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12 OPINIÓN CAMBIO DE GUARDIA PUEBLA LUNES, 1 DE FEBRERO DE 2016 abc. es opinion ABC GABRIEL ALBIAC PSOE, FIN DE CICLO Hubo un tiempo para los asesinos. Y para los ladrones. Ahora es tiempo de necios. Hoy, el PSOE es Podemos ¿Q UÉ es hoy el PSOE? Unas siglas, en primer lugar; con casi siglo y medio de existencia. Una organización, luego, cuya invención coincide con el fin del franquismo: la que nació en Suresnes, hace 42 años. Unas siglas: las del originario partido del tipógrafo Pablo Iglesias en 1879. De bandazo en bandazo, tan pronto en el envite insurreccional como en el trapicheo con la dictadura de Primo de Rivera, las siglas PSOE preservarán su lustre obrero hasta la Guerra Civil. Tras la derrota de 1939, aquel PSOE no logrará, al contrario que el PCE, articular una estructura clandestina operativa. Le llegará la senilidad en el exilio. El golpe de Suresnes inventó otra cosa, en 1974. Encubierta bajo las mismas siglas. La Guerra Fría había entrado en su fase resolutoria. En Portugal y en Grecia, la URSS acababa de jugar dos cruciales envites a la desesperada. De haber tenido éxito y de haber arrastrado en su dinámica a España, la posición mediterránea de los soviéticos hubiera sido muy firme. Era la última de las grandes batallas desplegadas sobre el ajedrez estratégico abierto en 1948. Fue entonces cuando el Departamento de Estado norteamericano procedió a construir en España un partido bajo control propio, que operase mediante el camuflaje de unas siglas irreprochables. Las siglas PSOE estaban disponibles. Siempre que se lograse descabalgar a sus anacrónicos propietarios. El viejo Llopis intentó dar batalla. Y la perdió. La dirección del nuevo partido había sido ya cuidadosamente seleccionada desde Washington. Sería financiada a través de la discreta tapadera de la socialdemocracia alemana. A ese nuevo partido, enmascarado bajo siglas viejas, se encomienda la tarea de cortar el paso a los comunistas. Y de integrar a España en la Alianza Atlántica. Ambas tareas se consuman limpiamente. A cambio de lo cual González obtiene la venia para perpetuar su poder, en lo que él formuló como un verosímil período de medio siglo. Falló, por exceso de confianza en su impunidad, cuando los delitos de Estado se lo llevaron por delante. Pero ya lo esencial del aparato del Estado había sido cincelado a la medida de esa híbrida criatura. Y bastó la conmoción de terror de 2004 para que, de nuevo, las siglas suplieran a las realidades: un sujeto inexistente, Rodríguez Zapatero, derruyó el Estado. Sin percibir que el Estado y su partido eran lo mismo. Esa demolición es la que emerge ahora al primer plano de la política española. Los inventores de la máquina de poder a la cual desde la Transición llamamos PSOE luchan desesperadamente por mantener su invento. Pero la historia, esta vez, está en su contra. Después de Zapatero, no hay ya más que una firma que se ajuste al infantilismo al cual fue reducida la doctrina socialista: Podemos. La amalgama PSOE ha completado su ciclo de cuarenta años de política y delito. Los populistas horadan ya sus siglas y sus bases. Hubo un tiempo para los asesinos. Y para los ladrones. Ahora es tiempo de necios. Hoy, el PSOE es Podemos. EL ÁNGULO OSCURO JUAN MANUEL DE PRADA SÁNCHEZ EL MOVILISTA Sánchez, en su afán inmoderado de poder, no ha hecho sino garantizarse el aplauso de su militancia ONFIANDO en que la militancia socialista sea más proclive al concubinato con Podemos que al matrimonio indisoluble con las viejas glorias de su partido, Sánchez ha resuelto organizar una consulta a las bases Naturalmente, la consulta es tan sólo una farfolla con la que Sánchez trata de maquillar su afán de conquistar el poder a toda costa, pues sabe que, si no lo conquista, tendrá que ganarse la vida como profesor graduado en cánones por Osuna (y espero que se me entienda la broma cervantina) Pero esta consulta de chichinabo ha sido una gran ocurrencia, pues Sánchez ha captado a la perfección que el movilismo es el rasgo más característico de la civilización moderna. Y sabe que los graves avisos de las viejas glorias de su partido son percibidos como pataletas de carcamales inmovilistas por la mayor parte de su militancia, que en sus ansias de renovación y movilismo anhela agarrarse a la coleta de Pablo Iglesias. En este deslizamiento del socialismo hacia posiciones podemónicas no hay, como pretenden las viejas glorias, una traición a las esencias de su partido, sino una plena comprensión de la filosofía hegeliana, que enseña que todo lo que existe (incluida España) deviene, se halla en constante fase de mutación y es voluble en el tiempo. El propio Friedrich Engels lo expresaba de manera inequívoca: El mundo no debe ser considerado como un conjunto de cosas consumadas, sino como un comple- C jo de procesos en el que las cosas en apariencia estables, tanto como sus representaciones intelectuales en nuestro cerebro, las ideas, sufren un cambio ininterrumpido de devenir Sánchez, por lo tanto, está siendo fidelísimo a las raíces filosóficas de su ideología; y las viejas glorias de su partido que le suplican que no se amancebe con los podemonios son lo que Gómez Dávila llamaba progresistas paralizados o sea, conservadores cobardes, pues el único conservador valiente es el que acaba proclamándose reaccionario. Aquí alguien nos podría objetar candorosamente que el devenir de las ideas tal vez sea un elemento constitutivo del socialismo marxista, pero no de la socialdemocracia, que repudia los métodos revolucionarios del comunismo. Pero, como afirmaba Foxá, querer combatir el comunismo con la democracia es como ir a cazar a un león llevando como perro a una leona preñada de león La democracia ¡y no digamos la socialdemocracia, que es la democracia que se pone cachonda y se quita el refajo! lleva en su entraña el comunismo porque promete lo que no puede cumplir, desde la representación política (secuestrada por las oligarquías partitocráticas) a la Jauja de los derechos sociales; y, para que no se descubra que la democracia no es un gobierno del pueblo, sino un gobierno amañado del Gran Dinero, se ofrece a los ilusos lo único que al Gran Dinero le sale baratísimo, que son los derechos de bragueta, para que los ilusos puedan percutirse todos los orificios y revolcarse en el cieno como cerditos sin procrear. Pero, a la larga, si quitas la representación política y la justicia social y a cambio sólo das refocile, creas una sociedad de hienas liberadas de frenos morales, mas no por ello liberadas de anhelos de venganza (más bien al contrario, pues la inmoralidad fomenta la ambición y el resentimiento) por lo que se explica que la democracia siempre acaba empujando a sus hijos más crédulos hacia el comunismo. Sánchez, en fin, ha sabido interpretar a la perfección el espíritu movilista de nuestra época. Y, en su afán inmoderado de poder, no ha hecho sino garantizarse el aplauso de su militancia, que le exige devenir hacia los postulados podemónicos, agarradito a la coleta de Pablo Iglesias. Por una vez, a la Ocasión no la pintan calva.