Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
34 INTERNACIONAL SÁBADO, 15 DE NOVIEMBRE DE 2014 abc. es internacional ABC GUERRA CIVIL LIBIA Trípoli acusa a los gobiernos de Egipto y los Emiratos de azuzar el conflicto ABC TRÍPOLI El presidente del gobierno saliente libio, Omar al Hassi, atacó a los gobiernos de Egipto y de los Emiratos Árabes, cuyas embajadas cerradas fueron objeto el jueves de sendos atentados con coches bomba que dejaron tres heridos. En una rueda de prensa en Trípoli, Al Hassi condenó estos atentados y prometió perseguir a sus autores. El hombre fuerte de Trípoli dijo que tienen como objetivo extender la impresión de que su gobierno no es capaz de garantizar la seguridad en el país, algo que negó, invitando a la comunidad internacional a reabrir sus embajadas en Trípoli. Al Hassi, que presentó su pesar ante los pueblos de Egipto y Emiratos apuntó como posibles autores del doble atentado a grupos cercanos al general Jalifa Haftar, que encabeza desde Bengasi (segunda ciudad libia, en el este) una operación contra las milicias islamistas. Al Hassi recordó la necesidad de respetar el veredicto del Tribunal Supremo libio, que acaba de descalificar la legitimidad del parlamento elegido en junio y que se ha establecido en la ciudad de Tobruk (junto a la frontera egipcia) así como el gobierno nombrado por ese parlamento. Para Al Hassi, la postura de Egipto y Emiratos Árabes (de apoyo a las instituciones de Tobruk) se ha visto debilitada por el fallo del Supremo, y pese a ello- -dijo- -continúan con su intromisión en los asuntos libios. El jefe del gobierno oficial amenazó a ambos países con denunciarlos ante instancias internacionales. En cuanto a Hafter, circunstancialmente aliado con el gobierno de Tobruk, Al Hassi dijo que no cuenta con ningún tipo de legitimidad lo acusó de ingenuidad y aseguró que el tiempo que le queda al general retirado no se mide en meses, sino en semanas El secretario de Estado de Defensa, ayer, durante la presentación de los informes sobre el arsenal nuclear AFP EE. UU. admite deficiencias muy graves en su arsenal nuclear El Pentágono reconoce que el problema puede tener consecuencias mundiales EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL EN WASHINGTON Campos de petróleo La tregua entre los diversos grupos armados enfrentados en Libia- -por razones tribales o por su cercanía a los islamistas- -se puso de evidencia ayer con el anuncio de la vuelta a la relativa normalidad en las dos principales puntos de explotación petrolera de Libia, después de que en los últimos meses su actividad decreciese constantemente por los ataques de grupos armados. La actividad retornó a los dos principales campos, Al Fil (Elefante, con capacidad de 70.000 barriles día) y Al Charara (350.000 barriles) donde opera la compañía Repsol. Con escaso presupuesto, poca atención de la cúpula militar e instalaciones en progresivo deterioro, el arsenal nuclear de Estados Unidos padece problemas sistémicos que si no son abordados podrían minar la seguridad y la efectividad Lo advirtió ayer el secretario de Defensa estadounidense, Chuck Hagel, en la presentación de dos informes uno del Pentágono y otro externo, encargado a antiguos oficiales elaborados a partir de incidencias registradas en los últimos meses. Aunque estas han tenido que ver sobre todo con actitudes de desidia en el trabajo de quienes velan por la operatividad del arsenal nuclear, sin que se hayan registrado situaciones de peligro, una perpetuación de ese ambiente de descuido podría tener consecuencias mundiales admitió el secretario de Defensa. Las conclusiones de los dos informes hablan, entre otros problemas, de instalaciones y equipos inadecuados, infraestructuras envejecidas, instalaciones de misiles deterioradas, desánimo entre la tropa y mandos por falta de oportunidades de promoción, así como de estrés de las tripulaciones de submarinos por falta de personal. Entre los ejemplos concretos se cita que el equipo que supervisa los 450 misiles balísticos intercontinentales solo tenga una llave inglesa para configurarlos, que se envía por mensajería entre tres bases en Estados Unidos. También se subraya la suspensión de diez personas por copiar en un examen sobre lanzamiento de misiles, la penalización de otras 19 por mala conducta en una inspección, la destitución de un general por un episodio de embriaguez y que la puerta de un almacén de misiles, que data de 1950, no se puede cerrar. El Pentágono se propone destinar 7.500 millones de dólares durante los próximos cinco años para implementar la resolución de problemas propuesta por los informes, aunque el secretario de Defensa advirtió que no basta con enterrar dinero en el problema, sino que es urgente una cultura de mayor exigencia entre quienes están a cargo del arsenal nuclear de Estados Unidos. De hecho, ya en el año 2008 el anterior secretario de Defensa, Robert Gates, ordenó una revisión de la situación después de que en 2007 siete misiles estuvieran perdidos durante 36 horas al ser cargados por error en un avión militar. Pero la inversión realizada no ha resuelto la situación de fondo. Reliquia de la Guerra Fría El hecho de que esas armas nunca se utilicen, ni parezca que vaya a darse el caso a medio plazo, hace que quienes se encargan de su mantenimiento y despliegue crean que se trata simplemente de una reliquia de la Guerra Fría. Lejos del arsenal que entonces tenía Estados Unidos, compuesto de 31.200 armas nucleares cuando en el año 1961 se alcanzó el mayor volumen, en la actualidad la Fuerza Aérea y la Armada estadounidenses cuentan conjuntamente con 4.766. Más de la mitad están listas para ser lanzadas en cualquier momento, desde bases en Estados Unidos o desde submarinos. Planes del presidente Barack Obama para una mayor reducción han quedado paralizados tras el desinterés del presidente ruso, Vladímir Putin, para nuevos acuerdos de reducción del arsenal nuclear. Falta de medios El equipo que supervisa los misiles balísticos solo tiene una llave inglesa para manipularlos Carencias sistémicas Si no son abordadas pueden minar la seguridad y la efectividad de los arsenales