. Allí, de nuevo, ciudadanos anónimos han defendido la democracia y la Constitución de todos. Allí, otra vez, se ha vuelto a gritar por la libertad y contra el radicalismo excluyente promovido por la intolerancia independentista. DAVID GARCÍA MADRID Que los políticos hagan política Ciudades como Valencia vuelven a ser noticia por po- líticos que, en su día, dejaron atrás a los ciudadanos y a su dignidad para acercarse al dinero. Acostumbrados a unas peligrosas mayorías absolutas, una parte de los dirigentes españoles desarrollaron una peligrosa astucia y habilidad para calcular su puesto en beneficio. Y pasando los años y la corrupción, se convirtió en el apellido y sobrenombre de algunos partidos políticos. Y la historia se repite, pero ahora con más formaciones. Políticos saliendo de los juzgados, rodeados de periodistas y capturados por miles de flashes. Con la cara descolocada y sin gesto de arrepentimiento, volvemos a ver a unos dirigentes a los que no les tembló la mano a la hora de robar y desviar un dinero que se necesita más que nunca. Y, como