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12 OPINIÓN LLUVIA ÁCIDA PUEBLA LUNES, 15 DE DICIEMBRE DE 2014 abc. es opinion ABC DAVID GISTAU PODEMOS También aparece Pablo Iglesias cuando se retira el casco el primer cosmonauta enviado al espacio S I se observa con atención alguna grabación de la época, resulta que el único diputado de la izquierda que permanece gallardamente enhiesto durante el tiroteo del 23- F es Pablo Iglesias. La historia se lo atribuyó por error a Carrillo. Si se observa con atención, resulta que la persona que, subida a una farola de la Puerta del Sol, ondea una tricolor durante la proclamación de la segunda república en abril de 1931 es Pablo Iglesias. Si se observa con atención, resulta que el pasajero que, con el entrecejo tenso por la abrumadora responsabilidad de lo que va a desatar, desciende de un tren en la estación de Finlandia en abril de 1917 no es Lenin, sino Pablo Iglesias. También la momia de la Plaza Roja es Pablo Iglesias. Si se observa con atención, resulta que el rostro que se apareció en una tostada es el de Pablo Iglesias. Si se observa con atención, resulta que el verdugo que muestra al público la cabeza cortada de Luis Capeto no es Henri Sanson, que demasiado tiempo ha permanecido en la historia por una hazaña robada, sino Pablo Iglesias. Si se observa con atención, resulta que el héroe de la Unión Soviética que clava la bandera de la hoz y el martillo en el tejado del Reichstag durante la caída de Berlín es Pablo Iglesias. También aparece Pablo Iglesias cuando se retira el casco el primer cosmonauta enviado al espacio al que, erróneamente, la historia se ha referido durante demasiados años ya como Yuri Gagarin. Si se observa con atención cualquier concierto de los Rolling Stones, resulta que Pablo Iglesias está al mismo tiempo en la guitarra, en el bajo, en la batería, en la voz y en primera fila como gruppie de sí mismo. Ahí se multiplica, muchas gruppies de sí mismo, infinidad, un estadio. La siguiente es obvia. Si se observa con atención, resulta que Pablo Iglesias es el hombre con una boina calada que contempla con disposición guerrera el horizonte de Bahía Cochinos mientras Korda lo encuadra con su cámara sin sospechar siquiera que está a punto de crear un póster universal. Si se observa con atención, resulta que el ser providencial que entra en Jerusalén montado en un borrico, acechado por los centuriones de la casta, mientras los círculos se reúnen para saludarlo con palmas y hosanas es Pablo Iglesias. Si se observa con atención, el hombre en albornoz rodeado de mujeres neumáticas que da una fiesta en su piscina no es precisamente Hugh Hefner. Si se observa con atención, resulta que el tribuno de la plebe que se refugia en el Aventino para que no lo asesine la casta senatorial no es un Graco en realidad, sino Pablo Iglesias, como también es Pablo Iglesias el esclavo sublevado y finalmente crucificado por Craso en la Via Apia al que Arthur Koestler dedicará una biografía seminal de los movimientos redentoristas europeos. En definitiva, sólo su insondable humildad ha hecho que Pablo Iglesias vindique únicamente el Pásalo. Ah, casi olvido lo de la penicilina: si se observa con... EL ÁNGULO OSCURO JUAN MANUEL DE PRADA LA CONSTITUCIÓN SE PUEDE TOCAR Para el movilismo, la constitución fetén es la que sirve para afirmar una cosa y la contraria ICEN nuestros sobones lidereses políticos que la Constitución se puede tocar, lo que es una perogrullada. Pues, aunque se haya hecho creer a los ilusos que las constituciones tienen vocación de permanencia, lo cierto es son la expresión legal máxima del movilismo, que es tal vez el más característico rasgo de la civilización moderna, algo así como el todo fluye de Heráclito convertido en lema vital. La sistematización filosófica del movilismo la hallamos en Hegel, para quien todo lo que existe deviene, se halla en constante fase de mutación y es infinitamente voluble en el tiempo. La plasmación científica del movilismo la encontramos en Darwin, que postula que la responsable única de toda la historia del universo es la evolución, una fuerza ciega y mecánica que estaría cambiando constantemente el mundo y dirigiéndolo hacia algo diferente y mejor. El movilismo halla su expresión literaria canónica en el Fausto de Goethe, que es el poema del hombre romántico que anhela saborear una sucesión infinita de experiencias, deseando primero una para luego desear otra, sin descansar nunca. El movilismo tiene, incluso, su negociado teológico, el modernismo, que con estricta lógica hegeliana arrebata a Dios los atributos de inmutabilidad e intemporalidad, favoreciendo un dinamismo de los dogmas que los conduce a un presunto perfeccionamiento, lo mismo que D al hombre, que así acaba convirtiéndose en Dios. Y hasta los cerebros de la gente que nada sabe de filosofía, ciencia, literatura o teología han sido moldeados en el movilismo, que les enseña a través de los programas basura que la ley del pensamiento no es la verdad (o sea, la estabilidad) sino la opinión (es decir, la fluctuación continua) En esta fase terminal de la civilización moderna, el movilismo ha recibido el nombre santificador de progresismo, cuyo fin último (con sus negociados de izquierda y derecha) es que el alma no se detenga en ninguna convicción definitiva, para extraviarse más fácilmente. Toda esta máquina del movilismo fue puesta en marcha para combatir al que dijo: El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán Y ningún modo mejor de combatir esas palabras inmutables que las palabras voltarias y cambiantes, que estimulan la agitación de las pasiones y la continua modificación de los pensamientos, para impedir que el alma pueda reposar y contemplar la verdad. En este sentido, son muy reveladoras las palabras de Rajoy cuando afirma, refiriéndose a la Constitución de 1978, que no hemos necesitado modificarla, reducirla ni ampliarla para que hayan cabido dentro de ella tantas nuevas ideas y caminos Y es que, en efecto, para el movilismo la constitución fetén no es la que precisa costosos procedimientos de reforma, sino la que es suficientemente ambigua para admitir sin reforma alguna interpretaciones diversas, incluso contradictorias, la que sirve para afirmar una cosa y la contraria, la que configura la acción política como un constante devenir ¡camino! un amasijo perpetuo de formas nacientes ¡ideas nuevas! sin saber hacia dónde va, porque lo importante para el movilismo no es llegar, sino ir, ir, ir siempre hacia delante, en huida hacia el precipicio que, por supuesto, se presenta disfrazado de meta dichosa. Pero, como nos enseñaba San Agustín en sus Confesiones, al alma no halla descanso en las cosas que no son firmes. Por eso la gente empieza a estar harta de los lidereses sobones que están hablando todo el santo día de tocar la Constitución; porque, aunque sus cerebros hayan sido moldeados en el movilismo, sus almas siguen anhelando, aunque no lo sepan, aquella ley eterna que no cambia letra ni tilde alguna.