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ABC LUNES, 4 DE ENERO DE 2016 abc. es cultura CULTURA 43 El terror nazi: entre la vida y la ficción Cuando el 30 de enero de 1933 Hitler fue nombrado canciller, Billy Wilder supo que sus días en Alemania se habían agotado. Un día después del incendió en el Reichstag huyó a París, salvándose por los pelos de la brutal purga contra los judíos que trabajaban en la UFA, el principal estudio de cine de la República de Weimar y el Tercer Reich en el que trabajaba. Desde entonces, el nazismo marcó su vida y obra. En el cine, en filmes como Cinco tumbas al Cairo Berlín Occidente o Traidor en el infierno en los que se hace una descripción del nacionalsocialismo muy alejada del mito de la superioridad aria y donde los alemanes son presentados como fanáticos poco inteligentes. En el mundo real, Wilder formó parte de la generación de cineastas que acabó en Estados Unidos huyendo del Führer al que describió en un diario americano como la figura más despreciable de la Humanidad. Tenía razones: su familia desapareció en el régimen nazi y su propia madre fue asesinada en Auschwitz, mientras él alcanzaba la fama en Hollywood. Un hecho que jamás se perdonaría. Años después, comentaría esta tragedia con su habitual ironía: Están los optimistas y los pesimistas. Los primeros acabaron gaseados. Los otros tienen piscinas en Beverly Hills OTI RODRÍGUEZ MARCHANTE WILDER, EN BANDEJA DE ORO El genial director ha sido también el mejor guionista que ha dado Hollywood a lo largo de su historia A El crepúsculo de los dioses (1950) William Holden y Gloria Swanson protagonizaron este filme que mostraba el reverso tenebroso de Hollywood en 1950 Perdición (1944) Estrenada en 1944, contaba la historia de un agente de seguros (Fred MacMurray) que se veía arrastrado a la perdición por una mujer fatal (Barbara Stanwyck) y unas cuantas ideas en la cabeza, y comenzó a abrir caminos que nadie se hubiera imaginado en el vasto y conservador imperio de Hollywood, como si de una tuneladora se tratara. Muchas de esas ideas, recurrentes a lo largo de sus veinticinco películas, son parte fundamental de este universo de Wilder. Filias, fobias y obsesiones tan variadas que se analizan independientemente, porque dieron forma a muchas de sus obras. El alcoholismo en Días sin huella creando el documento más demoledor del cine clásico sobre el descenso a los infiernos a causa de la bebida. El adulterio de Perdición o La tentación vive arriba que le convierten en uno de los primeros cineastas en cuestionar la moral sexual de la población estadounidense. También esa doble vara de medir con la que trató el mundo femenino, convirtiendo a Marilyn Mon- roe en una mujer objeto, homosexual. Más tarde vipero reivindicándose al misnieron las sospechas de que mo tiempo como uno de los El mayor y la menor inprimeros directores de Hocitaba a la pedofilia. Desllywood en reflejar los campués criticaron la poco esbios sociales y culturales recrupulosa conducta del lacionados con la emanciEjército en la ocupación de pación de la mujer en, por la capital alemana en Berejemplo, El apartamento lín Occidente Y suprimieY sus críticas mordaces al ron una relación sentimencomunismo, pero también tal entre dos hombres en Datos útiles El universo de al capitalismo, al que plas ¿Qué ocurrió entre mi paBilly Wilder mó en ocasiones como un dre y tu madre? por citar Prólogo de José cuento de hadas del estilo solo algunas. Luis Garci de vida americano. Peajes todos ellos que 22 autores Con ese espíritu provotuvo que pagar el genial di 455 páginas cador, el camino no fue fárector de ojillos de ratón Notorious cil. Su relación con la cenganador de seis Oscar, por Ediciones sura no fue precisamente mostrar a personajes que amistosa. Ya en 1934, no le osaban desafiar los códigos concedieron permiso para rodar un morales de su época o se empeñaban remake de Curvas peligrosas Un en desoír a su propia conciencia... si primer encontronazo al que siguieron es que la tenían. O para crear, como esotros muchos. En 1940, condenaron la cribe el mismo Garci, algunas de las escena de dos soldados conversando imágenes más poderosas de la histoen un cuarto de baño en Arise, My ria del cine. Y todo ello, más mérito Love por desprender cierta pulsión aún, habitando dentro del sistema l contrario que John Ford, Billy Wilder no hacía western, y por eso precisamente, porque los hacía Ford, pues Wilder sólo entraba en un género para mejorarlo, exprimirlo, sublimarlo. Hizo muchos guiones y dirigió veinticinco películas, algunas de las cuales están en la cima del género al que pertenecen: la mejor del cine negro, Perdición la más grande comedia ligera, Con faldas y a lo loco la más profunda comedia dramática, El apartamento la mejor sobre Hollywood, El crepúsculo de los dioses la mejor, o casi, sobre periodismo, El gran carnaval la mejor sobre juicios, Testigo de cargo la más precisa sobre el alcoholismo, Días sin huella pero nunca hizo un western, y es fácil imaginar los problemas que habría tenido para situar su estilo corrosivo y cínico en la cima de ese género en la que ondea el pendón de John Ford. Pero Wilder no ha sido sólo el mejor guionista que ha dado Hollywood y uno de sus más grandes directores, era también un Personaje, y cualquier libro que pretenda contenerlo deberá tanto mirar a su magnífica obra como a su irrepetible personalidad; de hecho, hay estudios tan interesantes de su obra como de sus célebres frases. Frases sobre el cine, sobre sus actores, sobre actores que nunca fueron suyos (Cary Grant) sobre Hollywood, sobre la vida, la religión y hasta... los húngaros un húngaro es alguien que entra contigo a la vez en una puerta giratoria y sale antes que tú Y del mismo modo, Wilder fue una grandísima diana para las frases de los demás, y la lista de lanzadores de dardos es tan extensa como prestigiosa, encabezada por Bogart y seguida por Arthur Miller en representación de Marilyn Monroe. Para contenerlo en toda su inmensa complejidad, es preciso bucear en el universo Wilder y a eso se dedica este libro, a voltearlo y que caigan todas y cada una de sus películas, las que hizo y las que maquinó, pero también las partículas y los elementos que las envolvieron, su mirada ácida al amor, al sexo, a los ascensores, al adulterio, a las piscinas, a la hipocresía, a las piernas de una falda que vuela sobre un respiradero del metro...