Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
52 CULTURA MIÉRCOLES, 13 DE ENERO DE 2016 abc. es cultura ABC No comprendo a los humanos, pero puedo escribir sobre ellos Entrevista John Banville Escritor El irlandés aparca momentáneamente a su alter ego Benjamin Black y vuelve a la novela con mayúsculas con La guitarra azul INÉS MARTÍN RODRIGO MADRID Carlos Herrera ÓSCAR DEL POZO Periodismo Carlos Herrera y Mario Vargas Llosa, premios Rey de España ABC MADRID El periodista Carlos Herrera y el Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa han sido galardonados con los premios Rey de España de Periodismo, que en su XXXIII edición han reconocido además los trabajos de profesionales de Bolivia, Brasil, Perú, Portugal y Uruguay. Carlos Herrera, último premio Mariano de Cavia y director y presentador del programa Herrera en Cope ha sido reconocido por el artículo Zabludovsky publicado en ABC el pasado 3 de julio de 2015. El jurado ha resaltado la elegancia de un texto que destaca la figura del que durante años fue maestro de los profesionales de la televisión en México como director y presentador del informativo con mayor audiencia de ese país, con un trabajo en el que Herrera tiende puentes entre el periodismo de España y el que se practica en América Latina. Por su parte, el escritor Mario Vargas Llosa ha sido premiado por el artículo Cusco en el tiempo publicado en el diario El País el 11 de enero del pasado año y en el que, según Efe, el escritor narra sus impresiones de esa ciudad después de varios años sin visitarla y constata los cambios y mejoras. Entre los galardonados también figuran Catarina Gomes y Javier Hernán Drovetto, en la categoría de Prensa; Márcia Foletto, en Fotografía; Marcelo Magalhaes, en Televisión; el programa Feminicidio y violencia contra la mujer en Bolivia en Radio; Jerónimo Giorgi Boero, en Periodismo Digital; y Santiago Cárdenas Herrera y Manuel Saldarriaga Quintero, en la categoría de Periodismo Ambiental. Los premios Rey de España de Periodismo serán entregados por Don Felipe y Doña Letizia en un acto que tendrá lugar en Madrid. Durante su infancia, John Banville (Wexford, 1945) soñaba con ser pintor. Con el paso del tiempo, a medida que los años fueron pesando tanto como las decisiones, el irlandés cambió los pinceles por la escritura, sabedor de que hay pasiones que condenan y otras que redimen. Hoy, convertido en un referente de la literatura anglosajona, el irlandés sigue amando el arte, pero desde la distancia del voyeur, que disfruta sin mancharse. Y, desde esa posición, escribe novelas de una belleza narrativa tan intensa como la que puede desprender la contemplación de un cuadro. Novelas como La guitarra azul (Alfaguara) donde el premio Príncipe de Asturias de las Letras cuenta la historia de Oliver Orme, un pintor que, ante la falta de inspiración, se convierte en ladrón. ¿De dónde surge la inspiración? -Todo empieza cuando estoy durmiendo, porque todas mis historias están en los sueños. Pero el arte no cambia las cosas, las ilumina y nos muestra que las cosas normales son extraordinarias. -En esta novela, el lenguaje adquiere una belleza que llega a eclipsar a la trama. ¿Quién es Oliver Orme? -De todos los monstruos que he inventado es el peor de todos. -No estoy de acuerdo. ¿Lo ve? Cuando acabo un libro, ya no me pertenece. -Claro, nos pertenece a los lectores. -Sí, y usted decide cómo es el protagonista. Pero Oliver es tan egoísta... El mundo gira a su alrededor. Está la cara que presentamos al mundo y el monstruo contorsionado que tenemos dentro y que somos nosotros mismos. Pero, ¿no es maravilloso que seamos civilizados? ¿Y qué cara muestra en sus novelas? -John Banville deja de existir cuando me levanto de mi escritorio. -Pero no usted. -Claro, pero es que yo no soy él. Puedo hablar en su nombre, pero no sé sus ideas. Al menos una vez al día me pregunto por qué estoy haciendo algo tan ridículo, contando historias y mentiras. -En su caso es aún más difícil, porque tiene a Benjamin Black, su alter ego. -Nadie es una única cosa. Somos una colección de actitudes, prejuicios, planes, deseos... y pretendemos aceptar que somos una unidad. John Banville, fotografiado ayer en Madrid IGNACIO GIL El paso del tiempo Claro que temo a la muerte, pero no como cuando tenía veinte años. Es la comedia diaria de crecer y envejecer ¿Y cuándo somos nosotros mismos? -Nunca. -Pero, entonces, ¿cuál es el propósito de estar vivo? -Es que no hay un propósito. La religión nos dice que esta vida es una ilusión y que no merece la pena, porque todo nos está esperando después de la muerte; yo creo que eso es una tontería. Pero esto es lo que hace que la vida sea tan interesante y maravillosa, porque estamos cambiando constantemente. ¿Qué hay de la escritura? -Su propósito es hacer algo bonito, algo que no existía antes, e iluminar. Llega un punto en el que el lenguaje entra en ebullición y de ahí sale una luz que, sobre todo cuando lees el libro, da sentido al hecho de estar vivo. Por eso siempre digo que el arte y lo erótico están muy cerca el uno del otro, así que a medida que uno va haciéndose mayor todo se centra en la literatura ríe No hace falta tomar Viagra para comprarse un libro reímos ambos ¿Viven los escritores aislados en su mundo de ficción? -Está claro que nuestra vida es solitaria. Nos pasamos el día encerrados y por eso es tan aburrido lo que hacemos. Y no sabemos nada de la vida... Es extraño... Sigo sin comprender a los seres humanos, pero puedo escribir sobre ellos. ¿Qué siente cuando mira atrás? -Vergüenza. ¿Por qué? -Porque parece que sólo he cometido errores. He hecho todo lo que he podido, no he malgastado mi vida. Cuando eres joven temes a la muerte, pero ese miedo va desapareciendo al crecer. -Así que usted no teme a la muerte. -Por supuesto que sí, pero no como cuando tenía veinte años, que la muerte me aterrorizaba. Es la comedia diaria de crecer y envejecer. ¿Se siente orgulloso de lo hecho? -Oh, no, no, no. Podría haber hecho mucho más y, además, he tomado caminos erróneos, como las novelas históricas que escribí cuando tenía veinte años. Pero... hacemos lo que hacemos, para qué lamentarse.