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54 CULTURA SÁBADO, 29 DE NOVIEMBRE DE 2014 abc. es cultura ABC El Retrato de la Familia de Juan Carlos I es poderoso, tiene dignidad Antonio López Pintor y escultor El próximo miércoles verá la luz un cuadro que se ha hecho esperar veinte años. Formará parte de una exposición que inaugurarán Don Juan Carlos y Doña Sofía en el Palacio Real de Madrid NATIVIDAD PULIDO MADRID i se registraran las llamadas de mi móvil en los últimos años, aparecería el número del estudio de Antonio López tanto como el de la casa de mis padres. Si hubiera en él un crimen es un decir, claro sería sospechosa. Hola Antonio, ¿cómo estás? ¿Qué tal llevas el cuadro de la Familia Real? Un clásico. También su respuesta: Va bien, estará terminado para el santo del Rey O: Lo entregaré en su próximo cumpleaños Veinte años, y cinco presidentes de Patrimonio Nacional después, al fin está acabado. A Antonio López se le pilla pelando nueces como el pasado miércoles, cuando cerramos esta entrevista o pintando un membrillero. Los genios no entienden de esnobismos. La cita es en su estudio, al norte de Madrid, muy cerca de la calle del membrillo no podía ser de otra forma La conversación, con cabezas velazqueñas, la Última Cena de Leonardo, frescos de Pompeya y un retrato de su amada Mari como testigos, se desarrolla a fuego lento, como a él le gustan las cosas. Cascabel su gato, no parece compartir su filosofía de vida y corretea sin parar. A partir del jueves, el público podrá admirar su flamante Retrato de la Familia de Juan Carlos I en el Palacio Real de Madrid, junto a otras 113 obras, cerrando con un Dalí la muestra El Retrato en las Colecciones Reales. De Juan de Flandes a Antonio López Ahora sí que sí. Al fin el cuadro está acabado. ¿Satisfecho? ¿Moderada o totalmente? No sé decirle. En algunos momentos me parecía que tenía dignidad, plenitud, luminosidad y presencia. Otras veces me parecía que no era como quería hacerlo. Pero eso me suele ocurrir. Quizá se deba a que es un insatisfecho permanente... No, eso nos pasa a todos los artistas. A lo mejor dentro de cinco años... S ¿Cree que hay darle tiempo para verlo con perspectiva? Yo lo necesito. No estoy cansado de trabajar en él ni de verlo. Podía haberlo seguido perfectamente. Era un cuadro que, para mí, no estaba cerrado. ¿Ya sí? Se ha enderezado mucho; es poderoso, tiene dignidad y las figuras tienen presencia y nobleza. Pero depende de dónde pongas el listón. ¿Y dónde pone el suyo? Yo muy alto. No es que lo ponga yo, es que nos lo han puesto muy alto a los artistas que trabajamos en la figuración. Si hablas de retratos, piensas ya en Nefertiti hace miles de años. Desde entonces se han hecho unas representaciones humanas verdaderamente asombrosas. ¿Le ha pasado con otros cuadros, que tampoco los veía cerrados? Sí, con el de la Asamblea de Madrid. Podía haberlo seguido. ¿Hubo alguna imposición en el encargo del retrato de la Familia Real? No. Han tenido una actitud tan considerada... Me he sentido culpable, porque pasaba el tiempo y no veía la forma de que el cuadro se solucionara. Trabajaba como el que mueve una piedra pesadísima y no sabe si tiene energía suficiente para moverla. ¿Se sintió realmente culpable? Sí, es que hay pinturas que no salen. ¿En su caso muchas? Unas cuantas. Pero le pasa a todos los pintores. Hasta al más grande. ¿Ha sido este retrato el mayor desafío de su carrera? Nunca pinto pensando en eso. Cada cuadro tiene una dificultad. Hay obras que no he podido con ellas. O no he sabido. El natural me ha sido hostil. Tengo muchas en el estudio sin acabar. ¿Y no les da otra oportunidad? Se han quedado así. ¿Ha llegado a quemar, romper, destruir obras? He llegado a dejarlas. Y a desorientarme muchísimo, y a perderme en toda esa batalla. No es el caso. ¿Por qué se ha resistido tanto este cuadro? Algo que me ha atormentado todo el tiempo es dónde ubicaba a los personajes en el cuadro, la distancia entre las figuras. Está hecho a partir de fotografía, pero no de una sola. A la figura de la Reina le cambié el traje. En un momento me pareció que no funcionaba bien, que estaba un poco abarrotado de detalles. Lo hablé con Doña Sofía, vino con un traje distinto y lo cambié. Pero después he vuelto al primero. La única figura que ha permanecido en el sitio, y tal como la empecé apenas unos leves cambios Antonio López, en su estudio junto a algunas de sus obras es el Rey. Aparece en el centro. ¿Sabe un pintor cuándo está terminado definitivamente un cuadro? Yo sé cuándo me gustaría seguirlo. Lo de acabado o no... No hay un botón rojo que se enciende cuando lo está. Este retrato mide 3 por 3,39 metros. ¿Es su mayor cuadro? Sí. Pero, ¿en todos los sentidos? No se puede saber. Pero es un cuadro diferente a todos los demás. Ha sido una experiencia nueva para mí. Yo había hecho parejas, pero nunca una familia. Han pasado 20 años desde el encargo y ha habido muchos cambios en la Familia Real. De hecho, ha cambiado hasta la propia Familia Real. La que ha pintado es hoy la Familia de Don Juan Carlos I. ¿Cambia en algo el significado de este cuadro? Pienso que no. El día que abdicó el Monarca, ¿no le dio un vuelco al corazón pensando que habría que modificar el lienzo? No. Me he centrado en la solución de un problema pictórico. He trabajado con muchísimo placer en este cuadro. Para Culpabilidad y sufrimiento Me he sentido culpable, porque pasaba el tiempo y no veía la forma de que el cuadro se solucionara. Podía interpretarse como desatención y eso me creó sufrimiento Un cuadro con un tono moral, ético Lo que más me gusta del cuadro es que tiene un tono moral, ético. No sé si el de este cuadro es el mejor Antonio López, pero sí es un Antonio López distinto