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ABC SÁBADO, 24 DE OCTUBRE DE 2015 abc. es ENFOQUE 5 Un empleado de la Junta de Castilla y León coloca el nuevo cartel de Castrillo Mota de Judíos, hasta ayer Castrillo Matajudíos (Burgos) AFP Matajudíos ya es Mota de Judíos Sin ofender ÁLVARO MARTÍNEZ Ayer, el municipio burgalés de Castrillo Matajudíos cambió oficialmente de nombre, después de que el alcalde abriese el año pasado una consulta popular para acabar con la, a su juicio, losa histórica que arrastraba el pueblo desde que un escribano cambiase en un documento por error, en 1623, el topónimo original, que era Castrillo Mota de Judíos desde el siglo X. El embajador de Israel en España acudió ayer a este rebautizo, que pretende la reparación de una injusticia histórica Ya lanzados, además de reivindicar la presencia judía en los orígenes del lugar, en Castrillo (donde viven sesenta personas) van a poner en marcha un Centro de Interpretación Sefardí. La fiebre de los centros de interpretación que les ha entrado a las autoridades ya merece un buen intérprete que explique semejante frenesí, pues los hay de todo tipo y condición y llueven a manta de Dios como reclamo turístico por todo el país. Los hay de las aves, de la flora, del agua, de la biodiversidad, de los monasterios, de la mística... hasta de los fantasmas hay, como el que han abierto en Bélmez de la Moraleda, donde se aparecían unas caras en la casa de María Gómez. Bien está que en Castrillo (dejémoslo ahí) reivindiquen la historia pasada, y a veces sepultada, en este cóctel religioso que ha sido España durante siglos, pero tampoco es imprescindible perder la cabeza mareados por lo políticamente correcto. Ahí tienen ustedes a los habitantes de Guarromán, que se niegan a cambiarle el nombre al pueblo sin que les importen las miradas extrañas y la cara de anda queee del funcionario cuando rellenan un impreso, o los chistecitos del superhéroe de todo el que transita por la Nacional IV a la altura de Jaén. Qué decir del estoicismo de aquellos que viven tan campantes, sin preocuparse por el qué dirán, en Infierno, Villapene, Guasa, Diosleguarde, Malcocinado, Alcantarilla, Peleas de Abajo, Villanueva del Pardillo, Parderrubias, Pozal de Gallinas o Novallas. Con los nombres pasa otro tanto. ¿Imaginan cambiándose el primer apellido a los 3.698 Matamoros que, según el INE, hay en España? Menudo problemón como a alguien a Pedro Sánchez mismo se le ocurra abrir el melón de estas reparaciones históricas del honor y la honra nominal para que ningún colectivo se sienta ofendido. Visto lo visto, no descarten ninguna hipótesis.