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LUNES 25.1.2016 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 36.551 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 902 334 556 Suscripciones 901 334 554 Atención al cliente 902 334 555. Homo hispánicus El Marco Polo ibérico El Homo hispánicus se mueve. Y mucho. Un país de 47 millones de habitantes hace al año 151 millones de desplazamientos dentro y fuera de España. Le habrá pasado a usted: en esa excursión al fin del mundo, el del fondo de la fila también habla español ÁLVARO MARTÍNEZ or hache o por be, por curiosidad, audacia o por necesidad cuando el hombre aprieta, el Homo hispánicus tiene un gen viajero indudable que le predispone a salir fuera de su hábitat. La historia ofrece evidencias suficientes de la existencia de ese ADN de trotamundos que ha llegado a forjar una especie. Prueben a entrar en un restaurante o una tienda del destino más recóndito del planeta y no le costará escuchar a alguien que espera turno para pagar. ¡Jaumach, plis? (así, como suena en perfecto spanglish) y date... un español, con sus sandalias abrochadas, su pantaloncillo corto y el bolsito en bandolera (otrora riñonera) Hablamos del Marco Polo ibérico el viajero por excelencia, el que lleva metido ese veneno de conocer mundo, acumular maravillas naturales en los ojos y sellos y más sellos en el pasaporte. Las últimas estadísticas hablan de doce millones de desplazamientos anuales al exterior, un auténtico batallón de españoles dando vueltas por el planeta, cifra que en términos generales no es demasiado alta si tenemos en cuenta que, en 2014 por ejemplo y según la Organización Mundial del Turismo, hubo 1.100 millones de personas visitando por ocio un país que no es el suyo. Ese gen, esa predisposición a salir pitando con mochila o maleta, lo debe dar la tierra. España es el tercer destino turístico más importante del planeta. En 2015, sin ir más lejos, ha recibido más de 68 millones de visitantes, récord absoluto de la serie histórica que comenzara en los sesenta con el famoso Turista 2.000.000 que vino atraído por el Spain is different Con esa musculatura y prestigio referenciales, la pasada semana Madrid acogió Fitur, la segunda feria más importante del sector para todo el mundo... menos para la alcaldesa Carmena, que en el evento más trascendenCuando el Marco Polo ibérico no puede viajar físicamente lo hace con la mente. En esto no hay mucha diferencia con el resto de los ejemplares de la especie que se dan en otros ecosistemas. La imaginación es una de las potencias del hombre y cuenta con la gran ventaja de que siempre sale gratis. Sin duda el concepto viajero ejerce una extraordinaria fascinación en el español. Darse una vuelta por Fitur el pasado fin de semana ofrecía la oportunidad de ver la insaciable depredación de sus visitantes, que acudían hasta con carritos de la compra para poder llevarse más cómodamente lo que ofrecía cada stand, ya saben ese póster de la Capadocia o del Perito Moreno, los folletos de cruceros o de los volcanes de Islandia, las miniaturas del templo budista de Lingyin, los sombreros vueltiaos colombianos, los botellines de aceite de oliva virgen primera prensada en frío los calendarios con los parques naturales de Costa Rica, las redecillas de naranjas de la huerta valenciana... Tal es el frenesí que se desata en la feria que existen blogs y otros archiperres digitales que en la vísperas orientan mejor que una brújula sobre los mejores regalos que te puedes llevar por la cara de Fitur Así como suena, por la cara sin tapujo ni eufemismo alguno. Algunos proponían, por ejemplo, hacerse con un mapa gigante de Estados Unidos con la mítica Ruta 66, llevarte a casa una tablilla con tu nombre escrito en tailandés, bolsitas del célebre tomillo jordano o un vestido típico coreano hecho con técnicas de papiroflexia. Es decir, lo típico que cuando uno llega a casa cargado hasta los topes le hace preguntarse por qué demonios me habré traído esto Mochileros, viajes guiados, rutas para intrépidos, vacaciones para mayores, cruceros, safaris, tours multi- país, Londres en cinco días, los castillos del Loira, gastro- ruta por Guijuelo y la comarca de Salvatierra, maravillas aztecas, descenso del río Mekong, campamentos de idiomas para adolescentes... El Homo hispánicus sí se mueve. P BELEN DIAZ Arriba, visitantes de Fítur, este pasado fin de semana, ante el stand de Córdoba. A la izquierda, un jubilado español pasea por una paradisiaca playa nicaragüense tal para la primera industria nacional decidió ausentarse de la ciudad y viajar hasta Chile a, entre otras actividades, asistir a un congresillo de feminismo municipalista, dar una vuelta en escarabajo y comer un asado con unas amistades; lo que viene a demostrar que entre la obligación relacionada con el trabajo y un viaje bien lejano, para algún Marco Polo ibérico no hay color: siempre lo segundo. Según todos los estudios estadísticos, los Homo hispánicus más viajeros son los madrileños, seguidos de los catalanes, los andaluces y los valencianos. Los que menos hacen el equipaje son, por contra, los ceutíes, los melillenses y los riojanos, a quienes cuesta un congo sacarles de la calle Laurel o de las inmediaciones del Monasterio de San Millán, que es donde hace un milenio nació ese español que tanto se escucha ahora por ahí. Verbolario POR RODRIGO CORTÉS Rosquilla, f. Ausencia rodeada de azúcar.