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74 SOCIEDAD DOMINGO, 28 DE JUNIO DE 2015 abc. es sociedad ABC ABC TECNOLOGÍA Ávila fue inscrita en 1985, gracias a su célebre muralla, en la Lista de Patrimonio Mundial de la Unesco ABC Big Data para proteger nuestro patrimonio La Muralla de Ávila implanta un sistema inteligente que mejora su conservación J. M. SÁNCHEZ MADRID En plena efervescencia de la digitalización absoluta, el arte y la tecnología se dan de la mano para convertirse para conservar la riqueza de nuestro patrimonio histórico. Las técnicas de análisis de grandes datos (Big Data) y la informatización han permitido ser el pincel virtual con el que comienzan a diseñarse los procesos de conservación del patrimonio cultural. La relación entre ambos mundos ha sido capital para la confección de museos y reconstrucción de piezas históricas. Ahora Telefónica, junto con la Fundación Santa María la Real, ha desarrollado un software específico que promete hacer un uso inteligente de la tecnología para garantizar la conservación preventiva de lugares históricos, esculturas, cuadros o documentos. Smart Patrimonio pretende transformar el actual modelo de gestión centrado en la restauración correctiva de los bienes hacia una conservación preventiva más eficiente y sostenible. El proyecto piloto ha arrancado en la Muralla de Ávila, la sólida defensa románica que rodea desde hace siglos el casco antiguo de la ciudad. Pero la iniciativa se extenderá a otros monu- mentos y elementos históricos a medida que se cierren acuerdos con las distintas administraciones. La idea nace de la necesidad, que se ha hecho virtud. Nos dimos cuenta de que las intervenciones en los edificios históricos se basan en la experiencia y no en datos científicos. Estamos en la era de la comunicación. Todo está conectado a internet. Y los bienes que forman parte del patrimonio histórico, que son con lo que más cuidado hay que tener, hay que apoyarlos con la tecnología para saber lo que les pasa en tiempo real explica a ABC Juan Carlos Prieto, director de la fundación. Sin medir las constantes vitales de estos activos españoles no podremos poner en marcha técnicas de conservación. Y había que hacer también inteligente a los edificios históricos, que es lo que diferencia a las ciudades de otras señala. tor de Telefónica Digital España, quien agrega que esta tecnología va a evolucionar mediante la incorporación de otras funciones como la seguridad. Lo novedoso de esta tecnología es que, mediante la instalación de una red de 60 sensores inalámbricos, se registran y trasmiten a un ordenador una serie de valores importantes, como el ambiente, el acceso, la seguridad, temperatura, luminosidad, humedad o vibraciones de los inmuebles. De esta manera, los conservadores pueden analizar en tiempo real el comportamiento de los edificios y anticiparse en algunas de sus decisiones. Lucha contra la carcoma EFE Las últimas técnicas Sensores La implantación de sensores permiten recoger en tiempo real datos relativos de la humedad o temperatura. Decisiones basadas en datos El reto es evitar ir a ciegas y no tomar decisiones en base a la intuición o la experiencia, como sucede a menudo. El beneficio que aporta es que si consigues detectar movimientos o humedades tempranamente, los costes de reparación son infinitamente inferiores explica Fernando Abella, direc- Diseño 3 D Conservadores y arqueólogos usan diversos programas informátios para detallar las estructuras y piezas. Datos en tiempo real Sesenta sensores registran y transmiten a un ordenador una serie de valores importantes Realidad virtual Puede analizar de forma exhaustiva los materiales originales. Otro de los espacios que ya cuenta con esta solución tecnológica es el Real Monasterio de Santa Clara, en Tordesillas, donde hace unos meses se instalaron unos 20 sensores, así como otros dispositivos destinados a detectar xilófagos, como termitas, carcoma u hongos, que se alimentan de madera. El proyecto, según los responsables, es escalable a diferentes espacios arquitectónicos. De hecho, están en conversaciones para implantar esta idea en Santiago de Compostela. En consecuencia, los avances tecnológicos también han dado la mano a otros servicios útiles pensados para otro tipo de tareas culturales. Programas de diseño 3 D, escáneres o realidad virtual han permitido a arqueólogos y personal destinado a la conservación optimizar sus recursos para evitar su deterioro.