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84 GENTESTILO TV SÁBADO, 24 DE OCTUBRE DE 2015 abc. es estilo ABC El diseñador valenciano Javier Mariscal en una de sus exposiciones ROBER SOLSONA Javier Mariscal Lo de que soy mantero solo era una licencia poética El diseñador matiza las declaraciones en las que decía estar arruinado: Fue un modo gráfico de contar mi situación PATRICIA ESPINOSA DE LOS MONTEROS MADRID J avier Mariscal es un tipo exagerado y divertido. Todo lo que le cae encima (lo bueno y lo malo) lo convierte en un episodio de tintes cómicos. Alguien vio en él a un Woody Allen doméstico; también le cuadra la definición de enfant terrible. Le encanta escandalizar, aunque en sus últimas declaraciones públicas se le haya ido la lengua más de lo conveniente. Hace una semana afirmó en una entrevista a la revista literaria Gurb que está sin trabajo y que ejerce de mantero en plena calle para ver si la gente viene y me compra La repercusión fue inmediata y enorme. El diseñador reconoce a ABC que tiene el corazón roto tras una profunda crisis profesional y una dolorosa ruptura sentimen- tal. También, que su deuda asciende a casi 800.000 euros, una agujero que absorbe lo que ingresa. Con anterioridad ya había superado varias crisis, pero esta le ha pillado más cansado y con las energías bastante justas. Hoy matiza en ABC sus sorprendentes declaraciones. ¿Cómo ha encajado las reacciones a lo que contó en la revista Gurb -Acabo de llegar de Colombia y aún estoy asustado por la cantidad de llamadas que he recibido preguntándome si de verdad era un mantero y si estaba viviendo en la calle. Lo cierto es que me hicieron una entrevista en una revista especializada, en la que hablamos de lo divino y de lo humano en profundidad. Cuando dije esto de vivir en la calle tan solo estaba haciendo poesía. Fue un modo gráfico de contar mi situación. Lo de ser mantero se lo han tomado al pie de la letra, pues tengo miles de correos Padre de Cobi Se hizo conocido en todo el mundo por su creación de la mascota de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 electrónicos y miles de comentarios enlas redes sociales, especialmente en Twitter, donde casi siempre que salgo es para ser criticado. La gente se ha volcado para ayudarme y me han ofrecido los más variados trabajos, desde carteles para la feria de un pueblo hasta el rediseño de una farmacia. De verdad, es entrañable lo solidarios que podemos llegar a ser. -Pero la situación que usted trazó es la de mucha gente en este país. -Sí, tengo que explicar que hay mucha gente que está como yo, y con ello no me estoy quejando. No digo que la situación a la que he llegado sea injusta o haya sido imprevisible. La realidad es que mi estudio era una empresa muy frágil, con mucha gente contratada. Mis amigos me lo advirtieron, me decían que estaba pilotando un transatlántico sin salvavidas. Por otro lado, jamás quise, porque tampoco sabría cómo hacerlo, convertirme en un empresario normal. Siempre he sido un poco hippy, he repartido los ingresos como consideraba justo y no supe proteger mi estudio, ni con mis ahorros ni con las advertencias que había a mi alrededor. ¿Es esta la primera vez que le sucede algo parecido? -No es la primera vez que me arruino, pero sí es la ruina más grave. Jamás había tenido que despedir a nadie, y para mí ha sido un golpe terrible. Éramos cuarenta personas en el estudio. ¿Cómo era su empresa?