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ABC DOMINGO, 10 DE ENERO DE 2016 abc. es internacional INTERNACIONAL 45 La Policía disuelve la marcha de Pegida y de la ultraderecha Una manifestación de ultraizquierda tensó aún más la situación en las calles de Colonia ROSALÍA SÁNCHEZ BERLÍN Su comportamiento asocial no es tolerable. Por favor, dispérsense La emisión de este mensaje a través de los megáfonos fue la primera reacción de la Policía a la agresividad de la manifestación convocada ayer por el movimiento Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (Pegida) y la formación ultraderechista Pro Köln, convocada tras los sucesos de Nochevieja ante la estación central de Colonia. Tras las agresiones de Nochevieja, el ambiente era bastante tenso antes incluso de que comenzase la marcha de protesta y los manifestantes habían comenzado a arrojar botellas, piedras y petardos a los policías encargados de la seguridad del evento y a los periodistas desEFE ros enfrentamientos con las fuerzas del orden. Respondían a las llamadas a la calma levantando el brazo al modo del saludo nazi y gritaban consignas como extranjeros fuera y limpiemos la ciudad, los gorilas en el zoo No solo tenemos que aguantar las agresiones machistas, ¡encima nos toca aguantar esto! se quejaplazados hasta la plaza Breslau. ba Helga, la empleada de una bomTambién se esforzaban por superar bonería del centro de la ciudad que el cordón policial y alcanzar con hubo de cerrar por el peligro de destodo tipo de objetos contundentes trozos. Helga, por su parte, había a los asistentes a otra manifesta- asistido a una manifestación preción que tenía lugar en una calle pa- via, en el mismo lugar, pero a priralela, a escasos 25 metros, y que mera hora de la mañana, en la que había sido convocada bajo el lema un millar de mujeres se concentra Colonia contra la extrema dere- ron contra el racismo y el sexismo cha Visto que el aviso coreando eslóganes no surtía efecto, los como respeto a todas agentes antidisturbios 379 denuncias las mujeres por parte de La mayoría de todos y portando panpusieron en marcha los cañones de agua y la si- los investigados cartas en las que se leía: tuación desembocó en En nuestra cultura un son personas una batalla campal con no quiere decir no que viven varias decenas de deteLa Policía de Colonia ilegalmente en nidos y un número indeconfirmó ayer que han Alemania terminado de heridos, sido presentadas 379 deaunque solamente de nuncias solo en esta ciugravedad un periodista. dad por las agresiones de NochevieLa Policía calcula que 1.700 per- ja y que alrededor del 40 de ellas sonas participaron en la manifes- son por agresiones sexuales. En un tación y que aproximadamente la comunicado, aclaraba que la mayor mitad de ellas mostraron compor- parte de los investigados proceden tamientos violentos. Entre ellos des- de países norteafricanos. Son en tacaban reconocidos neonazis lo- su mayor parte solicitantes de asicales y miembros del grupo Hooli- lo y personas que se encuentran de gans contra Salafistas, que desde manera ilegal en Alemania añadía 2014 vienen protagonizando sono- el texto sin ofrecer cifras. ción, asilo y seguridad en Alemania. Y ha comenzado un nuevo tiempo para la política alemana. En 2016 hay elecciones en cuatro estados federados, empezando en marzo. Si el desastre es máximo como muchos prevén y la oleada de refugiados vuelve a intensificarse con el buen tiempo en primavera, ya está claro que Merkel no podrá aguantar hasta otoño del 2017. Para ella, esa imagen de las mujeres llorando presas del pánico, muchas con la ropa rasgada o rota, otras golpeadas, huyendo en pleno centro de una gran ciudad alemana de hombres acogidos como refugiados por una decisión personal muy controvertida de la canciller es, como reconoce todo su partido, la CDU, la peor catástrofe política imaginable. Ayer se produjeron protestas contra la política de inmigración de Merkel con fuertes enfrentamientos en Colonia entre manifestantes convocados por Pegida, con participación de extrema derecha, la Policía y la extrema izquierda que también había salido. Pero la violencia localizada de grupos radicales es insignificante hoy ante la fuerza de la indignación que se está acumulando en la sociedad alemana. El partido de la canciller, CDU, y su socio el SPD intentan sacar ahora de la chistera medidas draconianas contra los delincuentes entre los refugia- tos con gentes de la discoteca y la Policía que sin embargo también se vio en inferioridad numérica. Ese hecho se ha repetido en todos los escenarios. En Colonia la Policía reconoció que había soltado a detenidos y no había podido ayudar por la masiva superioridad de unos hombres que ejercían una violencia que le hizo temer que hubiera muertos. La verdad molesta Mucho más profundos que los efectos políticos directos van a ser las consecuencias para la cultura política que ha sufrido su peor derrumbe y fiasco en mucho tiempo. Han fallado los políticos, han fallado la seguridad y la Policía y han fallado dramáticamente los medios. Las mentiras y ocultaciones de la corrección política han impedido debatir abiertamente sobre problemas, peligros y amenazas de esta irrupción masiva de refugiados en Alemania. Pero además han impedido a los medios decir la verdad. Y a todos tomar decisiones correctas para prevenir situaciones así. Con la angustia de no dar argumentos a la extrema derecha se ha convertido toda la verdad en ultraderechista. Y, como ahora señalan alarmados tantos, se ha mentido y ocultado tanto que se ha dejado al Estado sin la verdad para defenderse. Alrededores de la catedral de Colonia el pasado 31 de diciembre dos. La canciller ha prometido medidas para la expulsión inmediata de los condenados. Pero todo ello es ya muy poco, demasiado tarde. Porque en Alemania han pasado muchas más cosas en esta semana en la que, con tres días de inconcebible retraso, comenzaron a surgir los datos ya inequívocos sobre la terrible gravedad de aquellos hechos. Y comenzaron además a llegar informaciones sobre multitud de EFE casos parecidos de agresiones colectivas de inmigrantes a mujeres, incluidas violaciones consumadas. En Hamburgo y en Stuttgart se produjeron incidentes similares. En un pueblito junto al Rin en el sur cuatro sirios fueron detenidos por violar a dos menores. En Bielefeld, unos 500 hombres asediaron una discoteca y agredieron masivamente a las mujeres en sus inmediaciones. Hubo fuertes enfrentamien-