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ABC SÁBADO, 29 DE NOVIEMBRE DE 2014 abc. es españa ESPAÑA 29 La exnovia del parricida de Asturias pidió una orden de alejamiento en 2013 Mató a las niñas, que se defendieron, con una barra envuelta en papel de regalo O. SUÁREZ M. MENÉNDEZ I. GÓMEZ OVIEDO El infanticida de San Juan de la Arena (Asturias) José Ignacio Bilbao Aizipurúa, que se suicidó el jueves tras acabar con la vida de sus dos hijas, Sara, de 7 años, y Amets, de 9, había sido denunciado por maltrato por su mujer en 2013, que llegó a pedir en el juzgado medidas de alejamiento que no le fueron concedidas. Según explicó el Tribunal Superior de Justicia de Asturias, el 13 de mayo de 2013 se abrieron unas diligencias previas en el juzgado de Pravia a raíz de una denuncia presentada ese mismo día ante la Guardia Civil de Soto del Barco. El atestado viene redactado como unas posibles vejaciones leves en el ámbito familiar. La denunciante incidió en su relato en que no había existido agresión física alguna, ni durante el altercado ni antes, que fueron únicamente insultos en una discusión muy subida de tono. No presentó parte alguno de lesiones, ni consideró que su pareja fuese un hombre violento ni con ella ni con las dos hijas que tenían en común, aunque sí manifestó que las discusiones de este tipo se habían repetido últimamente. La representación legal de la mujer solicitó un orden de alejamiento, únicamente para ella, pues la denunciante hizo constar expresamente que no quería que sus hijas cortasen la relación con su padre. Tras la declaración y la valoración de las circunstancias referidas, el Juzgado de Pravia, de acuerdo con el Ministerio Fiscal, acordó el sobreseimiento de dichas diligencias, denegando además la orden de alejamiento. Diez años juntos En junio de 2013, la misma denunciante presentó ante el Juzgado de Pravia una demanda civil de medidas paterno- filiales, pues la pareja no estaba casada aunque la denunciante certificó que llevaban 10 años de convivencia. Dicha demanda, en la que no se personó el otro miembro de la pareja, se resolvió en noviembre de ese año por el procedimiento habitual, aceptándose la petición de la denunciante de que el padre pudiera ver a sus hijas los martes y jueves de 6 a 8 de la tarde y, estableciéndose que, valorada la situación económica de este, debería aportar 75 euros mensuales para la manutención de cada hija. Arriba, el Ayuntamiento, de luto; a la derecha, una nota en la puerta de la casa de la madre SERGIO PEREZ Asimismo consta una denuncia reciente en el mismo juzgado por impago por parte del progenitor de las cantidades referidas alguno de los meses. Las niñas vivían con su madre que se había separado recientemente de su pareja y había rehecho su vida y estudiaban en el colegio Gloria Rodríguez de Soto del Barco. José Ignacio Bilbao las mató entre las cuatro y las cinco de la tarde las asesinó a sangre fría. Utilizó una ba- rra de hierro, de las de armar los encofrados, y que Iñaki trató de disimular envolviéndola en papel de regalo. Ni siquiera retiró el envoltorio para golpearlas. Primero fue hacia la mayor. Amets. Nueve años. Una niña de metro y medio, alta para su edad, porque había dado recientemente un buen estirón. La autopsia revela que trató de defenderse. Tenía heridas diversas en los brazos y en las manos. La secuencia que definen los investigadores es estremecedora. Su padre la golpeó en la cabeza varias veces con la intención de que la muerte fuera rápida, pero cuando se volvió hacia la pequeña comprobó que se movía y volvió para rematarla. A la pequeña, Sara, de siete años, le arrebató la vida en un solo ataque. También Sara, sin embargo, puso las manos delante de la cara en un gesto de autoprotección. Se da la circunstancia de que la pequeña había cumplido 7 años el día anterior al de su muerte, el miércoles día 26. Eso podría explicar según la Guardia Civil el hecho de que envolviera el arma homicida.