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80 MADRID LUNES, 16 DE FEBRERO DE 2015 abc. es madrid ABC Tomás Gómez ocultó el sobrecoste de su proyecto estrella, con el que soñó salir de Parla hacia Sol, pasando por Callao La verdad que esconde el tranvía MIGUEL OLIVER MADRID H ace diez años, Parla era Tomás Gómez y Tomás Gómez era Parla. El alcalde más votado de España. El hombre que mandaba en un municipio como un auténtico señor feudal. Tanto poder, unido a la ambición personal y la alta estima en que se tiene el personaje, pronto provocaron que su ayuntamiento se le quedara pequeño y empezara a pensar en miras más altas. La oportunidad para ir preparando el salto a la política regional ya era obvia desde que el PSM sufriera la traición del tamayazo en 2003. Entonces el joven alcalde comenzó a tejer su estrategia. Su objetivo era 2007. Año en el que, tal y como estaba previsto, Simancas volvería a perder las elecciones ante Esperanza Aguirre y dejaría un vacío de poder en el PSM que Gómez no iba a desaprovechar. Pero para convertirse en el nuevo líder regional del partido necesitaba un gran proyecto en su ciudad que le diera proyección regional, o incluso nacional. Un viaje de trabajo a Barcelona con su equipo le sirve de inspiración. Al pasar por la Diagonal, un tranvía (el trambaix pasa por delante de ellos. Uno de sus colaboradores le sirve en bandeja la tentación. Hacemos uno como éste en Parla y te llevamos directo a la Puerta del Sol Y a Tomás Gómez se le enciende la bombilla. Además, tenía la coartada perfecta para justificarlo políticamente, ya que Parla se había quedado fuera del Metrosur precisamente por un pacto del propio alcalde con el entonces presidente regional, Alberto Ruiz- Gallardón. Aviso de la Comunidad La Comunidad de Madrid le advierte en un primer momento de que el tranvía puede resultar muy caro y le plantea la posibilidad de que opte por algo igual de eficaz pero más barato, como una plataforma reservada de autobuses. Pero Gómez insiste en su proyecto, confiado también por los ingresos millonarios que entraban en el Ayuntamiento gracias al desarrollo urbanístico de Parla Este, que prevé la construcción de 13.000 viviendas. Así, en marzo de 2005, hace ahora justo una década, se adjudican las obras del tranvía. Como el Ayuntamiento de Parla no tiene experiencia en una adjudicación de estas características, Gómez encomienda los trámites a un órgano con más capacidad como el Consorcio Regional de Transportes (CRTM) Antes, sin embargo, se encarga de dejar muy claro que el tranvía es solo del Ayuntamiento y que el coste de las obras compete única y exclusivamente al municipio, por lo que el CRTM solo tiene que adjudicar el contrato y pagar la mitad de la subvención al billete. Y para que nadie le quitara la paternidad del proyecto, lo deja claro y por escrito antes incluso de adjudicarse las obras en una carta firmada de su puño y letra en enero de 2005 que ABC ya avanzó en exclusiva en su día (ver documento 1) Así las cosas, dos meses después el CRTM adjudica las obras por 93,5 millones de euros (más IVA) a un entramado de sociedades formadas por Ac- Aguirre, Gómez, Sebastián y Simancas, en la inauguración, en 2007 EFE 6 de mayo de 2007 El día de la inauguración se acercó a Aguirre y le dijo al oído: Mira, Esperanza, así hago yo las cosas ciona, FCC, Detren y Caja Castilla- La Mancha, que bajo el nombre de Globalvía lo empieza a construir para después explotarlo con la marca comercial Tranvía de Parla SA. Pero, aunque las obras se adjudican por 93,5 millones a través del CRTM, presidido por una María Dolores de Cospedal que acababa de asumir la Consejería de Transportes tres meses antes, muy pronto Tomás Gómez aprovecha para ir añadiendo sobre la marcha otras obras adicionales. Y lo hace ocultando dichas obras al CRTM y sin cumplir las leyes de contratación que le obligaban a modificar el contrato inicial y a convocar los correspondientes concursos públicos para esas nuevas obras, algunas de las cuales además nada tenían qué ver con el pro- yecto original, como un ascensor panorámico para la estación de Cercanías valorado en 60.000 euros y del que nunca se supo. Entre tanto, Cospedal deja la Consejería y el Consorcio de Transportes en junio de 2006, medio año antes de que, ya con las obras prácticamente terminadas, el 22 de diciembre Tomás Gómez convoque a su junta de gobierno para aprobar oficialmente esas obras extra por otros 36 millones de euros, lo que supone un sobrecoste de casi el 40 sobre el proyecto inicial. A esa reunión, curiosamente, en la que el Gobierno local aprueba semejante sobrecoste en el proyecto más importante en la historia de la ciudad acuden todos los concejales del PSOE... menos el propio Gómez. Esta maniobra ya le ha servido para que el Tribunal Supremo renunciara a investigarle cuando todavía era aforado como senador. Incluso puede provocar que terminen imputados por prevaricación y malversación, como ya ha solicitado la Fiscalía ante el Juzgado de Instrucción número 5 de Par-