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12 OPINIÓN HORIZONTE PUEBLA MARTES, 3 DE FEBRERO DE 2015 abc. es opinion ABC RAMÓN PÉREZ- MAURA EL POSTUREO Estos comunistas se vuelven susceptibles ante un organismo al que quieren presentar como malvado y tiene nombre ruso C ON Pablemos convocando a 150.000 personas en Madrid para escuchar un discurso pleno de lugares comunes da especial miedo ver los últimos movimientos de Francia y de la Comisión Europea. Fortalecido por su correcto manejo de la barbarie Charlie- Hebdo François Hollande vuelve a ser el socialista que siempre fue y la Comisión comete un error de comunicación tras otro. Tenemos al nuevo adonis griego, Yanis Varoufakis, recorriendo Europa y transmitiendo la imagen de que el continente se pliega a sus peticiones y que se va a suprimir la malvada Troika y en su lugar se va instalar un organismo que tome decisiones políticas. La realidad más bien es otra: Grecia sigue bajo programa. Hay una comisión de supervisión que tiene que aprobar los diferentes avances de los griegos para ir haciéndole entrega de las cantidades de dinero que necesitan para sobrevivir. Esa comisión está integrada por técnicos nombrados por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional. La malvada Troika Comprendo que estos comunistas se vuelvan tan susceptibles ante un organismo al que quieren presentar como malvado y tiene un nombre ruso. Porque Alexis Tsipras y su casta siguen preservando sus esperanzas en el comunismo y en Rusia. Cuesta mucho desprenderse del pelo de la dehesa. El trabajo de supervisión tienen que hacerlo técnicos porque sólo ellos tienen el conocimiento para asesorar a los Luis de Guindos de cada país europeo sobre el cumplimiento de los requisitos por parte de Grecia. Pero como pide Varoufakis la decisión final de hacer nuevas entregas de esos fondos siempre ha sido política y la toma el Ecofin, los ministros. El Gobierno griego está ahora en el momento más difícil. Tiene que hacer realidad sus promesas. Debe repartir. ¿De dónde va a sacar? Frente a eso, la Comisión Europea ha entrado en una suerte de postureo que pasa por mantener que alguien tiene que negociar con ellos igual que hasta ahora Y que quizá no esté de menos conceder al adonis la victoria léxica de que ya no sea la Troika Porque sea quien sea el organismo que apruebe el cumplimiento de las condiciones, si el próximo 28 de febrero Grecia no ha hecho lo que se comprometió a hacer, no recibirá dinero fresco. El problema es que estos griegos parecen comunicar mucho mejor que algunos funcionarios de Bruselas. Y el mero hecho de cambiar el nombre a la Troika sería una inmensa victoria para los Pablemos de Europa. Porque, como se demostró el sábado en la Puerta del Sol de Madrid, su victoria está en los gestos. Y están seguros de que al poder se llega con esos gestos coronados por la sensación de inevitabilidad. Aunque lo único verdaderamente relevante es si los griegos cumplen y nos devuelven a usted y a mí lo que nos deben, también importa que la agit- prop no se adueñe del mensaje. Y vamos por ese camino. COSAS MÍAS EDURNE URIARTE LA INDIGNADA VASCA Podemos es tan políticamente correcto, tan inocuo socialmente, que hasta se reivindica a gritos allí donde nadie se atrevió jamás a decir una sola palabra contra ETA LGUNOS de mis compañeros de columna masculinos recurren de vez en cuando a la barra del bar como fuente de termómetro social. O a los taxistas, que también procuran mucho material para los ejercicios de antropología. Las peluquerías no tienen tradición alguna en esta materia, no sé si por lo poco que las frecuentan los colegas o porque las mujeres las convierten en espacios para los asuntos cotidianos más que para la política. Por eso fue toda una sorpresa el mitin de la indignada que hube de tragarme hace unos días en una peluquería del País Vasco. La indignada hablaba a gritos, para ganar al secador de pelo y para que nos enteráramos bien el resto de la clientela, orgullosa como estaba de su rebelión El mitin, una versión vasca del que dio Iglesias en la Puerta del Sol, decía aquello de que hay que echar a todos los políticos de Madrid a los que mandan en Madrid y que luego venga, me da igual, el de la coleta Cuando tienen mayoría absoluta, son todos iguales seguía, y luego, en lo que me toca, la ley de Educación que nos quita derechos y libertades añadía, en perfecto dominio de todas las consignas indignadas. Supe que era una profesora de la escuela pública, A de las que, estoy segura, jamás ha emitido un solo sonido de protesta por los abusos lingüísticos o los contenidos políticos de la escuela vasca. A la que ni se le ha pasado por la cabeza pedir a gritos que echen a los nacionalistas que llevan toda la vida gobernando en el País Vasco sólo a los de Madrid Y, sobre todo, aquella indignada no ha pronunciado jamás una sola palabra más alta que otra contra ETA, ni en la peluquería, ni en su escuela ni, probablemente, en su propia casa. A mi edad, nunca escuché una sola frase de repudio a ETA, un que los detengan a todos ya por ejemplo, ni en la peluquería, ni en la barra del bar ni en el taxi. Esa indignada callaba entonces y calla ahora para lo arriesgado de verdad. Lo que resulta un excelente indicador de un rasgo esencial de Podemos. Y es su nula condición de revuelta, de protesta contra lo establecido, de quijotismo, de valentía, como dice ahora Iglesias. Podemos es tan políticamente correcto, tan inocuo socialmente, que hasta se reivindica a gritos allí donde nadie se atrevió jamás a decir una sola palabra contra ETA. Ni siquiera contra el poder nacionalista. Podemos gusta a la jet set, luce en sus fiestas, lo de Carmen Lomana no es sólo una anécdota, y hasta hace hablar a los que estaban muertos de miedo cuando ETA mataba. Podemos es la protesta apta para todos los públicos y clases sociales. Con una mezcla del discurso de los derechos y del Estado ilimitado de la socialdemocracia y los sentimientos de rabia, frustración, envidia y odio social hacia los que tienen dinero, prestigio o poder, incluido el odio de algunos que tienen dinero hacia el prestigio y el poder. Lo segundo, el odio, enmascarado en lo primero, y protegido de la crítica por la socialdemocracia que los alentó y alimentó en su formación. La paradoja es que a quien esté tumbando Podemos sea a los suyos, no a los que insultaban, acosaban y agredían en aquellas marchas antidemocráticas que llamaban escraches Se los hicieron al PP, pero quitan los votos y el poder al PSOE y a IU. Y, parcialmente, también a algunos partidos nacionalistas. Y es posible que hasta acaben movilizando el voto de la derecha.