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14 OPINIÓN VIDAS EJEMPLARES PUEBLA DOMINGO, 10 DE ENERO DE 2016 abc. es opinion ABC LUIS VENTOSO SENTIMIENTOLANDIA La emoción manda sobre la razón, ese es el problema E tenido la suerte de trabajar en las redacciones de buenos periódicos y ahora disfruto del privilegio de poder escribir en el de mejor fibra moral que he conocido (un periódico que, por ejemplo, prefirió la verdad a lo comercial cuando se expandió aquella llamativa teoría conspirativa que insinuaba que el atentado de Madrid no era obra de islamistas, tesis anulada por lo que hoy sabemos y sufrimos) Sumergirse en la redacción de un gran diario es una vivencia única, porque se trata de un microcosmos muy enriquecedor ¿En qué otra organización puedes conversar con docenas de profesionales altamente especializados en las más diversas materias? Pero en todos los periódicos observé un prototipo minoritario que se repetía: personas que en el bar, o en la máquina de café, o en los sanedrines, impartían unas espectaculares lecciones magistrales, con una oratoria llena de brío y persuasión, y que indefectiblemente ponían a parir todo lo que se hacía. En el 90 por ciento de los casos luego venía la segunda parte: cuando tocaba remangarse, hacer el trabajo concreto, los gurús de la máquina de café no daban palo al agua. Predicar y dar trigo. Una cosa es la emoción de las bellas palabras y otra la labor fatigosa y prosaica de hacerlas reales, que exige enorme dedicación horaria y hasta peajes personales. El principal problema de España creo que radica en que la emoción está derrotando a la razón. La retórica sentimental es vistosa y emocionante. Las matemáticas y la gestión resultan frías, aburridas y puñeteras. Crear un logo propagandístico atractivo Yes we can es mucho más sencillo que alumbrar una idea creativa que mejore la vida de la gente. España se está convirtiendo en Sentimientolandia. La independencia de Cataluña empeoraría horriblemente el nivel de vida de los catalanes, lo saben hasta los que la promueven. Todo se basa en una frase: Tenemos que decidir nuestro propio destino Es decir: una apelación sentimental, que se sobrepone a toda consideración lógica. Esta semana leí un elogio de Ada Colau postulándola para lo más alto. Lo que se destacaba es que destila un candor infrecuente en política, que es bondadosa, sonriente. También se ensalzaba que solo tiene 5.500 euros en el banco. Que una persona de 41 años, que ha tenido la ocasión de ir a la Universidad, presente ese balance creo que en realidad habla mal de su capacidad de esfuerzo, ahorro e iniciativa. Ser majetona y anticapitalista no son atributos que conformen a un buen político. Pero funciona, porque España baila al son de los sentimientos, los gestos, el gracejo en el tertulianismo y la ilusión de la utopía. Una banalidad fantasiosa machacada con énfasis barre a los argumentos con datos. Churchill era un mago de la oratoria, pero además organizó todo el esfuerzo bélico para frenar a Hitler. González era un pico de oro, pero sentó las bases de nuestro Estado del bienestar. Aznar liberalizó la economía y derrotó a la mafia de ETA atacándola en su tesorería. Rajoy ordenó la despensa y tomó medidas de ahorro para evitar que nos embargasen el país. Iglesias, el por fin jubilado Mas, Ada y el egotista Sánchez tocan la lira y declaman sofismas. Pero en Sentimientolandia a veces basta. H PROVERBIOS MORALES JON JUARISTI COLONIA Pocos dudan ya de que entre los refugiados sirios se hayan colado un montón de yihadistas ¿D E dónde ha salido la gilipollez esa del aspecto árabe o norteafricano de los sátiros de Colonia? Europa pasa del antirracismo furibundo al racismo ingenuo con una velocidad asombrosa. La cuestión es seguir clasificando al personal en términos de razas, como a los perros. ¿Quiere decirse que eran morenitos de pelo rizado, como tantos manchegos y guipuzcoanos? El árabe es una lengua, no una raza. Entre los árabes hay rubios, castaños, morenos y pelirrojos, de piel clara u oscura (e insisto: hay árabes cristianos, judíos, musulmanes y ateos) Lo que es por el aspecto, no hay forma de distinguir a un árabe de un alemán de Colonia. ¿Significa esto que las agresiones de Nochevieja no tienen que ver con la oleada de refugiados? Pues tampoco. Salvando las distancias, hasta los historiadores más hostiles a Sabino Arana Goiri reconocen que la emigración a Vizcaya en la Restauración produjo un aumento de los casos de acoso a las mujeres autóctonas (desde soeces insinuaciones callejeras hasta claros delitos sexuales) Y era explicable, porque muchos inmigrantes eran varones jóvenes sin familia. Hasta Blasco Ibáñez, poco entusiasta del nacionalismo vasco, comienza su novela bilbaína, El intruso (1904) con un episodio de sexo y violencia en un poblado minero. Lo que hizo Arana fue identificar totalmente la delincuencia sexual con los inmigrantes maketos, sin mencionar siquiera que muchos trabajadores de las minas y de la siderurgia procedían de las santas Provincias Vascongadas. Los delincuentes sexuales, según Arana, presentaban siempre aspecto maketo, y, conmutativamente, todos los maketos tenían pinta congénita de delincuentes sexuales. Si la inmigración interior y razonablemente controlada acarrea molestas consecuencias de dicha índole, para qué hablar de las inmigraciones alógenas, con toda su secuela de mafias de diversa cepa. En los casos de migraciones incontroladas y masivas, la delincuencia y el caos se disparan. Constatarlo no es xenofobia ni racismo. Cuando la izquierda europea contaba aún con gente pensante (como Umberto Eco, por ejemplo) no tenía empacho en admitir que, siendo inevitables las migraciones sin control, traerían gravísimos problemas de caos y violencia, y que habría que reaccionar ante aquellas con humanitarismo, pero también con prudente sentido común, lo que ha brillado por su ausencia en la conminación del gentil monstruo de Bruselas a abatir las fronteras nacionales frente a una avalancha bombeada desde un Oriente Medio en plena guerra de religión. Que en sus filas se han colado un buen número de terroristas islámicos entre masas de población desarraigada y sufriente ya pocos lo dudan, por más que algunos cínicos (o imbéciles) lo sigan negando. Incluso ese prodigio de estupidez que es la alcaldesa de Colonia recomienda a las mozas del pueblo que se pongan pantalón, refajo y abrigos talares en las próximas carnestolendas, y no para protegerse del frío, sino para no provocar a ciertos huéspedes tácitos o implícitos. ¿Estaban organizados por yihadistas los desmanes de la Nochevieja de Colonia? Con las ganas que muestra de contemplar esa hipótesis la mentada lamentable alcaldesa temo que tal pregunta no tendrá respuesta. A mí no me extrañaría. La estrategia declarada de las organizaciones yihadistas es llevar el caos y el sufrimiento al corazón de Europa, y Colonia, cuya catedral guarda las tumbas de Melchor, Gaspar y Baltasar, que visité en su día con dos amigos que tampoco creían en los Reyes Magos (Ignacio Sotelo y Andrés Sánchez Pascual) cae del todo bajo esa preocupante metáfora cardiovascular.