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66 CULTURA LUNES, 16 DE FEBRERO DE 2015 abc. es cultura ABC Toumani Sidiki Toumani Diabaté es uno de los músicos más influyentes de África. Este disco, grabado junto con su hijo Sidiki, dispone de antecedentes evidentes en Ancient y New ancient de 1970 y 1999, respectivamente. Y, como en ambos casos, sus diez temas dejan pasmado desde la primera escucha. Una pletórica celebración en la que ambos artistas se dan un garbeo por diferentes culturas musicales de Malí, contribuyendo a actualizar los mejores ingredientes del acervo popular mandinga. En compañía de Sidiki, la kora de Toumani es incontestablemente joven y viva declarando amor infinito por la tierra propia. Ejemplar en su autenticidad. Toumani Dabaté junto a su hijo Sidiki y el instrumento de cuerda tradicional de su tierra ABC La kora tiene el don de emitir sonidos que llegan al alma Entrevista Toumani Diabaté Músico de Malí Gran embajador de la música tradicional africana, el próximo jueves inaugura el festival Mantras con su hijo Sidiki, para presentar su disco conjunto LUIS MARTÍN MADRID aventura y no como mi hijo, ni tampoco como la 72 generación de los Diabaté que toca la kora. Admiro su forma de interpretar y valoro su trabajo como productor para el rapero Iba One, que llena estadios en nuestro país. Sidiki, por su parte, siente la misma devoción por la labor que he venido desarrollando, internacionalmente, en los últimos treinta años. Era la combinación perfecta. A Toumani Diabaté le gusta nuestro país. En los últimos quince años, este músico maliense, intérprete de kora (un cruce de laúd y arpa de 21 cuerdas cuyo ámbito de influencia se asienta en Guinea, Malí y Senegal) nos ha visitado con diferentes formatos instrumentales. Ahora llega a Madrid, en concierto único en España, con su hijo, Sidiki Diabaté, korista como él, para presentar el reciente álbum grabado a dúo por ambos, Toumani Sidiki La comparecencia se produce dentro del programa de la VI edición del festival Mantras de Madrid, del que Toumani y su hijo son, precisamente, encargados de inaugurar. Me han explicado dice Toumani que este ciclo tiene un carácter espiritual que a mí me parece esencial para vivir en paz, así que estoy muy contento de estar en el cartel. Nuestro instrumento, la kora, tiene el don de emitir sonidos que parecen llegar al alma, a la zona más inmaterial de los seres humanos En 1970, su padre y el del también korista Ballake Sissokko registraron el disco Ancient cuyos argumentos prolongaron en New ancient de 1999. Toumani Sidiki es, tal vez, una continuación? Lo es. Sin embargo, hay que precisar que, cuando me propusieron esta grabación, pensé en Sidiki como el músico más idóneo para llevar a cabo la Música mandinga al día Toumani Diabaté cumple en el presente año 50 de edad, de los cuales ha pasado más de cuarenta buscando en los rincones de su kora el aliento esencial del blues de los yelis y los puntos de encuentro con otros países del imperio Mandinga. Afirma, por ejemplo, que su Symmetric Orchestra escenifica a la perfección la reconstrucción de este antiguo imperio compuesto por Mali, Senegal, Costa de Marfil, Burkina Faso, Niger y Mauritania. Por el contrario, en lo que hacemos Sidiki y yo las canciones pueden provenir del mismo periodo siglos XII y XIII pero, en los arreglos finales, ponemos al día el mensaje, modernizándolo Usted ha colaborado, entre otros, con el bluesman Taj Mahal. ¿Puede contarnos qué conexiones existen entre el blues de Malí y el que creció en los Estados Unidos? Por supuesto que existen, y Taj Mahal y otros musicólogos lo declaran abiertamente. Lo que ustedes conocen como blues es algo que tiene sus raíces en nuestra tierra y que viajó con los esclavos hasta América, adquiriendo formas muy diferentes. Cuando nos reunimos con músicos de Estados Unidos, nos reconocemos como hermanos a los que la historia separó cruelmente y que ahora se reencuentran felizmente. Ha vivido múltiples colaboraciones, entre ellas la que realizó con el grupo español Ketama. ¿Qué recuerdos guarda de esta experiencia? El proyecto se tituló Songhai y guardo un recuerdo muy especial. Acababa de llegar del Reino Unido y, casi inmediatamente, nos encontramos ensayando juntos. Desde el principio, tuve la sensación de que nos conocíamos desde hacía mucho tiempo. Tambien ha trabajado con luminarias como Herbie Hancock, Roswell Rudd, Björk... ¿Qué busca usted en estas experiencias de confrontación? Fundamentalmente, que la kora sea conocida en todo el mundo y que sea apreciada como un instrumento capaz de hacer tejido melódico, acompañar rítmicamente y, si es necesario, improvisar también. Cuando he trabajado con Björk, con Damon Albarn o con Herbie Hancock, he interpretado la música del imperio Mandinga; ellos, por su parte, la han hecho suya. Y es ahí donde se produce la magia, en el hecho de que la kora se mezcle tan bien con los genios de la música de diversos estilos.