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38 ESPAÑA DOMINGO, 10 DE ENERO DE 2016 abc. es espana ABC Golpe a los capos de la droga La ostentación que les delató Los atentados de París torcieron la suerte de los narcos El blindaje de la frontera les obligó a buscar socios en Málaga para sacar tres toneladas de coca CRUZ MORCILLO MADRID Jeffrey Harris no habla español y Guillermo el malagueño, alias Willy, no habla inglés. Ambos viven en Marbella. Harris en un piso de lujo junto al conocido Hotel Don Pepe y Guillermo en un no menos ostentoso chalé muy próximo de la urbanización Elviria. Willy, empresario de pubs y discotecas y dueño de una inmobiliaria con cuenta abierta en los antecedentes policiales, es el conseguidor en España del británico asentado en la Costa del Sol. No tocan el teléfono y cuando se citan en persona, rodeados de contravigilancia profesional, se comunican por señas o a través de un traductor improvisado, miembro de la organización. Como mucho les han oído chapurrear en la lengua del otro no más de dos frases. Yo no puedo hablar con este; no le entiendo les ha llegado a decir el inglés a sus hombres. Pese a ello, el narco se fía del malagueño. Tiene motivos. El 14 de diciembre Willy, al volante de un coche lanzadera, no dudó en embestir a un vehículo policial con geos para proteger la mercancía de su jefe: 700 kilos de cocaína que interceptó la Policía en un polígono de Barro (Pontevedra) oculta en el doble fondo de una furgoneta. Iba camino de un escondite marbellí, camuflada en la parte trasera de los asientos principales. Guillermo y el conductor del furgón, otro malagueño contratado para la ocasión, fueron detenidos por el Greco Galicia. gallega. Se alojaron en el Hotel Reyes Católicos, en pleno centro, y mantuvieron varias citas de trabajo En una con Harris y Guillermo pusieron sobre la mesa del hall un fajo de 500, a la vista de todo el mundo. En la zona de bares de la calle del Franco tampoco pasaron desapercibidos. Gente anónima llamó a la Policía para alertarla del poderío de billetes sin saber que esas reuniones entre criminales estaban controladas por agentes gallegos y por el Greco Cádiz que no perdía de vista a Harris desde hacía más de un año. Es rarísimo que el jefe de una organización viaje en persona a supervisar, a tocar la mercancía, pero era tanto el dinero en juego que no se fiaba explican fuentes policiales. Los investigadores les siguieron desde Marbella, donde también habían tenido contactos con flamencos, aunque entonces no sabían que había tres mil kilos de droga de por medio. El negocio de la droga En la imagen de arriba, parte del dinero incautado a la banda, en billetes de 500, 100... euros. A la derecha, Jeffrey Harris, el jefe de los narcos británicos detenido en Marbella. Guardaba en su casa 700.000 euros En planeadoras Los holandeses compraron la coca en origen. La desembarcaron clanes gallegos, casi con seguridad, en planeadoras y la guardaron en la caleta. Desde ahí iban a trasladarla a Holanda y a Reino Unido a través de la frontera francesa, pero los atentados de París a finales de noviembre frustraron los planes originales y torcieron la suerte de los capos. La frontera se blindó y el riesgo de que interceptaran millones de euros en polvo blanco disuadió a los traficantes. Fue entonces, según sospechan los investigadores, cuando optaron por contar con los británicos asentados en la Costa del Sol para esperar a que se relajaran los controles. La agencia de Crimen Organizado británica (NCA) conocía a Harris, pero no tanto como ha llegado a saber de él el Greco Cádiz, que le detuvo en un pub de Marbella mientras sus compañeros actuaban en Galicia. Sobre la mesa del local regentado por británicos había 30.000 euros de otro pago que hacía en ese momento. Pese a las medidas de seguridad de los policías, Harris se enteró de que habían caído sus dos hombres con la mercancía. El tipo que vigilaba en la puerta escapó y fue arrestado después junto a otros tres británicos. El contador del dinero intervenido en la operación Dulce no paró a partir de ese instante. En el piso del jefe hallaron casi 700.000 euros en una caja fuerte empotrada en el armario; debajo del colchón guardaba otros 40.000, había paquetes de dinero (algunos con libras) bajo el lavabo y en la cisterna; en la estufa de butano había escondida una pis- De Oporto a Santiago en taxi A la vez, los agentes entraban en la nave de un polígono pontevedrés, recuperaban el resto de la partida 2.300 kilos de coca y capturaban en un hotel al holandés Van Handerdal y a otro compatriota. Ambos habían llegado una semana antes a Santiago en taxi, desde Oporto, para cerrar la operación. Son parte de los compradores de la droga, adquirida en origen a varios grupos colombianos los fardos llevaban un emblema de Masterchef, la mayoría Su escandalosa ostentación los delató. Pagaron al taxista con un billete de 500 euros sacado de una mariconera rebosante de dinero; era el primero de los que exhibieron durante los pocos días que pasaron en la capital Sin dinero en el lujoso nido de amor Estepona. Era uno de los puntos en los que los agentes de la Brigada Central de Estupefacientes habían pedido a la juez de Instrucción número 2 de Marbella llevar a cabo un registro. Jeffrey Harris pasaba muchas horas dedicado al amor en el centro del pueblo, en un lujoso piso en el que vive su amante brasileña, mucho más joven que él. Le encanta todo lo exótico ironizan los investigadores en referencia a sus gustos sexuales y de decoración tanto en la exclusiva vivienda que compartía con su esposa ella viajaba con frecuencia a Gran Bretaña, pero sin él como en la de su novia. Pese a las sospechas, el narco no guardaba dinero en esta última vivienda, sino que había acumulado todo el efectivo en su propia casa en una urbanización junto al hotel Don Pepe de Marbella, eso sí distribuido por todos los rincones imaginables. tola del 9 mm Parabellum. Todo al más puro y decadente estilo narco. En el chalé de Willy que se quedó en Santiago mientras su jefe volvía a Málaga hallaron otros 50.000 euros y en Galicia se interceptó medio millón más. La sospecha es que se trataba del anticipo que los narcos marbellíes habían pagado a los holandeses. Durante meses, los investigadores no han perdido detalle de los viajes del capo inglés a Marruecos para cerrar acuerdos de hachís y a Gibraltar donde entraban sus hombres, pero no él. Se movía con documentación falsa irlandesa y seguía un patrón de lujo, seguridad y camuflaje entre la numerosa comunidad británica de la Costa del Sol. Su organización contaba con expertos en sistemas de seguridad y comunicaciones de tanto nivel que lograron detectar los seguimientos policiales. Se reunían siempre al aire libre o en pubs ingleses a los que los agentes no podían ni asomarse. Los clanes de Arosa Hay muy pocas organizaciones en Europa con capacidad para mover tres toneladas de cocaína dice el comisario jefe de la Unidad Central de Drogas y Crimen Organizado, Eloy Quirós. La de Harris, junto con los holandeses, lo era. Pero hay más narcos en medio y detrás. Los compradores flamencos carecen de infraestructura para desembarcar la droga y esconderla. En el punto de mira están los clanes de Arosa y su maraña de sociedades. La investigación patrimonial ni siquiera ha empezado. A la operación Dulce le faltan detenidos y muchas horas de trabajo por delante. Los 12 detenidos están en prisión.