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LUNES 4.1.2016 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena, 7, 28027 Madrid. Diario ABC, S. L. Reservados todos los derechos. Queda prohibida la reproducción, distribución, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta publicación, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa. Número 36.530 D. L. I: M- 13- 58 Apartado de Correos 43, Madrid. Publicidad 902 334 556 Suscripciones 901 334 554 Atención al cliente 902 334 555. Homo hispánicus Pancartero de almanaque Cualquier conmemoración que celebre alguna gesta de nuestra Historia cuenta con un ruidoso grupo que está en contra de la efeméride. Aquello les apesta a español y hay que protestar. Genocida xenófoba Se trata de poner a España como hoja de perejil ÁLVARO MARTÍNEZ L lega la fecha y se despereza. Abre el armario, coge los avíos de protesta (gorra, bandera republicana o roja con estrella, sábana pintada, megáfono y silbato) y ¡hala! a ponerse enfrente del acto conmemorativo a dar la murga. El pancartero de almanaque es una de las especies más cumplidoras de cuantas componen la variopinta y zascandil raza Homo hispánicus. No falta a una sola protesta en la que se critique, insulte o ponga en cuestión lo que la Historia ha considera una gesta española. Cada 2 de enero, por ejemplo, se celebra en Granada el fin de la Reconquista con la rendición por parte de los Reyes Católicos de la ciudad, capital del reino nazarí y último bastión de Al Andalus. Las dimensiones de la conquista quedan determinadas por el comienzo de una nueva era en el mundo y el cierre de otra. Con la marcha a las Alpujarras de Mohammed ben Abî al- Hasan Alî (Boabdil el Chico, en cristiano) se acababa con 722 años de hegemonía árabe en la Península. La Toma de Granada, por tanto, parece medio importante... Pues no. 524 años después, un grupo de pancarteros denunció anteayer que el festejo organizado por el Ayuntamiento rompe la convivencia democrática de los pueblos y, en protesta, organizó un acto alternativo titulado Toma no, Mariana sí tan difícil de explicar como buscar la convivencia democrática en la Edad Media, pero que en síntesis suponía meter a García Lorca en el tomate a cuenta de su Mariana Pineda, símbolo de la libertad y la igualdad Incluso se leyó un mensaje de apoyo de Federico Mayor Zaragoza ¡qué boda sin la tía Juana! y hubo un concierto de música andalusí. Los ejemplares de esta especie protestona y a la contra son, eso sí, muy selectivos. De tal manera que ponen el grito en el cielo por la Toma de Granada, y el desalojo de los árabes, pero no dicen ni pío respecto al Edicto de Granada por el cual, solo tres meses EFE Nada que celebrar Sobre estas líneas y arriba, dos maneras de los pancarteros de festejar el 12O. Junto a estas líneas, los que 524 años después de lo de Boabdil aún protestan por la Toma de Granada EFE después, se expulsaba a los judíos. Tampoco se les dan bien el análisis, ni la perspectiva ni el manejo de las características, valores y condiciones de cada época. El pancartero tarda tres nanosegundos en convertir cualquier efeméride en una calamidad. Para ello no duda en crear una asociación contra algo que siempre encontrará abrigo en algún partido y subvención en cualquier ayuntamiento o diputación. Normalmente la denuncia siempre proviene de la izquierda y muchas veces tiene que ver con la religión u otras instituciones o corporaciones que la progresía asocia con ser de derechas ya que España y las cosas hechas en su nombre están de por medio. No falta 12 de octubre en que el pancartero no condene el genocidio que a su juicio supone el extraordinario hito colombino, seguramente una de las obras más formidables y decisivas emprendidas por el ser humano en la Historia. Lo que solían ser comentarios con vocación marginal han tomado cierto cuerpo administrativo desde la llegada a determinadas cotas de poder del populismo, que en este sopicaldo quejumbroso goza como un chiquillo chapoteando en un charco. El pasado 12- O, Colau y Kichi se sumaron al pancarteo con los siguientes mensajes: Vergüenza de estado aquel que celebra un genocidio y Nunca descubrimos América, masacramos y sometimos un continente y sus culturas en nombre de Dios. Nada que celebrar De nada vale mentarles la creación de la Universidad de Santo Domingo en República Dominicana, en 1538, o la de San Marcos en Perú y la Universidad Autónoma de México, en 1551. Ni que en 1503 ya funcionase el Hospital de San Nicolás de Bari, primero de todo el continente. Extraños genocidas aque- EFE llos que daban escuela y sanatorio... Todo el oprobio y la vulneración de los derechos humanos y demás delitos de lesa humanidad surgieron, según el caprichoso reloj de oprobios del pancartista con el imperio español. Ninguna de las otras organizaciones sociales y políticas que ha conocido la Península merece una buena manifestación de esta especie de cagalástimas. Ni tartesios, ni íberos, ni celtas, ni fenicios ni cartagineses; ni siquiera los romanos que ocuparon prácticamente todo el territorio alcanzan de ellos un leve reproche. Y eso que la dominación incluyó el expolio del oro, que entonces lo había a manta de Dios por aquí. Porque los pancarteros no han reparado en ello, pero cualquier día se plantan en Roma a cantarle las cuarenta al italiano Renzi porque Octavio Augusto esquilmó las minas de Las Médulas en el 25 antes de Cristo. Capaces son. Verbolario POR RODRIGO CORTÉS Utopía, f. Zanahoria que hace avanzar a la mula.