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48 FAMILIA MIÉRCOLES, 13 DE ENERO DE 2016 abc. es familia ABC Mis cuatro hijos me han dado la fuerza para sacar un sobresaliente Karen, de 25 años, fue desalojada de su piso. En su odisea ha logrado el título de la ESO L. PERAITA MADRID Karen Miñán sabe muy bien lo que significa que la vida dé un vuelco de 180 grados. En 2014, esta joven española de origen ecuatoriano se sentía felizmente casada y dedicada al cuidado de sus hijos de 8, 2 y 1 año y a la espera de su siguiente bebé. Sin embargo, en octubre de ese mismo año su marido ingresó en prisión por no poder pagar una multa de 2.500 euros. Tuvo que dejar su trabajo de repartidor de publicidad y los ingresos dejaron de entrar en casa. Me vi obligada a pedir ayuda a los Servicios Sociales para pagar el alquiler de la casa (en Tetuán, Madrid) y evitar el desahucio. Ellos se hicieron cargo del pago de 630 euros que debíamos y arreglamos todos los papeles justo un viernes con el objetivo de paralizar el juicio que tendría lugar el lunes siguiente obligada a abandonar con 15 años, al quedarme embarazada de mi primer hijo A pesar de tener a sus hijos tan pequeños y una gran incertidumbre en su vida, Karen apostó por seguir los consejos de los profesionales del Centro de Formación de la Fundación Madrina y cogió de nuevo los libros para hacer los exámenes en septiembre. Durante dos meses se levantó a las seis de la mañana para estudiar Naturales, Sociales, Matemáticas, Lengua, Inglés... Como mi piso estaba lejos del centro de formación, el personal de la Fundación Madrina me recogía en casa con un coche grande, montábamos a todos los niños y nos llevaban hasta allí. Mientras los pequeños se quedaban en la guardería jugando, yo aprovechaba para seguir estudiando. A las ocho de la tarde volvíamos a casa. Otra hora de trayecto. Fue agotador, sobre todo por pasar tantas noches en las urgencias de los hospitales porque los niños se ponían malitos Y llegaron los exámenes Y llegó septiembre. Y los exámenes. Aprobé todo asegura aún con gran emoción e incluso con sobresaliente. Me he dado cuenta de que, aunque la vida te lo ponga difícil, hay que luchar por las metas. La mía era tener el título para optar a un trabajo y dar de comer a mis hijos y no volver a pasar por la pesadilla de quedarnos en la calle y sentir que todo el mundo te da la espalda. Tener hijos no es una excusa para no estudiar. Al contrario, ellos son los que me han dado fuerzas, porque eran la razón de mi esfuerzo Su marido cumplió su pena en la cárcel y actualmente está de nuevo trabajando en la misma empresa como repartidor. Con su sueldo pueden pagar el alquiler de una casa en Vallecas. Ahora mi sueño es encontrar un buen trabajo y estudiar más para ser bióloga Karen repasa los apuntes en su salón frente a tres de sus hijos BELÉN DÍAZ Justo al dar a luz Pero no fue así. El juicio se llevó a cabo y se decretó el desalojo. La notificación le llegó a casa el 11 de mayo, justo cuando ella estaba en el hospital dando a luz a su cuarta hija, Esther. Un mes después, el 11 de junio, tuvo que abandonar su casa para siempre. Se marchó con su madre. Éramos cinco personas y teníamos muy poco espacio Esta joven recuerda que la El valor del esfuerzo Aunque la vida te lo ponga muy difícil, hay que luchar por lograr las metas. Tener hijos no es una excusa Nuevos proyectos Ahora mi sueño es encontrar un buen trabajo y continuar mis estudios para ser bióloga Fundación Madrina se interesó mucho por su caso y localizaron una vivienda para que acudiera con sus pequeños. Sin ellos no sé que hubiera hecho, porque me sentía muy sola y sin soluciones a la vista Antes de que llegaran los problemas a la vida de esta joven, Karen estaba estudiando para sacarse el título de la ESO. Con todo el jaleo no me pude presentar a los terceros y cuartos exámenes. Me sentí muy triste porque mi gran ilusión era aprobar la Educación Secundaria, estudios que me vi familia 360 Innovadores por tradición n clásico diría, o incluso cantaría, que los tiempos están cambiando Es deber de familias y profesores leer los signos de los tiempos para ayudar a nuestros hijos o alumnos a identificar y desarrollar las capacidades y hábitos que, con independencia del entorno, les habiliten para el futuro. Un adolescente actual ha dedicado 10.000 horas a jugar con plataformas; ha intercambiado medio millón de mensajes a través del teléfono, que ha usado durante unas 20.000 horas; ha viajado a varios países, en muchos casos sin pasaporte, sin conciencia de frontera; ha recibido miles de impactos audiovisuales; se entiende razonablemente en otro idioma y no ve la tele porque el ordenador, con el que ya na- U POR MIGUEL ÁNGEL SEGARRA Coordinador de Bachillerato del Colegio CEU San Pablo Claudio Coello ció, le proporciona más información, relación y entretenimiento. Y no recuerda otro ambiente que no sea el de la crisis, porque esta empezó antes de que tuviera uso de razón. Este escenario puede ser erróneamente identificado como hostil para la educación porque hay una serie de factores clave en la formación personal que son inmanentes: la educación es un valor eterno, y la tecnología, un recurso circunstancial. Por ello, los factores donde habría que poner el foco son la curiosidad, la creatividad, el conocimiento, la voluntad y los valores. La curiosidad nace de la ilusión por comprender el mundo, sus fenómenos y circunstancias. Los buenos formadores contagian ilusión. La creatividad, fundamental en tiem- pos de crisis y que incluye la capacidad de comunicación, es una de las características que todavía nos distinguen de los robots. El conocimiento se adquiere con el tiempo necesario para filtrar y organizar la ingente cantidad de información disponible, haciendo uso de herramientas y métodos innovadores. La voluntad asegura la adquisición de método y el ejercicio de un espíritu deportivo, tanto en el éxito como en el fracaso. Los valores que sustentan todo lo anterior son la brújula que indica la dirección principal del desarrollo personal y social. Lo verdaderamente innovador es hacer uso permanente de toda nueva tecnología y modelo de enseñanza que desarrolle estos factores tradicionales de formación. Por eso a algunos profesores y colegios nos gusta poder decir que somos innovadores por tradición