Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC MIÉRCOLES, 13 DE ENERO DE 2016 abc. es ENFOQUE 5 J. Á. Montejo Calle Florencio García Federico Ayala Calle Almansa Charo Domínguez Zona Norte Pepe Ángel Calle Sambara Carlos VP Vicálvaro Javier Badillo Travesía del Biombo Sonia S. Calle Romero Girón Maria J. Barrrio de Rejas FCT Calle Marqués de Lema Félix Martín Calle Maldonado EL 00 LEON Calle Embajadores Laura Albor Avenida de Machupichu Fernando Buba Calle Tribulete Jacinto Molina Paseo de las Delicias Siena Calle Argumosa Juan Guerra Calle Esteban Palacios ABC Algunas de las fotos enviadas por los lectores a través del hashtag Stopbasuras, abierto en Twitter y tumadrid abc. es Sucio calidoscopio urbano El Madrid del progreso JAIME GONZÁLEZ Madrid, una ciudad con 3.100.000 habitantes, no está para experimentos ideológicos. Convertir la capital de España en un descomunal tubo de ensayo donde probar fórmulas de pensamiento hiperdogmático es un ejercicio peligroso, porque las urbes más desarrolladas del mundo son aquellas en las que la gestión no está contaminada por el ideario partidista. La izquierda radical, con el apoyo del PSOE en algunos casos, se hizo con el poder municipal en varias de las mayores capitales de España. Su objetivo era impulsar un pretencioso proceso de transformación social expresión tras la que se ocultaba el intento de convertir Madrid, Barcelona, Valencia, La Coruña o Cádiz entre otras capitales en el campo de pruebas de un proyecto de cambio progresista de dimensión nacional. Era en definitiva la primera etapa de un vasto programa político de remoción de las estructuras del sistema en el que las ciudades conquistadas actuarían como palancas para hacerse con el control posterior del Estado. La izquierda radical no ha logrado completar sus objetivos y se ha quedado a mitad de camino, a la espera de una segunda oportunidad. Madrid es hoy rehén de los experimentos ideológicos de su Ayuntamiento, una capital cobaya víctima de los ensayos de laboratorio del equipo de Manuela Carmena. La basura que se acumula en las calles de Madrid es el resultado de la incapacidad de los responsables municipales de gestionar toda esa realidad que no está para políticas disgregadoras y demanda soluciones inmediatas. La mayoría de los madrileños no entienden que sus gobernantes se enreden en aventuras estériles con el nombre de las calles o la Cabalgata de Reyes. No quieren experimentos, sino que funcionen los servicios básicos: la basura, el alumbrado, el transporte... los tres o cuatro elementos que hacen que una ciudad funcione cada día. La suciedad de Madrid es un problema estructural que no se arregla con insoportables disquisiciones hermenéuticas. Lo que se necesita es jabón, palas, escobones y cepillos; un arsenal de limpieza en lugar de arsenales de palabras, que es lo único que parece gastar este Ayuntamiento propenso al circunloquio. Estamos ante un asunto que amenaza con convertirse en un problema de salud pública, que es algo más grave que un desolador paisaje urbano, por mucho que la estampa actual rezume desidia y abandono. Madrid es uno de esos ayuntamientos de progreso que nos regalaron los pactos surgidos de las urnas. Observe el lector cómo el progreso ha prendido en las aceras, cómo su rostro inunda las papeleras, los contenedores, las calles, las esquinas... MADRID