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ABC SÁBADO, 29 DE NOVIEMBRE DE 2014 abc. es cultura CULTURA 55 ERNESTO AGUDO mí ha sido una experiencia valiosísima. ¿Cómo vivió la abdicación del Rey? Tengo la misma edad que Don Juan Carlos. Bueno, dos años más. Me parece que se merecía un descanso. La sociedad es tan fisgona que no le dejaba ni respirar. No hay derecho. Tenía que descansar. Está bien así. Si no hubiera sido hace seis meses, hubiera sido en dos años. Estaba al límite. Si me permite la pregunta, aun a costa de parecer fisgona, ¿es usted monárquico? (Se lo piensa unos segundos) Yo no he conocido más que el Gobierno de Franco y los Reyes. Ha estado bien la Monarquía. Y creo que tal como van las cosas, la Monarquía, cuando funciona de una forma razonable, está muy bien. ¿Y confía en que con Don Felipe seguirán yendo las cosas igual de bien? Tal y como es la Monarquía pienso que sí. La sociedad les exige demasiado. ¿Le ha pesado continuar una tradición pictórica española de retratos reales con ejemplos tan espléndidos como Las Meninas de Velázquez, o La Familia de Carlos IV de Goya? No. Es una época distinta. El pintor vive de otra manera, no está metido en la vida El artista y la bombera desnuda Ahora que ha acabado este retrato puede retomar otros proyectos pendientes, como un desnudo para el que la modelo es una bombera. ¿Nos cuenta esa historia tan morbosa? Le da la vuelta al mito erótico del bombero... Un día fui a un parque de bomberos de Madrid y vi aparecer a una mujer que me pareció muy poderosa, extraordinaria. Tiene algo muy heroico. Me impresionó mucho ese carácter como de ángel de la guarda que tenía. Será una escultura algo mayor que a tamaño natural. La voy a hacer en cera y después en madera. ¿Hay algo de erotismo en ese desnudo? ¡Cómo no! Yo soy muy erótico. ¡Quién lo diría! No le veía como un nuevo Picasso. Picasso era muy exhibicionista. Yo no. de los Reyes. Es un problema pictórico. Yo lo he vivido así. ¿Trabajar con fotografías y no del natural le complicó el trabajo? Sí, me ha complicado, me ha limitado, pero también me ha permitido hacerlo. Cuando me lo encargaron, sabía que tenía que hacerlo así o no lo hacía, dada mi manera de pintar. Si fuera Sorolla o un artista que tarda una semana en pintar un cuadro... Pero no es mi caso. Y yo quería hacerlo. Si otros pintores utilizan la fotografía, ¿por qué no voy a hacerlo yo? Yo deseaba pintar este cuadro y eso ha tirado de todo para continuar la pintura. En ningún momento me he cansado. A veces me he podido desanimar. ¿En ningún momento pensó tirar la toalla? No, nunca. Antes hubiera llamado a algún pintor para que me hubiera echado una mano. No veo a ningún artista atreviéndose a ayudar a Antonio López a pintar un cuadro. ¿Por qué no? Porque me parecería una osadía. Hay gente que pinta muy bien. Ha habido momentos en que no veía avanzar el cuadro. Trabajaba, trabajaba, y no lo veía avanzar. Eran dudas que no se solucionan de un día a otro. ¿Ha sido más una lucha con la pintura o consigo mismo? Con la escultura del hombre y de la mujer que hay en el Reina Sofía me tiré en el estudio muchísimo tiempo, con muchísimas dudas. Tardó exactamente 26 años Y sin ningún deseo de dejarlo. Había algo que quería averiguar. Mi manera de trabajar es así. Lo que te hace continuar es la fe en que esa aventura es fascinante. Y trabajar en este cuadro ha sido una experiencia magnífica. ¿En esta lucha entre el cuadro y usted quién ha ganado? He ganado yo: experiencia. Pero imagino que le ha llevado al límite de sus posibilidades, ¿no? Yo siempre estoy en el límite de mis posibilidades, es mi forma de trabajar. Cuando pinto una flor, que parece muy sencilla, estoy al límite. No sabes qué va a pasar. Hay personas que, por su naturaleza, viven así. Es mi caso. Quería retratarla como una familia más, ¿no? Al principio del proyecto me dijo el Rey que querría que el cuadro representara a una familia española. Pero eso era imposible...