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ABC DOMINGO, 10 DE ENERO DE 2016 abc. es ENFOQUE 5 Artur Mas posa ayer junto a su sucesor, el independentista radical Carles Puigdemont, alcalde de Gerona AFP El separatismo relanza su desafío La solución final JUAN PABLO COLMENAREJO Hay algo que no tiene discusión en Cataluña mientras el Barcelona siga jugando la Liga. Hasta que no terminó el partido contra el Granada, un encuentro seguido por todo catalán bien formado menos por la maravillosa minoría del Español como dice el naíf Piqué, no apareció Mas para anunciar su sacrificio en el altar del independentismo. Al final ha acabado en la misma puerta de salida que ha querido evitar desde el principio, pero es lo que tiene ponerse en manos de aquellos que suelen enfundarse camisetas de Pol Pot y de Ho Chi Minh para dormir el sueño de la revolución anticapitalista. La CUP ha zarandeado a Mas, demostrando que todo ha sido un desastre desde el pasado 27 de septiembre, con aquellas elecciones que pretendieron ser un plebiscito chavista. El acuerdo al límite y de último minuto evita que la destrozada Convergencia, aquel partido de la burguesía, se quede fuera de todo tras unas nuevas elecciones en la que un Frente Popular catalán Esquerra, Podemos y la CUP hubiera prescin- dido de ellos porque solo eran un medio para el fin. Va a ser presidente de la Generalitat Carles Puigdemont, número tres de la candidatura conjunta con ERC. Tiene en su hoja de servicios la celebración de consultas ilegales a través de la asociación de municipios independentistas, de la que es presidente en su condición de alcalde de la capital gerundense por Convergencia desde 2011. La solución final es la pantalla que permita esconder a Mas en el segundo plano, pero sin cortar su cabeza en el primero. La caída de Mas será una anécdota dentro de unos días, a la vista de lo que nos espera a todos los demás con la formación de un Gobierno autonómico que va a desafiar la legalidad nacional y la internacional, aprovechando la otra debilidad nacida de las elecciones generales del 20 de diciembre. La elección del nuevo presidente de la Generalitat mete más presión a la formación de un Gobierno en España. Mientras a la desesperada echa a andar el separatismo, la Moncloa está en funciones, y cuando deje de estarlo es posible que el movimiento independentista se encuentre con un Gobierno que, bañado en el barniz infantil del falso progresismo, le abrace con el único objetivo de mantener el poder al precio que sea. La abstención de los diputados de ERC y Convergencia en la investidura de Sánchez puede ser el principio del final del 78. PRIMER PLANO